Por Martín Piqué

El legislador del Mercosur Oscar Laborde (FpV) conoce desde los rincones más olvidados de Avellaneda hasta los vericuetos de la diplomacia y la geopolítica de esta etapa del mundo. Contador público y doctor en Economía, fue intendente de Avellaneda entre 1999 y 2003 como parte del boom de la malograda Alianza UCR-Frepaso. Luego se sumó con convicción al kirchnerismo. Durante los tres mandatos del FpV en el gobierno, se desempeñó en la Cancillería: primero en la Comisión Cascos Blancos, luego en la relación con la sociedad civil. En su momento fundador del partido Frente Grande, Laborde se fue especializando, con los años, en las pujas de poder de la política latinoamericana. No por casualidad dirige el Instituto de estudios sobre América Latina de la CTA y, además, coordina el Comité por la Libertad de Lula. Cada semana expone su visión de la coyuntura regional y global en columnas radiales, que sobresalen –sin exageraciones- por su información y capacidad de análisis.

Al igual que todos los argentinos, Laborde todavía intenta analizar la dimensión y las consecuencias económicas, políticas e institucionales que tendrá el brutal salto devaluatorio del dólar de esta semana. Sin temor a ser tildado de ‘desestabilizador’, Laborde asegura que existen posibilidades ciertas de un recambio institucional en un corto plazo. Según su análisis, basado en alternativas que se analizan en el ambiente de la política y del mundo empresario, existen dos opciones: o un nombramiento provisional por parte de la Asamblea Legislativa, para completar el mandato de un Macri renunciado, o el adelantamiento de las elecciones presidenciales. “¿Es mejor que adelantemos la posibilidad de tener un gobierno que sea respetado por los inversores, que tenga un plan de protección para el pueblo, o no? ¿O preferimos seguir con un tipo que esta semana dijo que estaba todo bien y que tiene todo el respaldo y luego devalúa 7%?”, se pregunta Laborde en voz alta.

En la entrevista con Primereando, el diputado del Parlasur (Parlamento del Mercosur) analiza también el rol de la oposición ante este escenario tan volátil. Sin eufemismos y con la voluntad de decir lo que piensa sin autocensura, Laborde advierte que la “catastrófica” situación económica -a la que acepta en definir como “estallido”- podría llevar a los factores de poder que empujan la llamada ‘causa de los cuadernos’ a presionar para que CFK termine, efectivamente, presa.

“Hay que ver cuánto más se descompone la situación económica. ¿Quién hubiera pensado que recurrirían al Fondo? ¿Quién hubiera pensado que se dispararía el riesgo de default de esta manera? ¿Quién hubiera pensado que se tramitaría un préstamo directo del Tesoro (de EEUU)? ¿Quién hubiera pensado que se pensaría en adelantar las elecciones cuando todos daban por descartado que Macri tenía garantizada la reelección? Pero no se sabe cuáles podrían ser las consecuencias de Cristina presa. Está claro que no se puede comparar con Brasil, porque allá no pasó nada cuando Lula fue preso. En la Argentina uno dice, y lo desea, que no va a ser así”, advierte Laborde.

-Entre el miércoles y el jueves vivimos un salto devaluatorio muy alto. En la vida cotidiana de mucha gente se escucha decir “esto va a estallar”. Otros dicen que ya estamos viviendo dentro del estallido del modelo económico de Macri. ¿Qué opina?

-El estallido es una figura que se utiliza muchísimo. Porque estallido implica que algo estaba de una forma y que luego de ese momento está de otra totalmente diferente. Así pongamos que se pueda utilizar la expresión en este momento. En cualquier caso, las consecuencias de lo que hizo Macri ya son irreparables. Algunas son graves, otras irreparables. Porque aunque mañana mágicamente se empezara a revertir la cosa, hay cosas que no tienen remedio. Lo que se ve es un deterioro enorme de la situación económica, social, política, anímica. Ya estamos en un punto en que hay una preocupación personal por lo que viene, por los hijos de cada uno. Es un momento muy denso. Porque el día en que habla el presidente y dice que tiene el respaldo del Fondo, y así el gobierno utiliza la carta más importante que tiene, y anuncia una movida fuerte, que es que el Fondo Monetario le puede adelantar todos los fondos que quiera, hay una devaluación del 7% y no se sabe qué va a pasar al día siguiente. Además, decir que vivimos un día grave tampoco significa que mañana vaya a ser mejor.

