Martín Piqué

El gremialista Omar Plaini se convirtió en el último tiempo en un actor importante para la articulación del frente opositor. Tras haber vivido en carne propia la vocación autoritaria de Cambiemos, cuando el Poder Judicial intervino el sindicato de Canillitas (Sivendia) y lo desplazó de la secretaría general, Plaini se valió de esa experiencia y la utilizó como caso testigo. Le permitió tener otro argumento de peso para convencer a sus pares sobre la necesidad de construir y consolidar un polo sindical combativo.

En agosto de 2017, Plaini fue repuesto en el gremio por el mismo Poder Judicial que lo había procesado: la Cámara Federal dejó sin efecto el procesamiento que pesaba sobre él –por supuesta falsificación de documento- y la misma intervención. Meses después, Plaini ratificó su representatividad entre los vendedores de diarios. Lo reeligieron con el 85% de los votos.

El sindicalista fue diputado nacional entre 2009 y 2013. Hoy integra el consejo directivo de la CGT en su condición de secretario administrativo. Como se sabe, Plaini es uno de los hombres de confianza del secretario general de Camioneros, Hugo Moyano. Eso le permitió asumir un rol de conector. De ‘constructor de puentes’, como se suele decir en esta época.

Hace una semana, por las redes circuló una foto en la que se lo veía junto a su familia y la senadora Cristina Fernández, en una reunión familiar de domingo. Plaini sabe que él contribuyó en algo a la superación del conflicto entre Moyano y CFK. No lo oculta. “Promover el reacercamiento (de ambos) era una responsabilidad que teníamos aquellos que nos definimos como miembros del campo nacional y popular”, dice en diálogo con Primereando.

En esta entrevista, Plaini cuenta en qué consiste el flamante Frente Sindical para el Modelo Nacional, que realizará su lanzamiento el próximo jueves 20. Además, el gremialista adelanta sus perspectivas para el paro nacional convocado por la CGT para el martes 25 de septiembre. En materia política, Plaini asegura que la mejor candidatura para la oposición, al menos por ahora, es la de la senadora Cristina Fernández.

-¿Cuál es el objetivo de la creación del Frente Sindical para el Modelo Nacional?

-El Frente Sindical para el Modelo Nacional no sólo es una herramienta gremial. También es una herramienta política. Porque en la medida en que nosotros avancemos hacia ser protagonistas, más tarde o más temprano, en la nueva conformación de la CGT, vamos a ser también ordenadores del campo nacional, del campo popular. Este conjunto de organizaciones, que son setenta, va a militar para ser un ordenador más. Pero no sólo del peronismo sino de todo lo que trasciende al peronismo: que es el campo nacional y popular. Por eso es importante haber conformado este Frente Sindical para el Modelo Nacional. En él anidan muchas de las expectativas que nosotros vamos a ir definiendo, al mostrar que otro país es posible. Vamos a jugar como uno de los nuevos ordenadores de todo el campo político, para contribuir a la salida que tiene que tener el próximo año. Vamos a mostrarle a la sociedad que hay otra posibilidad, otra alternativa, a esto que ha hecho Cambiemos.

-Para el 24 y 25 de este mes ya está anunciado un paro de la CGT. El 25, un paro de 24 horas sin movilización. Pero el sector de la CGT que usted integra, más las dos CTA, le sumaron movilización y 12 horas de paro el día anterior. ¿Qué expectativas tiene para esas dos jornadas?

-Antes del 24 y 25 nosotros, desde el Frente Sindical para el Modelo Nacional, realizaremos el próximo 20 de septiembre un plenario de regionales en el micro-estadio de Ferro. Ese paso previo es trascendente. Porque queremos escuchar la voz de los compañeros del Interior, de las regionales, y del interior de la provincia de Buenos Aires. Tras escuchar a los compañeros vamos a ver cómo articulamos en conjunto, con todas las regionales. Y después, ahí sí, muchas de nuestras organizaciones van a acompañar la movilización que plantea la CTA para el 24 de septiembre. Y el 25, obviamente, nosotros vamos a plegarnos a ese paro nacional. Porque el Frente Sindical para el Modelo Nacional está conformado por todas organizaciones gremiales nucleadas y confederadas en la CGT, algunas incluso con responsabilidades dentro del consejo directivo. Por eso acatamos orgánicamente el paro del 25.

