Los datos se desprenden del último informe laboral del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El sector industrial es por lejos el más golpeado. 

En comparación con 2018, hubo 105 desvinculaciones más que en el mismo período. La diferencia de este verano fue que el Gobierno evitó empezar el año electoral con nuevas protestas por cesantías en el Estado.

Sin embargo, de acuerdo a los datos del CEPA, el sector privado perdió trabajadores al por mayor. De este modo se contradice otro relato macrista: el empleo privado cae mientras logra mantenerse el público. Las empresas no están contratando personal. 

La cantidad total de despidos y suspensiones en enero-febrero fue de 12.352 casos, correspondiendo solo 98 a empleos del sector público y 12.254 a empleos del sector privado. Esto implicó un promedio de 6.176 despidos y suspensiones mensuales, más que el registrado en 2018, que alcanzó los 5.800 casos por mes.