Por Martín Piqué

 

Agustín Rossi pasó el domingo entre papeles, apuntes y libros. Estuvo preparando el discurso que pronunciará en la sesión del miércoles, en la que se votará en Diputados la legalización o el rechazo a la interrupción voluntaria del embarazo: el aborto. Como jefe de bloque del FpV-PJ, Rossi tendrá nuevamente sobre sus espaldas la responsabilidad de hacer el discurso de cierre. El santafesino nacido en la localidad de Vera, hincha de River y padre de cuatro hijos, graduado como ingeniero en la Universidad Nacional de Rosario, fue el responsable de varias intervenciones memorables en otras sesiones históricas. Aliados, propios y adversarios todavía recuerdan sus palabras en el cierre del debate por la resolución 125, por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26522/09) y, más recientemente, por la ley de Emergencia Tarifaria (27443/18), que al final fue vetada por el presidente Mauricio Macri.

Rossi sabe que se viene otra jornada que quedará en los libros. No es para menos, dado lo que se debatirá y votará en el recinto. El contexto mundial parece aportar, al mismo tiempo, cierto espíritu de la época. En medio del papado de Francisco, jefe de una Iglesia que rechaza la despenalización (con algunas excepciones), el país más católico de Europa acaba de votar en un referéndum -66,4% fue la cifra- a favor de derogar una enmienda de la Constitución que prohibía el aborto. “Si gana el no, y no se aprueba la interrupción voluntaria del embarazo, el debate sigue. Y si se aprueba, el debate casi que se cancela. Al menos en una parte. Dicho de otro modo, si no hay ley de aborto, todo el colectivo que reclama su aprobación, encabezado especialmente por mujeres, va a redoblar el esfuerzo”, analiza el jefe de la bancada FpV-PJ.

El viernes pasado, en el miniestadio cubierto del club Ferrocarril Oeste, en Caballito, Rossi pronunció otro discurso muy aplaudido. Fue en el marco del congreso partidario del peronismo. Lo que despertó entusiasmo en esa ocasión fueron sus definiciones sobre el gobierno de Cambiemos y su exhortación a todos los presentes a trabajar en conjunto para que el 10 de diciembre de 2019 sea el último día de gobierno de Macri. Rossi no oculta su intención de ser candidato a presidente. Lo dice. Lo plantea. Lo repite. También en esta entrevista con Primereando. Pero en este reportaje además aclara que no aceptaría integrar una fórmula sin la participación de una mujer. “No poner a una mujer en la fórmula es traicionar al colectivo de las mujeres que tanto ha crecido durante este último tiempo y que tan fuerte está”, remarca. 

En el diálogo también analiza las perspectivas que se abren tras  el congreso del PJ. El acuerdo con el FMI, el paro general que la CGT viene demorando y el inicio del Mundial de fútbol de Rusia completan el temario de una entrevista atravesada por la cuenta regresiva hacia la sesión del miércoles.  

 

-¿Qué fue lo más importante del congreso partidario del PJ?


-El mismo congreso. Lo importante es que se haya realizado, la normalidad con la que funcionó, con quórum más que suficiente, con presencia de congresales de distintos lugares de la Argentina, de la mayoría de las provincias, más tres gobernadores presentes. Más el vicegobernador del Chaco. Hubo dirigentes del movimiento obrero, representaciones legislativas, parlamentarias. El congreso tiene que servir para que la Justicia tome debida nota de lo que sucedió en Ferro y que eso sirva para devolverle al partido a quien es su autoridad legítimamente constituida. Que es José Luis Gioja como presidente del partido. Todo esto fortalece el reclamo de que nos devuelvan el partido.


-La Cámara Electoral tiene que resolver la apelación al fallo que designó a Barrionuevo. Tras el congreso del viernes en Ferro, ¿hay argumentos para sostener la intervención?


-No, para mí no. Aunque nunca hubo demasiados argumentos. Menos ahora. Sin ninguna duda el peronismo, el Partido Justicialista, estuvo en Ferro. El peronismo no está representado por la intervención de un personaje faccioso (por Barrionuevo). Y no lo estoy descalificando, lo califico: porque es un personaje que pertenece a un sector, claramente.

