Por Martín Piqué

“La unidad se tiene que ir construyendo de abajo hacia arriba”, advierte la platense Florencia Saintout. Se refiere al debate que circula en el espacio nacional-popular. La necesidad de unir a todos los sectores del peronismo, más sus aliados, en un gran frente opositor. La jefa del bloque kirchnerista en la Cámara de Diputados de la PBA sostiene que la clave pasa por coincidir en la calle “para defender los derechos”. Para Saintout, la presencia conjunta en las movilizaciones es tan importante como los encuentros de dirigentes (“una rosca entre tres o cuatro”, desliza en un momento, algo despectiva) que hasta hace poco estuvieron enfrentados.

Ex concejal en el municipio de La Plata, Saintout fue aprendiendo con el tiempo los vericuetos y los rituales de la disputa por el poder en el peronismo bonaerense. En esta segunda parte de la entrevista con Primereando, la jefa de la bancada de Unidad Ciudadana propone cinco puntos básicos para un programa de gobierno de un eventual frente opositor. Los enumera sin profundizar demasiado, aunque se hace entender: trabajo, salud pública, educación pública, las libertades y definir con claridad qué es lo que no se quiere. “A veces se empieza acordando más fácil sobre lo que no queremos, para después definir lo que sí queremos”, explica.

Durante la charla, Saintout reconoce la existencia de una “tensión” entre quienes quieren la unidad más allá de cualquier diferencia ideológica, y quienes advierten sobre el riesgo de unirse con sectores que, por sus antecedentes, pueden terminar acordando con el oficialismo y partir al frente nac-pop. En otro tramo del reportaje la diputada bonaerense responde sobre la vieja fractura entre CFK y Hugo Moyano. Por último, Saintout analiza el vínculo de los bloques de UC-FpV y del PJ en la Legislatura. Una convivencia díficil, que en los últimos meses estuvo atravesada por la aprobación de leyes polémicas, como el recorte de la caja previsional del Banco Provincia, que vulneró derechos de los trabajadores, o el voto del Pacto Fiscal, que afecta la autonomía municipal pero que Cambiemos presenta como una reedición del Fondo de Reparación Histórica del Conurbano.

-En la cultura política del peronismo no hay mucho espacio para las derrotas. El propio Perón decía que el conductor es, o debe ser, un ‘constructor de éxitos’. El peronismo es una cultura política que busca el poder y no el testimonio. ¿Qué responde usted cuando aparece dentro del peronismo bonaerense el debate sobre las tres derrotas electorales consecutivas del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires, en 2013, 2015 y 2017?

-Sobre ese punto, lo primero que yo acotaría es que la respuesta también depende de dónde se haga esa pregunta. Y depende con quiénes. Hecha públicamente, yo creo que por supuesto hay que pensar en las razones de esos resultados, hay que analizarlos. Ahora, hay que saber también que Cristina, en las últimas elecciones, se enfrentó, y nos enfrentamos todos con ella, a todos los poderes concentrados más feroces de nuestra historia. Y, aún así, primero ganamos la elección y, después, sacamos tal cantidad de votos que el resultado contradijo todas las hipótesis que le asignaban a Cristina un piso electoral de 20 puntos: 37 puntos. Ni el sociólogo más profundo, ni el político con más aportes jubilatorios a la política y con más experiencia, podrían decir ahora si ese 37 % es un techo o es un piso. Lo que está del otro lado es muy fuerte. Seguramente debe haber errores. Ahora hemos dado una pelea con tremenda honestidad y quedamos ahí. Muchos se preguntan, “¿por qué perdimos?” Pero mucho más difícil de responder es cómo, en un país como el nuestro y con una desigualdad de fuerzas tan grande, llegamos a gobernar 12 años. Con tanto en contra. Yo creo que una de las respuestas es que lo hicimos a favor de las mayorías. Esa es la respuesta de por qué Cristina saca esa cantidad infernal de votos. Que, claro, por muy poco no alcanza y por eso hay que ver cómo hacer para que alcance: hay que revisar y ver cómo hacer para que alcance para la próxima. ¿Qué nos falta para llegar a ese poquitito por el cual no llegamos a ganar? Porque es necesario ganar. Y no porque lo tomemos como un partido de fútbol, sino porque allí está la diferencia entre políticas para el bienestar de todos o políticas excluyentes. El eje tiene que estar puesto en cómo seguir defendiendo y peleando por los derechos de la soberanía. Yo no creo que lo que nos falte se resuelva en una rosca entre tres o cuatro.

