Por Martín Piqué @MartinPique

La trayectoria del intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona (43), es bastante conocida en el ámbito de la política. Abogado, hijo del dirigente histórico de la UCeDé del mismo nombre, asumió el peronismo por convicción. En sus años más jóvenes transitó por espacios afines a la cosmovisión liberal. Su camino tiene en cierto modo un espejo en su amigo Mariano Pinedo, diputado bonaerense y hermano menor del presidente provisional del Senado. Durañona tuvo un paso por la gestión pública durante el kirchnerismo: estuvo en el ANSES, luego en la Superintendencia de Seguros. Hasta que en 2011 compitió por la intendencia de la capital nacional de la tradición. Y ganó. Cuatro años después fue reelecto con el 47,93 por ciento de los votos.

En los últimos meses, Durañona levantó el perfil y le puso más pimienta a su posicionamiento. Motorizó un debate –sin disimular la autocrítica aunque con el eje puesto en lo que viene- sobre el distanciamiento y la desatención que a su juicio padeció el Interior bonaerense por parte del peronismo. En relación a María Eugenia Vidal, Durañona fue uno de los artífices de la presentación en la Legislatura de dos proyectos de ley que pretenden modificar la ley de coparticipación que rige en la provincia –para que el porcentaje recibido por los municipios crezca del 16% al 20%- y para derogar el Pacto Fiscal. En esa oportunidad, Durañona se lamentó a través de Twitter por las ausencias de otros jefes comunales del PJ. Ocurrió hace diez días.

Esta semana sumó un nuevo frente a su protagonismo. Desde el Movimiento Arraigo, fundado junto a otros intendentes, Durañona se involucró en la reorganización opositora y el debate sobre la unidad. El martes pasado -17 de abril- organizó un encuentro regional #Hay2019 en su terruño de “Areco”, como lo llaman los lugareños. Durañona, está visto, no disimula. En esta entrevista con Primereando, dice sin vacilar que el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, y el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, deben ser los dos candidatos de la fórmula presidencial opositora.

“A mí me gusta mucho que Rodríguez Saá y que Capitanich encabecen esta esperanza de #Hay 2019. Son nuestros candidatos. Tenemos que impulsarlos, estoy convencido. Hombres del Interior profundo con una enorme capacidad de gestionar”, los ensalzó. En la semana que pasó, un sitio web especializado en actualidad bonaerense arriesgó que en el peronismo hay cuatro nombres que pueden competir por la gobernación. Que desean hacerlo. Lo cual sería difícil, desafiante. O que hasta pueden acompañar, e ir de número 2, en una eventual formula. Los mencionados eran la matancera Verónica Magario, el lomense Martín Insaurralde, el merlense Gustavo Menéndez y –oh, sorpresa- el propio Durañona.

-¿Qué va a pasar con el PJ? La Cámara Nacional Electoral tiene que resolver la apelación a la medida cautelar que dispuso la intervención judicial.