 


-En el congreso hubo dos oradores –Felipe Solá y usted mismo- que no ocultan sus aspiraciones presidenciales. ¿Podrían llegar a confluir en una fórmula presidencial?


-La verdad, yo no pensaba hablar. Me habían dicho que no iba a haber oradores. Pero después se abrió la lista. Yo tengo la intención, claramente, de ser candidato a presidente. Veré si entre julio y agosto esa intención se convierte en decisión. Y también tengo una idea de la fórmula: si yo soy candidato a presidente, la candidata a vicepresidenta tiene que ser una mujer. Sin duda. 


-En el congreso del PJ se modificó la carta orgánica para fijar como regla la paridad de cargos entre varones y mujeres.


-Sí, se modificó la carta orgánica. Muy bueno. No poner a una mujer en la fórmula es traicionar al colectivo de las mujeres que tanto ha crecido durante este último tiempo y tan fuerte está. 


-Algunas provincias estuvieron presentes en el congreso del PJ. Otras no, como Salta y Córdoba. En algunos casos no asistieron los gobernadores, pero sí los congresales de esa provincia. ¿Los faltazos deben leerse como un indicio de que un sector del peronismo no va a seguir una estrategia electoral única, la que se adopte en la Comisión de Acción Política que se acordó en Ferro? ¿Los que no fueron están pensando en competir por fuera y dividir votos?


-Un congresal de Salta hubo. Y en relación a cómo interpretar las ausencias, yo no puedo estar en la cabeza del resto. Ya se irán viendo las posiciones políticas y/o electorales más adelante. Lo que sí no extrapolaría una conclusión al estilo de la que usted propone. No diría “los que no estuvieron van a armar una cosa por afuera del Partido Justicialista”. Diría que algunos vieron como prioritario que este congreso del PJ se ordene, porque es importante ordenar la vida interna del partido, mientras que  otros lo minimizaron. Pero no extrapolaría ninguna conducta política hacia adelante. 


-¿El gobierno intentó boicotear la realización del congreso?


-El gobierno intenta boicotear cualquier intento de unidad del peronismo. Siempre lo ha intentado. Cada vez que intentamos unirnos en el Parlamento intentó boicotearlo. De hecho, lo intentó sin éxito con el tema de la ley anti-tarifas. Sí lo logró con la Reforma Previsional. Así que sí, es una estrategia permanente del gobierno: tratar de dividir aquello que potencialmente se pueda unificar. Esto es claramente así. No me extrañaría que el gobierno haya intentado tratar de bajarle el valor al congreso del viernes. De hecho, el diario Clarín del sábado, en una nota de (Ricardo) Roa, hizo un editorial difamatorio del congreso. Un panfleto difamatorio. Pero ninguna de las cosas que escribió Roa sucedieron o se dijeron allí. Al contrario. El congreso se realizó normalmente, sin ningún tipo de inconvenientes. Fue prolijo. Se contó con la cantidad de asistentes que se tenía que contar. Hubo un quórum importante. Esto es así: el gobierno de Cambiemos va a intentar dividir. Como también, objetivamente, el gobierno estuvo detrás de la intervención del PJ. Todo lo que vaya en contra del PJ, o del peronismo en términos generales, beneficia al gobierno nacional. 


-Lo llevo a la actualidad. ¿Qué resultado político tendrá el anuncio del acuerdo con el FMI para Cambiemos?


-Es tan enorme el desastre social que van a sufrir los argentinos que el resultado político me importa un pepino. Lo cierto es que los argentinos van a entrar en una etapa de sufrimiento enorme. Hay que ver la experiencia de Grecia. Catorce veces bajaron las jubilaciones y las pensiones desde que tienen el acuerdo con el FMI. La recesión económica va a ser muy alta, va a tener impacto en la generación de empleo. Va a haber destrucción de puestos de trabajo. Todo eso es lo que va a suceder. No hago ninguna especulación electoral. La verdad es que es tristísimo: somos el país que, de no deberle nada al Fondo, pasará a deberle 50000 millones de dólares. Estamos incluidos en un crédito stand by en un ránking en el que somos el cuarto país: ya lo tienen Kenia, Irak y Jamaica. Ojalá nos hubiese tocado ese grupo en el Mundial. La verdad es una vergüenza: 50 mil millones de dólares en un acuerdo de 36 meses de vigencia para el desembolso pero que es mucho más largo para el pago de la deuda. Nos ponen en un lugar horrible. 