-En el peronismo se está debatiendo un criterio de unidad. Hay una conclusión que circula entre los distintos sectores y es que si el peronismo va dividido no habrá chance de ganarle a Cambiemos en 2019. Se están haciendo debates, en Resistencia, en la UMET del Suterh, en CABA, se viene otro evento similar en San Luis. ¿Estas reuniones son importantes o son escenificaciones con un efecto pour la gallerie?

-El gran tema que tenemos que ver cómo transitamos, e incluso en el mejor de los casos cómo resolvemos, es la tensión que se percibe entre los compañeros que plantean con mucha honestidad que tenemos que ir todos juntos, que es necesario ir todos juntos porque solos no llegamos, y eso yo creo que es así, con los compañeros que también plantean, y también con mucha honestidad, no por afán sectario, ‘ojo si vamos todos juntos porque si vamos todos juntos y al otro día nos partimos y arreglan, eso no sirve’. Y esto último, ojo, pasa ahora en la provincia de Buenos Aires: tenemos dos bloques en Senadores y dos bloques en Diputados. Hay unos que se sientan y votan con la mayoría, y otros que a Cambiemos no le votamos nada.

-Hago de abogado del diablo: no debe ser lo mismo llegar al Estado, y generar políticas públicas a favor de las mayorías, que no llegar a gobernar otra vez.

-Es así. Por eso le digo que los dos planteos, que están en tensión en este momento –unidad VS no unidad con cualquiera-, los dos son legítimos. Y tenemos que poder transitarlos, sabiendo que nosotros no somos esos sectores puristas a los que no les interesa hacer política sino declamar y listo. Nosotros creemos que la política es para transformar la vida, para realmente transformarla. Tenemos que poder transitar esa tensión. Y con respecto a los encuentros en la UMET, o los otros que usted mencionaba, yo no sé si los haría por ahí. Para mí tenemos que ir encontrándonos desde otros lugares. Pero no me parece que estén mal.

-Pero si la fórmula no pasa por ese tipo de encuentros de dirigentes, ¿qué iniciativas propondría usted para ir acercando posiciones, para confluir en unidad?

-Hay que encontrarnos en la calle, en las luchas, sentándonos a debatir política. Agustín Rossi suele decir que “hay más kirchnerismo en la gente que en los dirigentes”. Estoy convencida de eso. Yo eso lo veo todos los días. Incluso lo podría decir de otra manera: “hay más patriotismo en la gente que en los dirigentes”. Porque no necesariamente se tiene que hacer kirchnerismo. Hay más patriotismo en la vida cotidiana que en muchos dirigentes, que de lo único que se preocupan es en especular para ver cómo quedan acomodados. La unidad se tiene que ir construyendo desde allí: de abajo hacia arriba, y con programas. No solamente con nombres, y con escenas en las que uno se sienta acá, este otro acá, y este tercero, en la mesa.

-¿Cuáles deberían ser los cinco pilares básicos de un programa de unidad?

-Tienen que estar el trabajo, la salud pública, la educación pública, y en el que estén también las libertades. Y en el debate de ese programa, también debe haber un espacio para que se diga qué no queremos. A veces se empieza acordando más fácil sobre lo que no queremos, para después ir definiendo lo que sí queremos. Así podremos volver a construir más sólidamente la posibilidad de volver a tener un gobierno popular. Que seguramente va a ser distinto al que tuvimos, que tampoco va a empezar de cero porque va a tener esa experiencia histórica. Va a ser algo que no conocemos todavía. Que ojalá sea mejor. Tiene que ser mejor a lo que teníamos.

