Se sabe: hace años, Argentina tiene un problema en el sector externo referido a la falta de dólares, insumo clave para un país que no genera esa divisa pero la necesita para comerciar con el mundo. En 2020, habrá una gran noticia, en medio de tantas pálidas: el superávit comercial será superior a los 15 mil millones de dólares, lo que significa el ingreso de fondos genuinos. 

Hasta julio, el país lleva exportado bienes y servicios por 32,2 mil millones de dólares. En simultáneo, las ventas fueron 22,7 mil millones. La diferencia da un poco menos de 10 mil millones. Para fin de año, esa saldo favorable estará entre los 15 y los 18 mil millones de dólares. 

De esta manera, Argentina acumulará un segundo superávit comercial consecutivo. En 2019, fue de de 16 mil millones. Pero con una diferencia entre este primer año de Alberto Fernández y el último de Mauricio Macri: el peso de la deuda externa. El año pasado, Argentina no pudo enfrentar pagos de vencimientos lo que obligaron al gobierno de Cambiemos a defaultear la deuda. 

En cambio, este año, Argentina tiene un escenario más favorable, ya que postergó erogaciones gracias al acuerdo con los acreedores externos. De esa manera, podrá ahorrar ese saldo comercial y destinarlo a mantener estable las reservas en un 2020 complejo por la pandemia. Al 1 de septiembre, las reservas terminaron en 42 mil millones.