-Tras el veto a la ley antitarifazo, ¿la CGT debería convocar a un paro en lo inmediato?


-Van a haber reacciones sociales y políticas. Y, supongo yo, que finalmente los dirigentes del movimiento obrero tomarán una decisión de esta característica. Porque la gente la está pasando muy mal. La sensación que tengo es que todavía no hay dimensión de lo mal que la están pasando los argentinos. Hay gente que no puede cargar la SUBE para ir a laburar, está todo dicho. Empecemos a dimensionar esas cosas, porque esas cosas van a ser cotidianas durante todo este tiempo. 


-Este miércoles se va a tratar en Diputados la despenalización del aborto. La votación se realizará en el marco de una oleada de fuerte protagonismo y militancia del movimiento de mujeres. Sectores de la Iglesia también se movilizaron en los últimos días. ¿Este debate puede producir tensiones hacia adentro del peronismo?


-No lo creo. No lo percibí tampoco hacia el interior de nuestro bloque. Si bien la mayoría vamos a votar por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, hay diputados y diputadas que ya han manifestado su opinión en sentido contrario. Y eso no ha generado ninguna tensión. No creo que eso genere tensión política. Al menos nosotros hemos tratado de ser muy respetuosos de ambas opiniones. Así que, sin ninguna duda, eso no va a suceder. Al menos en los términos que usted expresa. Además, el debate fue bastante razonable en términos generales. No predominaron los posicionamientos más duros. Espero que termine de la misma manera y que se respeten las opiniones de unos y otros. Independientemente de cualquier cosa, que se debata el aborto en la Argentina es un hecho trascendente, un hecho histórico.


-¿Tiene un pronóstico para lo que sucederá el miércoles en la sesión en Diputados? ¿Se aprobará la legalización o no?


-Espero que salga todo bien. Pero no puedo asegurarlo. Todavía estamos pendientes de los indecisos. Hay que ver esa posición. Aunque yo ya no creo que existan indecisos. Lo que sucede es que hay distintos compañeros que, por distintas circunstancias, prefieren no adelantar su voto. Hay que ver qué posición está detrás de eso. Qué posición mayoritaria está escondida detrás de eso. La verdad es que creo que va a ser difícil saber con anticipación lo que pasará.


-Será un debate histórico. Y a usted le toca otra vez hacer la intervención de cierre en representación del principal bloque del peronismo. ¿Ya pensó el discurso?


-Sí, es un cierre distinto. Es un discurso distinto. Tengo una idea pero no lo tengo definido. Tengo una cantidad de apuntes que espero estudiar a partir de este lunes. Es obvio que se generó una enorme movilización alrededor del tema. Sí tengo una valoración sobre el escenario que se configuró a partir de esa movilización. Según mi valoración, si gana el no, y no se aprueba la interrupción voluntaria del embarazo, el debate sigue. Y si se aprueba, el debate casi que se cancela. Al menos en una parte. Dicho de otro modo, si no hay ley de aborto, todo el colectivo que reclama su aprobación, encabezado especialmente por mujeres, va a redoblar el esfuerzo. Y seguramente en algún momento se conseguirá el escenario como para que esto (por la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo) sí suceda. Es lo que pienso. Pero si se impone la otra posición y gana el aborto seguramente el escenario será distinto: y se clausura el debate. Como pasó con la ley de matrimonio igualitario. 

 


-Hay quienes hablan de la ‘revuelta feminista’ como un signo de la época.

   
-Lo que es notable –y yo lo he visto en mi hija más chica- es el convencimiento de las pibas más jóvenes, que van con sus mochilas y el pañuelo verde. Eso es muy notorio. Muy, muy notorio.