 

 

 

-¿Va a ser un paro tan contundente como el último que se realizó?

-Sí, claro. Estamos convencidos de que este paro va a trascender la organización sindical. De hecho, hoy están mal todos los sectores. No sólo los trabajadores registrados y los no registrados. Están mal las PYMES, están mal los comerciantes, están mal las economías regionales. Todo. Por lo tanto, todos van a acompañar seguramente este reclamo de la CGT. Como pasó con el paro del 25 de junio. Insisto: esto trasciende a la propia orgánica del movimiento sindical.

-En los últimos días se siguen sumando despidos masivos. Ahora en áreas muy sensibles del aparato del Estado, como el principal hospital público de la zona oeste del Gran Buenos Aires, el hospital Posadas. Ahí se han producido mil despidos. Y eso afecta a un montón de servicios de atención imprescindibles, incluso algunos dedicados a los niños, que no pueden seguir funcionando. La situación es dramática. Ante este escenario se escuchan voces y reclamos que le exigen al movimiento obrero, a la CGT, que se ponga a la altura de la dimensión de la crisis.

-Si fuese así, como algunos opinan, no se hubiera constituido el Frente Sindical para el Modelo Nacional. Que siempre estuvo en la calle. Desde el primer momento. Hay organizaciones que estamos en la CGT que siempre estuvimos en la calle. Más allá del propio triunvirato, que hoy está pagando el precio justamente por no haber estado. Pero no podemos generalizar e incluir en los reproches a todos. Pero la responsabilidad no sólo le cabe al movimiento sindical: también tenemos que ver a la oposición política. ¿Qué hacen los intendentes? ¿Qué hacen los gobernadores? ¿Qué hacen los legisladores? Y ahí también se da la misma situación: los que desde un primer momento han estado siempre, y aquellos que no han estado. Nosotros podemos caminar entre los compañeros con toda la tranquilidad, porque sabemos que hemos estado en todos los conflictos. Y no sólo ante los despidos que hay en el Estado. También en los despidos en el sector privado. Por ejemplo, en la rama de cerámicas ya les han cerrado once empresas a los compañeros ceramistas. Y así le podría seguir enumerando en otras ramas, tanto privadas como públicas. Cada uno tiene que rendir cuentas por lo que ha hecho en este tiempo. Nosotros nunca dejamos de estar en la calle. Por eso podemos caminar, mirando de frente y a la cara a los compañeros. Claro, eso sí, con esto evidentemente no alcanza. Hay que seguir sumando mucha más masa crítica porque ahora aparecen muchas organizaciones y dirigentes políticos que empiezan a ver la gravedad de la situación en la que nos metió este gobierno. Nosotros ya lo decíamos en el año 2016. No nos olvidemos que el 29 de abril de 2016, a cuatro meses de asumido el gobierno, nosotros hicimos la movilización más grande que se ha visto desde que asumió Macri hasta acá, que fue al Monumento al Trabajo. Después de eso devino la ley de Emergencia Ocupacional, la ley antidespidos, y el gobierno la tuvo que vetar. Eso lo hizo el movimiento sindical. Incluso la CGT ha tomado iniciativas: va por el tercer paro e hizo algunas movilizaciones. Después están los gremios que dentro de la CGT influían más que otros, de los que hemos estado permanentemente reclamando. Son los que se sentaban en las mesas del gobierno, mientras nosotros decíamos que ese diálogo con el gobierno era un monólogo. Pero, ojo, también se han sentado a la mesa del gobierno gobernadores, intendentes, legisladores. ¿Fueron todos? No. Lo que hicimos, ¿alcanzó? Tampoco. Hay que seguir trabajando y sumando…

-El secretario general de Camioneros, Hugo Moyano, figura importante en la historia reciente del sindicalismo, dijo recientemente que “si no hay otro candidato o candidata a presidente del peronismo quizá hasta va a tener que ser candidata a presidenta Cristina”. ¿Qué opina de esas declaraciones?