-Es una incertidumbre. Si la intención era organizar judicialmente alguna irregularidad del partido, es extraño que hayan designado como interventor a un actor tan relevante y tan claramente cercano al gobierno de Macri, como Luis Barrionuevo. Además, las declaraciones y las puestas en escena que hemos visto en estos últimos días por parte de Barrionuevo y de su entorno, tanto como los fundamentos del fallo de Servini, que son realmente insólitos, alimentan esa incertidumbre. Y alientan las sospechas. Para darse cuenta no hace falta ser una persona del Derecho. Ni un especialista en cuestiones electorales. Cualquiera que se toma el trabajo de leer los fundamentos del fallo no lo va a poder creer. Son fundamentos insólitos. Fundamentos que podrían servir para intervenir absolutamente todos los partidos de la Argentina. En definitiva, el fallo implica una falta de respeto total a la importancia que tienen los partidos políticos, que son órganos sagrados de la Constitución. Sobre todo después de la reforma constitucional de 1994. Porque para decidir una intervención se tienen que agotar todas las instancias. Por otro lado, la intervención está en línea con lo que uno va observando casi explícitamente como estrategia de Macri. Porque la idea es fracturar al peronismo. La idea es desplazar a cualquier tipo de herramienta que tenga la potencialidad de construir una alternativa diferente a lo que en este momento está sucediendo en la Argentina. Ellos consideran, y lo han dicho, que la única manera de garantizar seguridad jurídica y confianza para que empiecen a venir no sólo las inversiones de afuera, sino también para que ministros nacionales -como el propio Aranguren- se dignen a traer sus recursos propios y el patrimonio que tienen afuera, es demostrar que el kirchnerismo, o cualquier otro espacio político que se le parezca, ha sido eliminado. Algo así, literalmente, dijo el intendente de Cambiemos de San Pedro (por Cecilio Salazar). “Que el kirchnerismo desaparezca de la faz de la tierra”, creo que fueron las palabras que utilizó. Con todo este escenario es muy difícil pensar que en los próximos días la Cámara puede tener una decisión diferente a todo esto que estamos observando. Como mínimo se va a tomar su tiempo. Pero, la verdad, a mí personalmente me resulta difícil creer que después de todo esto vuelvan las cosas a su estado original.

 

 

-O sea que usted es pesimista. O por lo menos no quiere ser ingenuo.

-Exactamente.

-Si esa hipótesis pesimista se llegara a concretar, y la controversia legal se dilatara mientras el PJ permanece en manos de Barrionuevo, ¿cómo se organizaría electoralmente el peronismo que se asume como opositor y que quiere ganarle a Macri? ¿Armaría otra coalición, sin el PJ nacional?

-Bueno, ya lo hemos dicho varias veces. Y lo dijo explícitamente incluso quien originó esta corriente de opinión, que fue el propio creador del Partido Justicialista, el General Perón. Lo dijo al explicar, y esto está escrito, que el partido es solamente una herramienta electoral que se utiliza cuando se acercan las elecciones. Con lo cual está claro que la herramienta electoral no va a ser un problema. De hecho, eso ya ha quedado demostrado en la última elección. No hay muchas diferencias entre lo que sucedió con el PJ en la elección pasada (se refiere a la decisión de Florencio Randazzo de competir a través del frente Cumplir que en su seno contenía, formalmente, al PJ de la provincia de Buenos Aires, NdR), y esta intervención. Forman parte de una misma estrategia, por eso soy pesimista.

-¿Cuál es esa estrategia?

-Bueno, la estrategia de utilizar parte de las herramientas que tiene la oposición para inclinarlas en favor del propio gobierno. Esto fue lo que observamos algunos, y creo, también, que fue lo que observó Cristina el año pasado, cuando se pretendió instalar la idea –creyendo que muchos de nosotros éramos ingenuos- de que era sano realizar una gran interna desde el Partido Justicialista. En aquel momento, personalmente, también creí que hubiese sido bueno. Pero ahora, viendo esta situación, me queda claro que lo que había pensado Cristina evidentemente no estaba para nada errado.

-O sea que usted piensa que cuando Randazzo le pedía a Cristina competir por dentro de una PASO del peronismo, estaba proyectando que muchos votos antiperonistas se volcarían adentro de la primaria para votar contra CFK. Y que todo eso formaba parte de una movida del gobierno, de una estrategia del poder. ¿Es así?

