El domingo pasado, la empresa estatal aumentó un 5% el valor del combustible. Este fin de semana, lo subirá otro 1%. De fondo, está la decisión del Gobierno de no intervenir sobre el precio de un insumo clave de la economía. 

En la semana, el nuevo ministro de Energía, Javier Iguacel, declaró que "cada empresa pondrá el precio que crea conveniente. Se los dije a los señores de YPF que juzguen y pongan el precio que corresponda". 

Ocurre que la administración de Mauricio Macri decidió desregular el mercado de los combustibles, que quedó atado al precio del dólar. Con la devaluación del 50% que tuvo lugar en el país en los últimos tres meses, debería subir en el mismo nivel el valor de la nafta. 

En ese contexto, no es llamativo que haya rumores en el sector sobre un fuerte incremento en agosto, que podría ser del 10%. Al tratarse de un insumo clave, esa suba repercutirá sobre la inflación, que está en alza desde febrero. Todas malas noticias para una actividad en caída libre.