-Que coincido totalmente. Yo creo que al momento en que estamos hablando, mediados de septiembre de 2018, no hay ningún candidato opositor que concite más representación, en términos de acompañamiento ciudadano, que Cristina Fernández de Kirchner. Después, ella deberá tomar una decisión. Yo, cuando he tenido la oportunidad de dialogar con ella, le he dicho que nadie escapa a su destino. Pero eso es una decisión que tendrá que tomar la ex presidenta. Hoy no aparece ningún opositor que esté por encima de lo que representa hasta el momento Cristina Fernández de Kirchner. De hecho, en las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires fue la opositora que más votos sacó.

-Sí, aunque esas elecciones las perdió…

-Claro, pero con todo el aparato del gobierno nacional y bonaerense y los medios en contra. Pero así y todo fue la que más acompañamiento concitó y perdió las elecciones ahí nomás. Y hoy es senadora nacional.

-Algunos dicen que ella tiene un piso de votos muy alto pero al mismo tiempo advierten que en un eventual balotaje podría perder. Porque hay gente que la sigue odiando y que no quiere, para nada, cualquier experiencia que se pueda asemejar a un retorno del gobierno anterior.

-Mire, los que dicen eso deben trabajar de brujos. Para saber ahora que si hay una segunda vuelta, como son brujos, Cristina va a perder. Yo creo, sin embargo, que es todo lo contrario. Además, los dirigentes que dicen eso, los que hablan del piso y del techo, tienen un peso tan chiquitito que poco se lo ve. En definitiva, los que dicen eso plantean que tenemos que desplazar a quien se supone que tiene piso y techo electoral (por Cristina) para darle lugar a aquel que casi ni tiene piso. Es un contrasentido. Y, la verdad, no entiendo qué matemática hacen. A mí, la realidad me demuestra todos los días que la dirigente que concita más apoyo popular en la oposición es Cristina Fernández de Kirchner. No por casualidad el gobierno hace todo para sacarla de la política… Porque no hay duda que Cristina está perseguida políticamente. Al igual que otros compañeros que son presos políticos. Y como otros compañeros del campo sindical, que también son perseguidos. Y todo eso es así, precisamente, porque deben tener algún temor en confrontarla. Si no hubiera ningún temor, que dejen que ella transite (electoralmente). En definitiva, yo tengo una opinión contraria frente a la de aquellos que opinan eso.

-Usted se reunió hace poco con Cristina y habla todos los días con Hugo Moyano. Ambos estuvieron distanciados y enfrentados políticamente. ¿Qué significa para la Argentina que los dos vuelvan a hablar de manera periódica?

-Significa mucho. Primero, porque está hablando de la dirigente política que más apoyo popular concita en la oposición. Y, segundo, porque estamos hablando del dirigente sindical que, con su liderazgo, ha marcado el último cuarto de siglo en la Argentina. Así que estás hablando de dos dirigentes que tienen un altísimo apoyo. Uno, de los trabajadores, en su gremio y fuera de su gremio. Y la otra, por lo que significa, en términos políticos, para la ciudadanía. Por lo tanto, aquellos que hicimos el esfuerzo durante estos siete años para que se juntaran, sentimos la satisfacción de haber realizado una tarea militante al poder juntar a dos dirigentes que juntos, efectivamente, suman. Porque si usted me dijera que juntos dividen, o que juntos restan, bueno, no sería tan importante… Pero ellos dos, juntos, suman. Así que promover el reacercamiento era una responsabilidad que teníamos aquellos que nos definimos como miembros del campo nacional y popular.

-En los últimos años, por una cuestión del calendario electoral, las elecciones presidenciales en Brasil se realizaron antes que en la Argentina. Por lo que terminaron influyendo en lo que pasa aquí. En Brasil, por otro lado, el Poder Judicial impidió que Lula fuera candidato. A pesar de tener muchísimo apoyo popular. Ahora habrá que ver si el PT logra que se transfieran sus votos de Lula hacia Fernando Haddad, ex alcalde de San Pablo y postulante presidencial. Que no haya podido ser candidato Lula, ¿significa que Cristina puede llegar a ser inhabilitada electoralmente aquí? ¿Se va a pedir su desafuero y detención? ¿Qué pasará si eso sucede?

