El Gobierno no parece tener rumbo. Desde la crisis cambiaria del año pasado, le queda un par de recetas: el FMI y el endeudamiento barato con organismos del Estado. Hoy, se supo que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, volvió a tomar deuda por 40 mil millones de pesos del Banco Nación. De nada importó que esa identidad estuvira en una crisis financiera el año pasado. 

"La medida está en el marco de una estrategia financiera integral y del programa financiero para el corriente año", aseguró un comunicado de Dujovne. La semana pasada, el ministro tomó deuda de la ANSES. En esa oportunidad, se endeudó por 86 mil pesos a una tasa que está por debajo de la inflación. Mientras el Gobierno pagas tasas altísimos a los fondos especulativos extranjeros, toma deuda barata de organismos públicos. Un negocio redondo, para pocos...

El Gobierno sigue acorralado en una dinámica que él mismo creó: la crisis de deuda la pretende enfrentar con un ajuste fenomenal, que impacta sobre la actividad económica. La recesión impacta sobre la recaudación, lo que obliga a un mayor ajuste o tomar deuda de otros organismos del Estado (no tiene acceso al crédito internacional por la crisis de deuda). Todo eso ocurre mientras el macrismo pretende dejar planchado el dólar para evitar que se profundice el escenario de recesión con inflación. Todas señales rojas de una economía al borde del abismo.