-En ese momento no la vi tan claro. Lo sospechábamos. Pero en este momento la confirmo. Este avance sobre el PJ demuestra que, efectivamente, la pretensión del gobierno es utilizar herramientas nuestras, actores nuestros, para inclinar la balanza a su favor. La tan conocida frase de “divide y reinarás”, que están aplicando a rajatabla. Y nosotros tenemos que estar atentos. Yo creo que no sirve para nada quedarnos pataleando sobre una cuestión simbólica de la calle Matheu o del PJ como sello. Nuestra simbología tiene que ver con organizarnos para ganar una elección. Entonces, hay muchísimas compañeras y muchísimos compañeros con los que no nos va a resultar difícil ponernos de acuerdo en cinco puntos programáticos y convocar a una gran elección interna para dirimir nuestros candidatos. Y eso a pesar de que tenemos diferencias internas, diferencias en cuanto a cómo organizarnos, en cuanto al diseño electoral. Incluso en cuanto a algunos puntos respecto a cuáles tienen que ser nuestras propuestas. Cuantos más espacios y organizaciones del campo popular opositor se puedan sumar, más contundente va a ser. Bueno, y con respecto al Partido Justicialista, insisto: no veo que eso se pueda terminar de ordenar. Así que tendrá los candidatos que, para mí, ya están claros. Hemos visto algunas reuniones, algunos encuentros: en Gualeguaychú, ahora habrá uno en Córdoba. Hemos leído comunicados muy débiles, como el que emitió el bloque de senadores del PJ, el bloque de (Miguel) Pichetto. Hemos visto a algunos gobernadores que tienen pretensiones de ser presidentes que han incluso avalado esta intervención. Está clarísimo quiénes son los que van a utilizar esta intervención en su favor. Será un frente electoral más que le será funcional al gobierno.

-O sea que en las elecciones generales competirán directamente dos frentes de extracción peronista, cada uno por su lado. ¿Es así?

-Exactamente.

-Pero ese escenario es el que quiere Macri. Una oposición dividida en dos o hasta tres bloques.

-Claro. Hoy la preocupación central de Macri es evitar una segunda vuelta. Por supuesto que esto (por la intervención judicial del PJ y la posibilidad de que en 2019 haya dos frentes peronistas que compitan directamente en la elección general, NdR) no les garantiza evitarla. Pero, efectivamente, cualquiera que más o menos conoce los procesos electorales va a coincidir que este estado de situación a priori le podría servir a Cambiemos para ese objetivo, dividiendo el voto de la oposición. Yo, personalmente, no lo veo. Porque siempre he creído y lo reafirmo ahora. El electorado, el pueblo, la ciudadanía, no come vidrio: la gente no es tonta y podrá identificar perfectamente dónde está el frente opositor y dónde están los frentes que, de alguna u otra manera, son funcionales al gobierno. Volvamos al resultado electoral del año pasado en la provincia de Buenos Aires. En ese momento esto quedó bastante claro.

 

 

-¿Cómo describiría la actualidad del gobierno? ¿Y la del país?

-La situación actual no difiere de lo que viene sucediendo desde los primeros meses de haber asumido Macri. Todos los indicadores son absolutamente negativos. Aunque ahora, eso sí, es más fácil observarlo. Porque en los primeros momentos hubo un absoluto blindaje. En el sentido de intentar tapar u ocultar datos de política económica que son realmente preocupantes. Y que coinciden, además, con otras épocas en las que han gobernado espacios políticos con la misma inclinación ideológica: uno analiza datos fundamentales. Además, son los datos que difunde el propio gobierno, que insiste y se preocupa por destacar como los puntos en los que sus decisiones han hecho centro. Si uno observa los datos de la balanza comercial, se va a encontrar con que estamos prácticamente en cifras récord de déficit comercial. Es muy difícil encontrar un período tan corto de tiempo en el que las exportaciones hayan caído tan brutalmente. Eso forma parte de esta jaula de hierro en la que se ha instalado el gobierno. Un camino sin salida. Porque al no ingresar divisas, y en el marco de esta política de endeudamiento sideral, ahí ya tenés un laberinto del cual no va a poder salir. No hay ningún tipo de política de incentivo a las exportaciones ni a la producción, ni a la industria ni al valor agregado. Y sí hay incentivos permanentes a la apertura indiscriminada de exportaciones, como el último camino que vimos, con la exportación de cerdos de Estados Unidos. Lo que derivó en que una provincia argentina entera (por La Pampa) prohibiera el ingreso de carne porcina a su territorio: esto en cuanto a la balanza comercial. En cuanto al déficit fiscal, exactamente lo mismo. Niveles récord de déficit fiscal, cuando la propuesta de Macri era justamente la contraria: reducir el déficit fiscal y, a partir de allí, reducir la inflación. Esto es otra jaula de hierro. Porque estamos observando que en un momento de aumento brutal de las tarifas, con el claro sentido de bajar el déficit, no sólo que están haciendo estragos en la economía familiar, en la economía de las PYMES, en las economías regionales, en todo el funcionamiento de la economía en general, sino que el déficit fiscal no baja, sigue aumentando, y la emisión monetaria se mantiene en los mismos niveles o iguales a los anteriores. Esto es otra trampa mortal en el sentido de bajar la inflación. Solamente con estos dos datos, la realidad, queda claro, es absolutamente negativa en cuanto al estado de cosas. Ni hablar de las posibilidades de generar algún tipo de despegue para la generación de empleo, para la recuperación de la industria, para la suba de las exportaciones. Eso es lo que yo observo hoy, muy sintéticamente, en cuanto a la realidad del país.