-¿Hay alguna posibilidad de que esto tenga un correlato político, en el sentido de que haya un achicamiento del período institucional del mandato de Macri?

-Y… yo noté en estas horas de que, más allá de los pronósticos, y de los operadores de altísimo nivel que puedan estar pensando o sacando conclusiones de cómo sería un adelantamiento de las elecciones, también aparece el sentido común. El sentido común de un montón de dirigentes sindicales y políticos, y del hombre común, que no se imaginan cómo este hombre (por Macri) va a presidir nuestro país por seis meses más. Yo creo que sí. Que hay ciertas posibilidades ahora de que haya un adelantamiento de las elecciones. No sería nada extraño porque, después de todo, el artículo 88 de la Constitución prevé que eso suceda, y la ley de Acefalía lo reglamenta. Yo me pregunto qué hubiera pasado si no se hubiera ido el 20 de diciembre de 2001 (Fernando) De la Rúa, y hubiera esperado hasta el final de su mandato. ¿Hubiera sido mejor o peor? Y, la verdad, yo creo que fue mejor que se fuera. Por eso, ahora, yo digo, a riesgo de ser tildado de desestabilizador: ¿es mejor que adelantemos la posibilidad de tener un gobierno que sea respetado por los inversores, que tenga un plan de protección para el pueblo, o no? ¿O seguimos con un tipo que esta semana dijo que estaba todo bien y luego que tiene todo el respaldo y devalúa 7%? La verdad, en el marco de esta situación, lo mejor sería producir un recambio lo más rápido posible. Lo dice la Constitución, lo dice la ley de Acefalía. Y lo dice la historia.

-Eso sí, no fue muy bueno para el partido que gobernaba el país hasta ese momento. Al signo político que se fue del gobierno anticipadamente siempre le costó recuperarse.

-Convengamos que el radicalismo volvió de la mano del macrismo solamente 14 años después del desastre del 2001. Yo sí quiero creer que, en este caso, será diferente. Por el desastre dramático que han dejado ellos,  tanto para el pueblo, para los trabajadores e incluso para los industriales. Un industrial medio que está planificando cómo invertir y cómo producir en los próximos años. Es imposible de hacerlo en esta situación de inestabilidad y en esta situación de incertidumbre. ¿Cómo hace una persona para saber cuál será la producción del próximo año? Si va a importar, si va a exportar, si va a hacer inversiones… En definitiva, mi opinión es que hay que considerar seriamente la posibilidad de que (Macri) se vaya.    

-El gobierno tiene dificultades enormes para poder cumplir con el cronograma de pagos de deuda, tanto de capital como de intereses. ¿Qué posibilidades tiene el gobierno de Macri de conseguir un rescate o un salvataje excepcional por parte del Tesoro de los Estados Unidos?

