Por la caída del salario real del 12.1% que informó el Indec, dos indicadores sobre la alimentación muestran el impacto social de la crisis económica. Según un estudio de CEPA y Proyección Ciudadana, los argentinos modificaron hábitos de consumo con respecto a la carne y los lácteos.

En números, el informe arrojó que un 48% de personas afirma haber reducido el consumo de carne, el alimento por excelencia de los argentinos, y un 35% consumió en los últimos meses menos cantidad de lácteos.

El impacto es aún mayor en los hogares de menores ingresos económicos, donde el 64% redujo la compra de carne y un 44% consumió menos leche, números muy por arriba del promedio.

Los datos del informe de CEPA dan cuenta del impacto social de la disparada del dólar que provocó una inflación del 47 por ciento el año pasado y las consultoras hablan de un 4% en febrero de este año. En las últimas semanas, muchas carnicerías permanecieron cerradas por la suba de las carnes bovinas sin tener un precio de referencia al consumidor.

Como consecuencia de la modificación de los hábitos alimenticios, se incrementó el consumo de fideos, harinas y arroces, todos productos altos en hidratos de carbono y relativamente más baratos que los cortes de carne.