Lo grave del asunto es que, en esta oportunidad el clientelismo roza la ilegalidad, pues se trata de otorgar gratuitamente y sin prescripción médica, medicamentos que deberían venderse bajo receta.

Estos medicamentos cuyo origen se desconoce y habrían sido “donados” a la concejal son distribuidos sin control alguno en un local de Cambiemos. Está claro que el camino correcto hubiese sido entregarlos a un hospital y dejar el suministro de estas drogas en manos de profesionales.

Este tipo de conductas podría asociarse perfectamente a la intención de poblar la provincia de locales de Farmacity, donde se venden medicamentos entre papas fritas y artículos de limpieza.

La generosidad y solidaridad de Pierotti, pareciera ser en realidad, una grave irresponsabilidad que pone en peligro la salud de los bonaerenses.

 

Fuente: Data Diario