-En primer lugar, ahora se confirma lo que venían advirtiendo muchos economistas: la evidente diferencia entre los dólares que el gobierno decía que necesitaba y los que realmente eran necesarios. Si se exporta menos de lo que se importa y si se recauda menos de lo que se gasta eso significa que tenemos déficits gemelos negativos. Es evidente que un momento la falta de dólares iba a hacer eclosión. En enero y febrero la banca privada dejó de prestarle a la Argentina. Entonces hubo que ir al Fondo. Pero ir al FMI significa que fracasó el plan de Macri, que no era el plan de ir al Fondo. Y le queda la última instancia, que es cómo cubre estos 18 mil millones de dólares que le están faltando al gobierno de acá a fin de año, a pesar de que el Fondo les va a prestar, y los 40 mil millones dólares que debería tener para el año que viene. Esto hace inevitable un default o una refinanciación muy costosa. Hay que ver si los acreedores quieren renovar, por más cara que sea la tasa: un default se genera cuando uno propone una tasa gigantesca para renovar, y  a pesar de eso los poseedores de esos títulos, de esos bonos, deciden no hacerlo. La única herramienta que le queda al gobierno es que el Tesoro de los Estados Unidos le preste directamente. Pero eso se hace en muy pocas ocasiones. En México, por ejemplo. Porque su economía tiene una característica determinada: se retroalimenta con la economía norteamericana. Se ha hecho en situaciones así, o en situaciones de guerra, como con Irak, con Israel. Lo que hay hasta ahora es un comentario de un funcionario del Tesoro (por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, NdR) que es el que circuló en estos días, que dijo que estaría dispuesto a adelantarse (un crédito directo del Tesoro para Argentina, NdR). Pero eso tiene que ser votado por el Congreso, y (Donald) Trump tiene complicaciones con el Congreso. De hecho, si en noviembre ganan los demócratas, hay una amenaza de destitución de Trump. Así que no sé si un crédito de tipo salvataje a la Argentina directo del Tesoro pasaría sencillamente por el Congreso estadounidense. Si Trump ratifica tener la idea de que el Tesoro le preste a Argentina, y si el Congreso de EEUU lo aprueba –aunque es evidente que en ese caso el Congreso le va a poner muchas condiciones-, sólo le prestaría en búsqueda de un interés económico muy fuerte. Hay que ver cuáles serían los condicionamientos pero ya se prevé cuáles podrían ser.

 

 

-En relación con esos condicionamientos, uno puede pensar que este estado de necesidad de la Argentina puede representar una oportunidad para EEUU: le puede permitir forzar para que algunas grandes empresas, incluyendo la constructora IECSA o la corporación Techint, pasen a manos de empresas norteamericanas o le dejen sus cuotas de mercado a empresas de ese origen. Es el trasfondo, dicen muchos, de la llamada ‘causa de los cuadernos’ o ‘Gloria-gate’.

-Claro. A mí me parece que el tema es esencialmente económico. Y sí hay intereses de Estados Unidos. En ese país hay mucha preocupación por la presencia y el crecimiento de las empresas chinas en América, desde hace rato. Y si uno ve lo de Brasil, donde Estados Unidos pudo desarrollar su plan de manera no tan condicionada –porque hay una fuerza de oposición con una capacidad muy baja-, vemos que pudieron avanzar sobre la petrolera Petrobras y sobre la constructora Odebrecht. Porque al mismo tiempo también está avanzando sobre los gobiernos populares que interactuaron entre 2003 y 2015: que fue un período en el que hubo un crecimiento de grandes empresas de la región. Odebrecht, Camargo Correa, Techint. Eran empresas grandes pero que crecieron aún más en esa etapa. En algunos casos, ese crecimiento se produjo en perjuicio de empresas competidoras internacionales, como las empresas americanas. Entonces, si a la dificultad que ya tiene de por sí (EEUU) en su guerra comercial con China se le agrega que las empresas norteamericanas se encontraron con que le surgían competidores en su patio trasero, significa un gran problema. China le ganó la licitación internacional para la construcción del puerto de Mariel, en Cuba. Le estaba compitiendo por la ampliación del canal de Panamá. Y otras obras de infraestructura muy importantes. Entonces, es evidente que va a haber un acuerdo para que suceda en dos vías: para apropiarse de empresas nacionales y, al mismo tiempo, para desplazar a los chinos. No es casual la presión, sin ninguna justificación, sobre el dueño de Electroingeniería (por Gerardo Ferreyra, NdR). Porque lo que quieren paralizar, efectivamente, es la obra que está haciendo Electroingeniería con financiamiento chino en Santa Cruz (se refiere a las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic sobre el río Santa Cruz, NdR). Algo que Macri ya había intentado con anterioridad. Al inicio de su gobierno pararon la obra pero entonces los chinos le recordaron que habían firmado un cross-default. Un acuerdo legal y económico que consiste en que cuando una obra pactada entre ambos países es paralizada, aunque sea parcialmente, se cae todo el acuerdo. Y parte del acuerdo con China, no casualmente, era un swap (transacción entre los Bancos Centrales de China y Argentina, una suerte de seguro contra corridas, NdR) por 11 mil millones de dólares, que inicialmente eran yuanes pero se podían convertir a dólares. Este gobierno al principio del mandato decía que ese swap con China no servía. Pero en diciembre de 2015, a los pocos días de asumir, ellos (por Cambiemos), una de las primeras cosas que hicieron, fue pasar a dólares el swap de yuanes chinos. Entonces, lo que les dijo China fue que, o continuaban las obras en las represas del sur o la Argentina les tendría que devolver los 11 mil millones de dólares. Es un escenario muy complejo, que se profundiza por estas guerras comerciales. Y ante la amenaza de la cesación de pagos de Argentina, también hay una intención de apropiarse de las empresas del Estado, como en parte es YPF, especialmente sus activos en el yacimiento de Vaca Muerta. Porque ese yacimiento es el gran competidor de shale-oil de Texas, Estados Unidos. Aunque la inversión en este momento sea muy cara, pero en otro contexto, si el crudo superara los 80 dólares el barril, podría volver a ser muy interesante. Así que el acuerdo con Washington seguramente va a consistir en, por un lado, concederle (a EEUU) parte de las empresas nacionales. Como están haciendo con Petrobras y el Pre-sal (la formación geológica que está en la plataforma submarina de la costa brasileña, debajo de la capa de sal, donde hay muchas reservas de petróleo, NdR), que es un hallazgo importantísimo que se hizo durante el gobierno de Lula y que se confirmó en el gobierno de Dilma. Recordemos que debajo de la Cuenca Marina brasileña hay petróleo.