-Las encuestas lo que muestran que han caído –algunos dicen que mucho, otros un poco- los números de aprobación e intención de voto a Macri. Pero igual tiene un piso consolidado en torno a los 33, 34 o 35 puntos. O sea que puede aspirar a llegar al 40, si en el 2019 tuviera más dinero para volcar en la economía. La que sí aparece con mejores porcentajes es Vidal. ¿Por qué siguen reteniendo esos números si la economía es un desastre?

-En primer lugar lo explica que recién ahora está empezando a haber un corrimiento del velo de la gente en general, del pueblo. Porque una cosa es que se justifiquen determinadas políticas negativas –como puede ser los aumentos de precios en las tarifas, aumentos de precios en general- y no poder mostrar ningún signo positivo, culpando al gobierno anterior, acompañado de un profundo blindaje mediático y un cinismo jamás visto en cuanto a la manera de presentarse ante los medios de comunicación: en las entrevistas, en las notas, en los discursos, en las campañas. Hoy a todos, o a muchos, nos queda claro que hubo una terrible estafa electoral pocas veces vista: con el acompañamiento de un sistema de manejo de bases de datos que ha explotado en el mundo en el que el engaño se convirtió en moneda corriente.

-Una repregunta sobre esto último: Cristina también suele hablar de “una estafa electoral” porque en 2015 nadie votó este ajuste. Bien, pero en 2017 volvieron a ganar y los votantes ya sabían cómo gobernaba Cambiemos.

-Sí, sí. Pero no fue el tiempo suficiente como para quitarse esta venda de los ojos, que es muy fuerte, eh. Un sistema de blindaje tal, de persecución y anulación de cualquier opositor, de manera violenta: a través de encarcelamientos, de persecuciones, de escraches, de presión extraordinaria a la Justicia, como estamos viendo incluso en estos momentos. Más un cinismo total en cuanto a lo que se dice y lo que se explica: no es tan fácil salir de esa trampa. Y ese envión lo pudieron mantener, y no me parece llamativo, en la elección de 2017. Sin perjuicio de que la elección de Cristina fue una elección extraordinaria, porque en ese marco, de tanto despliegue de la protección al gobierno y de la persecución a los opositores, realmente las distancias fueron mínimas. A pesar de que en la persona de Cristina se habían instalado todos los infiernos del Dante. Algo hubo ahí que efectivamente se empezó a resquebrajar. Y por más que el gobierno festejó yo creo que se quedaron profundamente preocupados. Y a medida que pase el tiempo, como no van a poder de esta jaula de hierro, las posibilidades de la oposición van a ir in crescendo, y allí es donde ya forma parte de la responsabilidad de la oposición ser inteligentes en cuanto al diseño electoral y la selección de los candidatos. Pero, personalmente, así como recién hace un rato decía que soy pesimista en cuanto a la posibilidad de ordenar la cuestión del PJ, soy absolutamente optimista en cuanto a las posibilidades electorales de la oposición respecto a la elección de 2019.

