El año pasado, el ministro Nicolás Dujovne defendía la devaluación, que llegó a ser del 100%, en nombre de la "competitividad" de las exportaciones nacionales. Sólo un año después, defiende el atraso cambiario con el que el oficialismo espera imponerse en las elecciones. 

Ayer, el dólar cerró por debajo de los 44 pesos. Gracias al FMI, el Ejecutivo nacional quiere planchar a la moneda extranjera hasta fin de año para tratar de imponerse en la contienda electoral. En parte no le queda otro camino si no quiere que la inflación se le siga disparando. 

El problema, se sabe, vendrá luego de octubre, sea quien sea el ganador de las elecciones. La contraparte de un dólar retrasado es la devaluación, que todos los actores económicos descuentan para fin de año, donde la moneda norteamericana llegará a 50 pesos, con su impacto sobre la inflación y los salarios.

El gobierno no logra salir del laberinto en que se metió con su política económica. Y si gana en octubre, deberá hacerse cargo de la bomba que está generando...