Otra marcha atrás. La tensión en el sector energético por el congelamiento de combustibles se tornó insostenible y el Gobierno decidió ponerle fin a una medida que había propuesto hace solo unos meses. De nuevo: más presión sobre los precios. 

Hoy, las autoridades autorizaron un aumento del 4% que entrará en vigencia a partir de este jueves y una suba del 5,58% en el precio del barril de petróleo reconocido a los productores. Aun así, los surtidores mantienen un atraso en torno al 30%, mientras que el barril criollo tiene una brecha de 18 dólares con el Brent.

Según comunicaron desde la secretaría de Energía, la decisión se tomó por la modificación de circunstancias "a partir del incremento del precio del petróleo que derivó del ataque sufrido por las infraestructuras petroleras de Arabia Saudita", pero en los hechos, se aprovecha esta situación para justificar una salida que se caía de maduro.

"Estos acontecimientos conllevan a una situación imprevista y significativa de incremento de precios que inevitablemente impactan en la producción, la comercialización y el normal abastecimiento de los combustibles en nuestro país", agregaron.

Entre agosto y septiembre, se espera que la inflación suba un 10% (de piso). El escenario será aún peor con un aumento en los combustibles que repercutirá sobre toda la cadena de valor.