 

 

-En el peronismo bonaerense existe un debate sobre los riesgos de la excesiva ‘conurbanización’ del PJ, del kirchnerismo. Se plantea, a modo de crítica, que el peronismo se terminó convirtiendo en el partido de la 3era sección electoral: de los pobres de la provincia. Usted es un dirigente del Interior bonaerense. Algunas voces plantean que en esta etapa hay que hacer una política de reconciliación con los sectores productivos del Interior. Sectores que tras el conflicto de 2008, por las retenciones, sintieron una fractura muy profunda con el kirchnerismo. ¿Qué opina?

-Estoy absolutamente de acuerdo. He formado parte activa de esa discusión. Siendo intendente del interior, de un lugar emblemático como es San Antonio de Areco, capital nacional de la tradición, que tiene mucha impronta respecto a las realidades del interior de la provincia. Además, hemos trabajado mucho este tiempo con muchos colegas, compañeros, de municipios del Interior: como pueden ser Tapalqué, Alberti, tantos municipios de la provincia ríquisimos en historia y en idiosincrasia tan propia del federalismo nuestro. A quienes les hemos dado la espalda nosotros, cuando nos tocó ser gobierno, y cuando nos tocó hacer propuestas en las últimas elecciones, las de 2015 y 2017, nos alejamos todavía más. No hemos podido construir una propuesta que enamore a la familia del Interior, a los productores del Interior. No hemos podido hablar de arraigo, no hemos podido hablar de industrialización de la ruralidad, de tierra, techo y trabajo. Y estamos convencidos que no solamente la provincia de Buenos Aires sino la Argentina entera tiene que hacer un giro, desde el peronismo, como en los grandes momentos de la historia argentina y de la historia del peronismo, con mujeres y hombres del Interior. A mí me gusta mucho que Alberto Rodríguez Saá y que (Jorge) ‘Coqui’ Capitanich estén encabezando esta esperanza de ‘Hay 2019’. Me parece que son nuestros candidatos. Tenemos que impulsarlos. Yo, personalmente, estoy convencido de eso. Hombres del Interior profundo con una enorme capacidad de gestionar. Y estoy convencido de que tienen enormes posibilidades. No sólo de ganar la elección sino también de hacerse cargo del desastre que va a dejar Macri el 10 de diciembre de 2019. Gobernar la Argentina que deje Macri va a requerir mucha cabeza, mucho esfuerzo, y mucha experiencia, para poder nuevamente devolverle la felicidad al pueblo argentino.

 

 

-Para pasar de la enunciación a lo concreto:¿con qué acciones concretas podría el peronismo lograr re-enamorar al Interior bonaerense?

-Con modelos exitosos de municipios del Interior. Y adaptando los esquemas que le mencionaba recién. Principalmente el arraigo: esa es una cuestión que enamora a todos. El arraigo significa políticas que impliquen nuevamente apostar a la familia del Interior. Que los jóvenes se puedan quedar apostando a sus pueblos pero no por una cuestión netamente emocional: sino porque efectivamente el Interior brinda soluciones, brinda derechos, acceso a la salud y a la educación superior. Tiene que haber universidades a lo largo y a lo ancho de la República Argentina para que en los pueblos del Interior se pueda estudiar educación superior. Educación superior que esté vinculada con el potencial productivo que tienen cada una de las regiones, y formar profesionales en ese potencial productivo. Ya sea turismo, ingeniería en producción de alimentos, ingenieros industriales, metalmecánica. Una enorme cantidad de carreras que tengan que ver no con lo tradicional sino con una Argentina pujante que pueda producir alimentos con valor agregado, con el aporte de la tecnología. No sólo para garantizar el alimento puertas adentro sino, también, para poder hacer un buen intercambio con la región y poder venderle alimentos al mundo. Argentina tiene todo para construir desde ahí y esa construcción se debe dar de abajo hacia arriba, desde el Interior. Hay que elaborar políticas activas hacia el Interior.