Tres meses. Eso duraron (casi) los 15 mil millones de dólares que prestó el FMI en su primer desembolso al país, el 25 de junio pasado. En ese momento, las reservas del Banco Central llegaron a los U$S 63 mil millones. Hoy, cayeron a 49 mil millones, 14 mil millones menos.  

La situación financiera del país está en un momento muy delicado. Por eso, el Gobierno de Mauricio Macri insiste con otra entrega de 3 mil millones de dólares. El Banco Central pierde en promedio 200 millones de dólares por día: a ese ritmo, se tardaría tres semanas en perder un nuevo envío del FMI. ¿Modelo sustentable?

De fondo, el problema de fondo no se resuelve y la sangría de dólares continúa. Si en los próximos tres meses el Central sigue con este nivel de fuga (y no ingresas dólares frescos) las reservas se ubicaran cerca de los 30 mil millones. Sería un número alarmante. 

Además, hay que sumar otro elemento negativo: la salida de los pequeños y medianos ahorristas, que están sacando sus depósitos en moneda dura de los bancos por el temor ante un corralito o medida similar. Se perdieron por esa vía casi 2 mil millones en las últimas semanas. Todas las luces amarillas para el país.