Saintout (parte 2): "La unidad se tiene que ir construyendo de abajo hacia arriba"

-En el espacio nacional-popular hay bastante consenso de que la fractura entre el kirchnerismo de la última presidencia de Cristina y el movimiento obrero que lidera Hugo Moyano fue muy perjudicial. ¿Cómo debería ser esa relación si se quiere ir hacia la unidad?

-Seguro habrá cosas a modificar. También digo que ojalá cierto sector del sindicalismo –porque no se puede hablar de todo el sindicalismo-, aprenda que no es lo mismo tener un gobierno popular que un gobierno de derecha. Entonces, a veces, cuando un gobierno popular va más a fondo, habría que tratar de acompañarlo más a pesar de los costos que eso implica, y no sólo negociar sectorialmente. Ninguna lucha se gana sectorialmente. Ojalá aprendamos eso en este tiempo histórico. La mayoría de las luchas de este tiempo se están dando sectorialmente. Estos años, con este gobierno de derecha, reflejan que no quieren ningún sindicalismo, ni siquiera un sindicalismo amable o negociador. Si pueden tener a los trabajadores esclavos, mejor. Trabajadores con salarios bajos, van por eso. Hay un sector del sindicalismo, el sector más negociador, al que le molestaban muchas cosas de Cristina. Cosas más o menos importantes. Ahora tiene la posibilidad de ver cómo gobierna la derecha de este país.

-Ya que estamos hablando de sindicalismo: el publicista Enrique Albistur reprochó a un sector del kirchnerismo platense por haber supuestamente incorporado a la lista a una representante vinculada a Marcelo Balcedo, el dirigente sindical y empresario de medios detenido hace un tiempo.

-Mire, la verdad me parece una cosa muy chiquita. Me parece muy chiquito el que se ponga a disputar sus cuestiones internas sin ver qué es lo que está pasando, lo pesado de todo lo que está pasando. Lo dejaría en ese punto. No quiero ponerme también a la altura. Pero decir que Balcedo tiene algo que ver con el kirchnerismo es una barbaridad. Y tratar de sacar un lugarcito con eso, es peor todavía.

-Hoy en el país hay presos políticos, y sin embargo la sociedad, o buena parte de ella, parece no estar muy al tanto o permanecer indiferente. ¿Cómo procesa eso?

-Hoy todos los argentinos respiramos un aire opresivo, respiramos un aire denso. Y de eso a veces nos damos cuenta racionalmente y a veces no nos damos cuenta, pero lo respiramos igual. Vamos incorporando inconscientemente ese aire opresivo pero eso no quiere decir que nos guste o que lo aceptemos. Ese aire, que se va a ir volviendo irrespirable, va a ser condenado más temprano que tarde. Y entonces, el que hoy no se conmueve por un preso político pero empieza a incorporar a su lenguaje que hay presos políticos, no va a poder respirar ese aire. Eso lo hemos visto en otros momentos de la historia. Había cosas que parecía que no le importaban a nadie, y en otro momento ‘tac tac’, se juntan dos cosas, se articula, y parece que la sociedad de pronto ve algo que antes no podía ver. Una anécdota: el otro día fuimos a visitar con algunos compañeros a (Carlos) Zannini a Ezeiza y el agente penitenciario que nos iba acompañando nos iba mostrando los distintos pabellones y en un momento señala uno y dice: “este pabellón es el de presos políticos”. El penitenciario que posiblemente votó a Macri, o no, no sé. Pero mientras el gobierno dice que no hay presos políticos, este agente penitenciario dice que sí.

-Quienes conocen el manejo de la Legislatura dicen que con Teresa García en la jefatura del bloque kirchnerista del Senado, y con usted como jefa de Diputados, se modificaron algunas prácticas: por ejemplo, se incorporó el voto nominal en ciertas votaciones. ¿Es así?

-Nosotros hacemos lo que hay que hacer. Que es cumplir con lo que dijimos en campaña. Que es defender en lo que creemos colectivamente. Acá no se trata de individuos. Nos votaron para ser oposición, es lo que nosotros dijimos y, por eso, vamos a ser oposición a este gobierno antipopular. Sí, efectivamente, a veces hemos pedido la votación nominal. Como una herramienta para influir sobre algunos legisladores que, al tener que exponer su nombre, no votaran algunas cosas que el gobierno bonaerense quería que votaran. Porque aquellos que se definen como oposición pero luego terminan votándoles todo se terminan poniendo en evidencia.