-En el Congreso se está empezando a evaluar un proyecto de urbanización de barrios populares. Un proyecto de ley que encierra paradojas, porque está firmado por dos diputados del oficialismo –Massot y Carrió- más la ministra Carolina Stanley. Al mismo tiempo, el proyecto tiene el apoyo de organizaciones sociales, como el triunvirato Barrios de Pie-CCC-CTEP más la ONG Un techo para mi país y Cáritas. ¿Qué piensa?


-A ese proyecto nosotros lo estamos analizando y viendo dentro del bloque (del FpV-PJ). En el año 2015 Cristina había mandado un proyecto que estaba detrás el mismo objetivo. Ese proyecto logró tener despacho en las comisiones. Incluso dirigentes que hoy son figuras del oficialismo, creo que (Federico) Pinedo y (Federico) Sturzenegger, terminaron votando el despacho de comisión. Nosotros representamos ese proyecto, que tiene diferencias con el proyecto que presenta el oficialismo. Al que, la verdad, todavía lo estamos analizando. Lo estamos viendo. Nuestros técnicos, que trabajaron en el proyecto de 2015, están tratando de introducirle modificaciones. Para que, con esas modificaciones, podamos al menos votarlo en general y luego plantear las diferencias en particular. Lo que sí es llamativo es que un proyecto de estas características haya sido presentado por los diputados del oficialismo, ¿no? Suena un tanto contradictorio.


-¿Cuál es la asignación presupuestaria que el proyecto necesita para su aplicación? ¿Y cómo se concilia esa necesidad presupuestaria con el ajuste que prepara el gobierno? Incluso el ministro Dujovne ya anunció algunos tramos de ese recorte, que reclama el Fondo. ¿Hay una sincera vocación por llevar adelante la ley por parte del gobierno o se trata, simplemente, de una venta de humo generalizada? 


-El esfuerzo presupuestario (para financiar la ley) ya era enorme antes del acuerdo con el Fondo. Si bien no era un esfuerzo presupuestario que se debería devengar en forma inmediata, sino en la medida en que se fueran ejecutando. No sé cómo presentará el oficialismo esta situación en el marco del ajuste que se acordó con el FMI. No sé si eso lo llevará a no seguir impulsando la aprobación de la ley. Creo que no. Al contrario, lo que van a intentar hacer es tomarse la mayor cantidad de tiempo. Independientemente de si aprueba o no el proyecto, de si sigue avanzando o no –aunque yo creo que sí, que van a seguir a pesar del plan de ajuste del Fondo-, lo que van a tratar es la ejecución concreta del programa. Porque, además, el esfuerzo presupuestario era mucho pero no se devengaba en un solo año. Sino que se devengaba en varios ejercicios presupuestarios. Eso lo pueden hacer. Además, siempre tienen la ventaja del momento de la reglamentación. Lo que estoy seguro es que el programa no va a tener avances significativos mientras exista este acuerdo con el FMI. De eso no tengo ninguna duda. 


-Esta semana se anunció el acuerdo con el FMI. El gobierno construye un escenario como que ha logrado recuperar la iniciativa. Busca garantizar tranquilidad en el ámbito económico con el planteo de que ya tienen cubiertas las necesidades financieras. ¿Hay que creerles?


-A mí lo que me parece obsceno es que hayan festejado el acuerdo con el Fondo. El país que más le debe al FMI hoy, por 6700 millones de dólares, es Ucrania. Ahora vamos a pasar a ser nosotros, a ser el país que más le debe al Fondo, con 50.000 millones de dólares. Con esos 50.000 millones de dólares pasaremos a ser el país más endeudado con el Fondo pero por lejos. El escenario al que nos mandaron es el peor de los mundos. Solamente 30 países del mundo se endeudan con el FMI. Y los tres países que tienen créditos stand-by son Kenia, Irak y Jamaica. Que serían un buen grupo para el Mundial pero, en realidad, en materia de solidez de la economía, estamos calificados en ese sentido. Yo creo que un acuerdo con el FMI no se festeja porque el que recurre al FMI es el que tiene problemas económicos graves. 


-¿En términos futboleros, qué resultado simboliza este acuerdo con el Fondo?