-¿Cómo están logrando los norteamericanos quedarse con parte de Petrobras?

-Lo hacen de esta forma: obligan a Petrobras a exportar crudo y a importar combustible refinado. Eso hace que Petrobras esté con pérdidas terribles, injustificadamente. Porque en vez de permitir que Petrobras refine petróleo, la gestión de Temer ha firmado incomprensibles acuerdos por medio de los cuales Petrobras exporta el crudo brasileño para darle trabajo a las refinerías norteamericanas, evidentemente, e importa combustible ya refinado. Una de esas refinerías norteamericanas es Texaco. En vez de refinar el crudo en Brasil, con la tecnología que tiene Petrobras, que aparte tiene sub-ejecutada a la producción de refinamiento de petróleo para hacerlo combustible, en Brasil ahora exporta petróleo sin refinar y lo importa ya refinado. Y no hay ningún control del Congreso. Eso hace que Petrobras vaya a la pérdida. Y eso configura un escenario en el cual, o Petrobras se queda con la explotación del Pre-sal, o se quedan con todo los competidores extranjeros. Eso ya está sucediendo ahora. Otro caso es Odebrecht: tras el escándalo del Lava Jato, a las empresas involucradas en la corrupción en Brasil se les prohíbe trabajar. Eso deriva en que Odebrecht, que tiene 200 mil trabajadores, esté hoy al borde de la quiebra. Porque le han puesto una multa multimillonaria en Estados Unidos, de 2500 millones de dólares, y en Brasil no puede trabajar por el Lava Jato. Porque tiene un desprestigio impresionante y le cuesta competir en cualquier lugar. Eso significa que Odebrecht se va a fundir. Y significa que Estados Unidos se va a quedar con las obras que iba a hacer Odebrecht y además se van a quedar con Petrobras, o por lo menos con el Pre-sal. Si eso lo trasladamos a la Argentina, eso significa que se intentarán quedarse con parte o con toda YPF. Y la situación afecta a otras grandes empresas argentinas: hay muchos rumores sobre la preocupación de Paolo Rocca (titular de Techint) ante toda esta ofensiva, que puede terminar siendo contra ellos. ¿Qué dato me parece a mí que va en ese sentido? Que después de ir a declarar (Luis) Betnaza, fue el propio Paolo Rocca a decir que ellos no tenían nada que ver con la obra pública. Rocca es un hombre que muy pocas veces sale a dar la cara, y mucho menos lo hace en momentos difíciles para Techint.