-Desde el PJ se plantea que buena parte de los legisladores de Unidad Ciudadana, que forman parte del kirchnerismo alineado con Cristina, no están vinculados a gestiones municipales. Según ese argumento, quienes sí están vinculados a algún intendente saben que el municipio necesita negociar obra pública o que le hagan alguna transferencia por coparticipación…

-Ese argumento lo escuché pero le voy a decir dos cosas. Primero, es un argumento falso porque en nuestro bloque hay muchísimos legisladores que están directamente vinculados a intendentes y a municipios, son legisladores que están ligados a intendentes ‘compañeros’, kirchneristas. Y, en segundo lugar, es falso de toda falsedad creer –aunque ellos se lo crean- que porque se negocia algo con este gobierno le va a ir bien a la ciudadanía, a la sociedad, o le va a ir bien a esos intendentes. A los legisladores que están más ligados a intendentes y que votaron el Pacto Fiscal en la provincia de Buenos Aires no les va a ir bien. Pero no les va a ir bien porque a la provincia de Buenos Aires no le va a ir bien, porque a los bonaerenses no les va a ir bien.

-Pero en ese punto, y con el paquete de leyes ya aprobado, entre ellos el recorte a los jubilados, a Vidal se le va a girar mucha plata para hacer campaña en 2019. Una suerte de nuevo Fondo de Reparación Histórica del conurbano. Algunos del PJ, uno supone, no se quieren quedar afuera.

-Problema de ellos si no se quieren quedar afuera de la campaña de Vidal. Qué se yo. Tendrán que responderles a aquellos que los votaron para que sean oposición a Vidal. Porque Vidal les está sacando la plata del bolsillo. No es que sólo se las saca Macri. A los jubilados que se les sacaron la plata, miles y miles de esos jubilados son bonaerenses. Y a los que reciben la asignación universal, también se les sacó. Es necesario ponerle un freno a la política de un gobierno que deja gente sin trabajo, que cierra escuelas, que tiene una política absolutamente oscura para la obra pública. Mucho más oscura que cualquier otro gobierno anterior y que, sin embargo, se define como el gobierno de la transparencia.

-¿Está hablando del gobierno de Vidal y la obra pública?

-Claro. Estoy hablando de ella. De su gobierno. Este gobierno bonaerense hace que los pibes y pibas más pobres estén peor porque tienen menos comida en la casa; porque tienen menos escuelas; porque los persiguen más; porque los bajan de los micros solamente por la cara y tienen adiestradas a las fuerzas de seguridad para que los maltraten. Este gobierno también hace que falten medicamentos en las salitas. Si no hay que ser oposición a este gobierno, díganme entonces a qué gobierno hay que hacerle oposición… Porque es un gobierno muy cruel. Y a los crueles hay que tratar de debilitarlos. No se puede negociar con ellos.

-¿Hay chances de ganarles en provincia de Buenos Aires y en la Nación?

-Por supuesto que hay chances. Nos podemos haber equivocado muchísimo y seguir equivocándonos en el futuro. Ahora, en lo que yo estoy segura de que no nos equivocamos es en el diagnóstico que estamos haciendo de las características de quiénes son quienes nos gobiernan. Están gobernando contra las mayorías populares. La chance de poder ganarles pasa por organizar a esas mayorías. Yo creo en la política. La política ha demostrado su poder de cambio y transformación. La cuestión no es resignarse a ver qué es lo posible. Lo que en determinado momento que no parece posible, en algún momento, por realineamientos, por modos de organización, porque hay liderazgos que se van imponiendo que no son los fabricados, se convierte en alternativa de poder. Y llega al Estado. ¿Quién esperaba a Kirchner antes de 2003? Ni su nombre sabíamos pronunciar. Kirchner no apareció en la política en el 2003 sino mucho antes. ¿Cómo no vamos a pensar que es posible ganarle a Vidal el año que viene? Por supuesto que es posible.