Dos meses después de que el presidente Mauricio Macri anunciara un acuerdo con el FMI, el organismo decidió aprobar el nuevo préstamo "Stand By" por el cual le enviará a la Argentina 57 mil millones de dólares durante dos años. De este modo, el país volverá a incrementar su deuda externa, que vuelve a acercarse al 100% del PBI, como pasó en la previa de la crisis de 2001. 

Por el acuerdo, el FMI transferirá en los próximos días U$S 5700 millones como primera parte del acuerdo. El Gobierno necesita esos fondos para cubrir un déficit fiscal cada vez más grande por el endeudamiento externo. La paradoja: el macrismo busca cubrir ese bache con más deuda. El modelo no cierra por ningún lado. 

Una de las exigencias del FMI para aprobar el acuerdo fue la media sanción en Diputados del proyecto de presupuesto para el año que viene. En resumen, el presupuesto prioriza el pago de la deuda externa sobre cualquier otro gasto. De allí se desprende la urgencia del Gobierno para aprobar la ley de cualquier modo. 

Por el momento, los mercados financieros respondieron con euforia. Argentina tendrá fondos frescos para alimentar la bicicleta financiera y la fuga de divisas. La pregunta clave es: ¿Qué pasará cuando termine esa euforia?