-Ya que menciona la causa de los cuadernos, una pregunta desde la ingenuidad. Y aspiro a una respuesta no ingenua: ¿las empresas norteamericanas no pagan sobornos para competir en licitaciones internacionales? ¿No recurren a ese tipo de estrategias, que las empresas europeas, brasileñas y argentinas parece que sí utilizan?

-Tienen mucha dificultad. Tienen mucho control. A nosotros, hace muchos años, nos contaban trabajadores de Telefónica que cuando Menem hace la primera licitación (de ENTel), la que gana la licitación es una empresa norteamericana. Pero luego se retira de la licitación porque no paga la coima que correspondía. Versión de los dirigentes sindicales. Y cuando sí lo hicieron Telefónica y Telecom, los europeos, que parece que tienen más el hábito de poder pagar coimas, se quedaron con ENTel.

-¿O sea que no es un mito que las empresas privadas estadounidenses son más remisas a ese tipo de maniobras delictivas?

-No, no. Después de lo de IBM (se refiere al caso de corrupción en el que IBM, empresa norteamericana, pagó sobornos para quedarse con la informatización del Banco Nación, NdR) ellos realmente ajustaron bastante para hacer más difícil el pago de coimas. No sé si al punto de la imposibilidad o la prohibición absoluta, pero en general es diferente en este aspecto con las empresas de otros orígenes. En el caso de Estados Unidos, por lo que yo conozco, es mucho más difícil.

 

 

 

-¿Qué piensa sobre la causa de los cuadernos a nivel político? ¿Cuáles van a ser sus consecuencias?

-En primer lugar, a mí realmente me gustaría que a toda esta saga la hubiera agarrado un juez que no fuera (Claudio) Bonadio y que se investigue. Siempre hubo un rumor muy fuerte, extendido, sobre que en la obra pública había cartelización y sobreprecios. Yo tiendo a creer que hay algo de eso, sinceramente. Y el movimiento popular tiene que defender a la ex presidenta de la persecución, pero al mismo tiempo tiene que darse un debate en relación a eso. Porque es verdad que se agita un fantasma de la corrupción, pero entonces con más razón hay que ser terriblemente cuidadoso: si hubo un descuido, por la falta de control, y eso permitió que algunos funcionarios cometieran hechos de corrupción, poniendo en peligro tu proyecto popular, eso es una tragedia para un montón de militantes que todos los días hacen un sacrificio gigantesco. Está claro que en la obra pública que siempre hubo ese tipo de rumores. Y está claro que cuando se produce el golpe militar, en 1976, SOCMA y Macri tenían apenas una empresa y cuando terminó, en 1983, tenían 34 empresas. El crecimiento patrimonial de los Macri está estrechamente vinculado a la obra pública. Pero eso no puede justificar que en los gobiernos populares de Brasil y de Argentina se siga ese criterio. Por otro lado, daría la impresión que la causa no está bien fundada: sobre todo en la figura de la asociación ilícita. ¿Una asociación ilícita conformada por un chofer (por Oscar Centeno) con dos ex presidentes? Es raro. Y ministros. A mí me parece que, aunque la fuerce mucho Bonadio en primera instancia, después, en segunda instancia, y más arriba, en instancias posteriores, todo esto tiene a quedar en la nada. Viendo lo de Lula, que está preso por ‘indicios’, según dijo un juez en la segunda instancia, que a pesar de no tener pruebas dijo que los ‘indicios’ le daban la convicción de que a Lula había que condenarlo, es un antecedente inquietante para la región. Y recordemos que Dilma fue desplazada por un hecho administrativo. Así que, desde el punto de vista de pruebas concretas, no creo que se llegue a nada. Pero eso no quita lo que dije al principio: que el movimiento popular tiene que tener mucho cuidado con ese tipo de situaciones.

-¿Qué va a pasar con Cristina para usted?

