Los capitales fugados del país durante el año pasado totalizaron más de 27 mil millones de dólares, lo que fue un récord absoluto luego de tres años de gestión de Cambiemos. Es la misma plata que el FMI transfirió durante 2018. El modelo se basa en deuda externa y fuga de capitales. 

Comparado con el presupuesto de Buenos Aires, por ejemplo, el dinero que se fue de la economía nacional equivale a todo lo que gastará el gobierno de María Eugenia Vidal durante 2019 para darle salud, seguridad, educación y otros servicios estatales a 17 millones de bonaerenses. Modelo para pocos. 

Según los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina desde 2016, primer año de Mauricio Macri en Casa Rosada, el país perdió 60 mil millones de dólares. Lo que se dice una lluvia de inversiones, pero al revés. Argentina no recibe capitales, los dilapida. 

Esos 60 mil millones se deglosan de la siguiente manera: en 2016 se fugaron U$S 9.951 millones, en 2017, 22.148 millones, mientras que el año pasado los dólares para el atesoramiento llegaron 27.320 millones.