-Que hay una tendencia en toda la región a tratar de sacar de la cancha a todos los presidentes que marcaron una etapa muy importante cuando se opusieron al ALCA en las Américas, eso está claro. Por lo de Lula. O lo de Ecuador, con (Rafael) Correa. Está claro. Y hay un sector de la Justicia que actúa en función de esos intereses, de la derecha, que busca neutralizar a esos candidatos que concitan tanto apoyo popular. Lo han hecho con Lula en Brasil. Pero, ojo, yo no me animaría a traspolar sistemáticamente lo que pasó en Brasil a la Argentina. Porque la historia que tiene Argentina de luchas sindicales y sociales no es la misma que la de Brasil. Así que una situación como la de Brasil (con Lula inhabilitado para ser candidato, NdR) no me la imagino en la Argentina. Y ahí me paro desde el lugar en el que se paró José ‘Pepe’ Mujica, cuando dijo: “Si lo de Lula hubiera pasado en la Argentina, los argentinos daban vuelta Buenos Aires.” Así que no me animaría a decir que puede haber un escenario similar. En relación a lo otro, yo no puedo hacer futurismo: afirmar que si Cristina tuviera una situación de esas (de no poder competir como candidata, NdR) transferiría los votos. Yo sigo pensando que hoy Cristina Fernández de Kirchner es la mejor candidata que puede tener el campo nacional y popular.

 

 

 

-Cristina construyó un espacio que se llama Unidad Ciudadana. Eso produjo cierto impacto en la relación entre el kirchnerismo y el resto del peronismo. ¿Cristina armó Unidad Ciudadana para participar con su propia corriente interna de una gran PASO del peronismo y del espacio opositor? ¿O puede ser que al final se presente a elecciones directamente, como Unidad Ciudadana, por fuera del justicialismo?

-Mire, yo creo que Cristina armó una fuerza política, que es Unidad Ciudadana, que contiene a vastos sectores de la vida nacional que no son peronistas. Compañeros que vienen de la izquierda nacional o de otros sectores, que no están incorporados hoy dentro de lo que es hoy el peronismo como partido: básicamente, el PJ. Yo creo que todo eso tiene que confluir en un gran frente. Unidad Ciudadana y el peronismo, juntos, tienen que confluir en un gran frente nacional, popular, democrático y patriótico. Y el límite tiene que ser el actual gobierno. Yo creo en eso. Cristina está en todo su derecho en haber construido una fuerza política, porque ahí hay muchísima juventud, a la cual Néstor Kirchner revalorizó en su momento y le dio mucho espacio en la política: hizo que muchísimos jóvenes se incorporaran a la vida política nacional. Jóvenes que hoy participan con mucha fuerza y que son compañeros peronistas, y que se identifican como tales a partir del kirchnerismo. Hay otros, también, que no son peronistas pero que se identifican con el kirchnerismo de los 12 años en el gobierno. Por lo tanto, hasta es inteligente la construcción de Unidad Ciudadana. Aquellos que venimos históricamente del peronismo vamos a seguir obviamente en el peronismo, pero no podemos negar el carácter de peronista que tiene Cristina. Ella viene del peronismo. Por lo tanto, está en todo su derecho ella si vio en la construcción de Unidad Ciudadana algo más plural, más diverso. Está claro que necesitamos hacer un gran frente nacional. Y que no alcanza solamente con Unidad Ciudadana. Como no alcanzaría solamente con el peronismo. Hoy, la necesidad de constituir ese frente trasciende al propio peronismo, y obviamente también trasciende a Unidad Ciudadana.

-¿Por qué le gusta el nombre Frente Patriótico?

-Porque estamos en una etapa en la que tenemos que hacer un esfuerzo patriótico. Por eso me gusta ‘Frente Nacional, Popular, Democrático y Patriótico’. En la Argentina hoy hay que hacer un esfuerzo patriótico. Porque lo que está enfrente es el empresariado que vino a gobernar la Argentina. La derecha que llegó a través de los votos ciudadanos, mal que nos pese. Y nosotros, que ya hemos vivido esto, también sabemos en qué ha terminado cuando este sector ha sido gobierno. Lo hemos vivido y no queremos volver a repetir esa experiencia. Por eso creemos que el año que viene se va a poder demostrar que otro camino es posible. Que otro país es posible. Debemos derrotar en las urnas, como nos derrotaron a nosotros en 2015, a esta fuerza empresarial, que construyó una fuerza política que en dos años y medio mire a dónde nos ha dejado: con qué nivel de crisis social y conflictividad, todo producto de un gobierno mentiroso e incapaz que nos metió en esta situación tan grave.