-Lo primero que va a pasar es que la van a seguir persiguiendo. Porque el dato principal de la política argentina hoy es que Macri está política y económicamente en una situación de desastre. Por eso necesita forzar la persecución de Cristina. Y necesita generar la idea de que somos todos iguales. Y, de esa manera, intentar justificar sus errores. Al menos una parte. Así que me parece que a Cristina la van a seguir persiguiendo. Ojalá que parte del PJ Federal no caiga en la tentación de aflojar ante la presión de que le quiten los fueros. En el último allanamiento quedó muy evidencia que no se busca Justicia sino que se busca perseguirla, denostarla y humillarla. Y queda muy en evidencia por qué ella había solicitado –cuando había acordado que se  permitieran los allanamientos- que no se ingresaran con cámaras. Porque se sacaron fotos. Hubo una violación a la intimidad, una cosa terrible.

-¿Usted confía en la palabra de Pichetto al referirse a un probable pedido de desafuero contra Cristina? La idea de que hay un criterio para desaforar a un senador, que es la sentencia firme?

-No. La verdad que no confío. Es muy subjetivo lo mío, pero creo que hasta hace un mes, mes y medio, se podría pensar en que (Pichetto) iba a actuar como iba a actuar. En este momento, sinceramente, tengo mis dudas. Lo veo muy involucrado en cuestiones que tienen que ver con colaborar para que haya alguna alternativa a que termine el mandato Macri. Intuyo que Pichetto, por la forma que actúa, está trabajando para que (Macri) no termine su mandato. En este caso, increíblemente, la desestabilización no vendría de los sectores del trotskismo ni del kirchnerismo.

 

 

-¿De quién entonces? ¿Del Peronismo Federal?

-De Pichetto. Sinceramente, a mí me llena de desconfianza.

-¿Cristina presa sería parte de esa desestabilización?

-Es difícil saberlo. Pero no se sabe cuáles podrían ser las consecuencias de Cristina presa. Está claro que no se puede comparar con Brasil, porque políticamente Argentina no es Brasil. Allá, cuando Lula fue preso, no pasó nada. En la Argentina uno dice, y desea, que no va a ser así. Hay que ver en cuánto se descompone la situación económica. Hace seis meses, esta conversación hubiera sido muy diferente. Hace cuatro meses lo mismo. ¿Quién hubiera pensado que recurrirían al Fondo? ¿Quién hubiera pensado que se dispararía el riesgo de default? ¿Quién hubiera pensado que se tramitaría un préstamo directo del Tesoro estadounidense? ¿Quién hubiera pensado que se hablaría de adelantar las elecciones cuando todos daban por descartado que Macri tenía garantizada la reelección? Bueno, no sé qué pasará con esta dinámica de descomposición. No sé qué pasará con la situación económica y social.

 

 

-¿A Cristina le ve algún rol político en esta coyuntura o sólo le queda, de acá hacia adelante, defenderse de esta ofensiva?

-Yo creo que ella tiene una centralidad política extraordinaria en la Argentina. En mis largos años de militante yo nunca vi que se haya hecho una marcha contra una opositora. He visto siempre marchas contra los gobiernos. Pero una marcha contra un opositor nunca lo vi. Ella está haciendo política. Y fuerte. Su discurso de la otra vez en el Senado fue un hecho político muy importante. Sí está haciendo política. Y con sus acciones, con sus entrevistas con dirigentes, con (Hugo) Moyano, con (Ricardo) Pignanelli, con (Felipe) Solá, está dando señales de su creencia en la necesidad de la amplitud, en la necesidad de construir un Frente Patriótico. Ella se ha comprometido públicamente en trabajar para que el 10 de diciembre no esté Macri en la Casa Rosada. Son gestos muy evidentes. Está haciendo política. Yo diría, incluso, que más que cualquier opositor. Frente a eso, la única cosa que se le ocurre al gobierno de Macri, para intentar superar la catastrófica situación financiera y su debilidad política, es atacar a Cristina. Entonces, si llegaran a intentar detenerla, me parece que toda la oposición, no solamente el kirchnerismo, saldría a manifestarse. Porque “hoy por tí y mañana por mí”. Y si no que se lo cuenten a Moyano, que hace un año estaba inaugurando un monumento con Macri y hoy está viendo cómo zafa de la prisión. Moyano, hace un año atrás, jamás habría pensado que le iban a hacer una multa de tránsito. Ahora, en cambio,  hay mucho temor, muchos rumores, de que intentarán meterlo preso.