-Perder por goleada. Hipotecar todo el futuro de los argentinos. Por eso yo decía que era insólito que el gobierno festejara un acuerdo así. Es como festejar una derrota 5 a 0. ¿Qué está festejando Macri? ¿Los puestos de trabajo que se van a perder? ¿Que no van a aumentar las jubilaciones por el acuerdo con el Fondo? ¿El congelamiento de salarios y la pérdida de puestos de trabajo en el sector público? ¿El cierre de empresas? ¿Una potencial ola de privatizaciones? ¿Eso es lo que está festejando Macri? La verdad es que es obsceno. Obsceno. Propio de un gobierno al que lo único que le interesa es el marco, la referencia macroeconómica, y que no tiene ninguna mirada puesta sobre la economía diaria y cotidiana de los argentinos. El gobierno, desde un primer momento, no tenía un programa económico serio. Tenía, más bien, una serie de iniciativas y voluntades, alguna idea generalizada. Bueno, ahora no tiene un plan económico propio. El plan económico es el del FMI. El Fondo es el que gobierna la economía argentina.


-Recién mencionó la posibilidad de una nueva serie de privatizaciones. ¿Aerolíneas e YPF corren riesgo?


-Sin duda que corren riesgo. Si lo que necesita el gobierno es plata para poder pagar la deuda. El único objetivo del plan económico del FMI es poder pagar la deuda, ¿no? Hay otro objetivo en paralelo que es generar altos niveles de desocupación para disciplinar al mundo del trabajo. Grecia hace 5 o 6 años que tiene planes de ajuste del Fondo. También tiene una desocupación del 25% y acomodó hacia la baja en 14 oportunidades las jubilaciones. Ningún país que haya aplicado un plan económico del Fondo se puede nombrar que haya salido beneficiado por ese plan económico. No hay una experiencia exitosa en ese sentido.


-Algunos mencionan a Israel…


-Ah, bueno. Pero Israel es otra cosa. Es otra mirada.


-Ya que mencionamos Israel. ¿Qué piensa del partido amistoso entre la Selección e Israel que tuvo que suspender el director técnico o el presidente de la AFA, que se iba a jugar en Jerusalén. ¿Cuál es su opinión sobre ese punto?


- Me parece razonable que se haya suspendido.


-La intención del gobierno israelí era no jugarlo en Haifa, la idea inicial, sino en Jerusalén, para darle una señal de apoyo global a la intención de trasladar la capital a Jerusalén y que la comunidad internacional lo acepte… Era una decisión polémica.


-Por eso mismo me parece una decisión razonable.


-Estamos a las puertas del Mundial, ¿se anima a arriesgar una ubicación final de Argentina?


-Deseo que gane el Mundial. Me parece que en la previa estamos menos ubicados que lo que estuvimos en el Mundial de Brasil. Pero hay algunos hechos objetivos que nos favorecen: no hay un equipo local fuerte. Porque siempre los localismos puedan generar, con un equipo relativamente fuerte, un candidato fuerte. Tenemos a Messi. Veremos cómo funciona la defensa en ese marco. Tenemos algunas cuestiones. Tenemos un técnico que planifica, que estudia, que hace los análisis. 


-¿Lo conoce a Sampaoli?


-No, no lo conozco.


-¿Habrá un paro general antes o durante del Mundial? Faltan pocos días.


-La CGT ha dicho que si le contestan negativamente el petitorio de cinco puntos iría hacia una medida de fuerza. Y todo indica que esos cinco puntos no van a poder ser contestados afirmativamente por el gobierno. Se vuelven a juntar esta semana. Seguramente se tomará una decisión. Y volviendo al Mundial, la metáfora futbolera más importante referida a los Mundiales la dije yo, el otro día, en el debate sobre las tarifas. Recordando el último Mundial de Brasil, cuando (Rodrigo) Palacio se encontró solo con el arquero alemán y le quiso tirar el sombrerito: “Era por abajo”. Bueno, en economía, es como en el fútbol: “Era por abajo”. Hay que meterle plata en el bolsillo a la gente. Esto es lo que tiene que hacer el gobierno. Meterle plata en el bolsillo a la gente.