Un estudio de la UNDAV revela que Argentina es el país de la región donde más se redujo el poder de compra del salario mínimo, vital y móvil en el último año y medio.

La fijación de un piso salarial acordado en una mesa conformada por los representantes de los trabajadores y el poder ejecutivo es una institución que en nuestro país ya supera los setenta años. En un país de extendida “cultura inflacionaria”, es el instrumento por excelencia para proteger los ingresos de los trabajadores. En especial, aquellos con menor poder de negociación y, por ende, salarios más bajos que el promedio. En el período posterior a la crisis de 2001, la negociación bipartita del salario mínimo contribuyó sistemáticamente a la mejora de las remuneraciones reales.

La última década se caracterizó por un avance real en el poder de compra del salario de los trabajadores y de la población en general. La política económica buscó fortalecer el mercado interno, con la creación de un número importante de empresas, la incorporación de miles de trabajadores al mercado laboral y la activación de los convenios colectivos de trabajo para negociar salarios. La protección de la producción nacional en el frente externo permitió la pronta recuperación de la industria argentina. La formación del salario de los trabajadores es uno de los pilares de las discusiones político económicas, mostrando la puja de intereses diversos. Detrás de la teoría liberal que sostienen que la mejor forma de asignar el trabajo y el salario en la sociedad es a través del libre juego de la oferta y la demanda, se encuentra un conglomerado de factores atenuantes que vuelven el resultado del libre mercado imperfecto desde el punto de vista económico, y muchas veces inequitativo desde el plano social. El principal factor explicativo es la disparidad de poder existente entre los empresarios y los trabajadores a la hora de negociar. La asimetría de peso en la negociación y las prácticas inherentes a la actividad capitalista, dejan a los trabajadores –individuales o agrupados- en una situación de desventaja de cara a la negociación salarial. Esta puja entre las partes, en cambio, se transforma por completo cuando el accionar del Estado y la consecuente regulación y sanción de normativas legales se dirigen a defender el interés de los trabajadores a fin de equipar el poder de negociación. El retorno de la institución “negociación colectiva de trabajo”, desde el año 2004 buscó recuperar el espíritu de las mejores prácticas de resguardo de la posición de los trabajadores, en tanto ser los actores más débiles en la mesa de negociación. La existencia de un Estado presente atenúa inequidades entre empresarios y trabajadores, en pos de que el resultado de la tensión de intereses surja en un marco de mayor libertad e igualdad de condiciones. Así, en siete de los doce años transcurridos entre 2003 y 2015, los porcentajes acordados superaron al nivel de la inflación del período. Sólo en cuatro períodos la inflación evolucionó a la par del aumento del salario mínimo, mientras en un solo año –2011- se posicionó por encima.

A partir de este contexto general de los últimos años, desde el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDaV) emitieron un informe donde se analizan las perspectivas del salario mínimo, de cara a la nueva negociación que se viene desarrollando en nuestro país desde los últimos días. El documento, al que tuvo acceso este medio, cuenta con un breve repaso histórico sobre la evolución e importancia del salario mínimo como institución de resguardo de los trabajadores. En continuado, se expone una inspección económica sobre los resultados efectivos de la negociación colectiva desde la salida de la crisis de inicio de siglo y se examina la coyuntura del salario mínimo, a partir de los porcentajes de recomposición alcanzados en las últimas negociaciones. Por último, ofrece un análisis comparativo respecto al desempeño del salario mínimo en otras economías latinoamericanas, para el último año y medio. A continuación, se consignan algunos de los principales análisis que se desprenden del informe.

Salario Mínimo vs Inflación (Dic. 2002 – Dic. 201%)

(En $ y variaciones %)

Argentina tiene el salario mínimo con menor poder de compra de la región

Como se deprende del gráfico que se presenta en el informe de la UNDAV, a fines de 2002 el SMVyM era tan solo de $200, que con la llegada de Néstor Kirchner y tras seis aumentos en el año 2003, el salario mínimo aumentó un 50%, ubicándose en $300. Los años subsiguientes se desarrollaron con incrementos anuales en el salario mínimo, vital y móvil mayores a la inflación anual, con contadas excepciones (2010, 2012 y 2013). Al tomar el promedio de incrementos del salario mínimo desde diciembre de 2002 a diciembre de 2015, el número trepa al 30% anual, mientras que la inflación promedio anual para mismo periodo es del 19%. Esto implica que, si bien existieron años donde el salario fue levemente por debajo de la inflación, los mismos eran recompuestos en años posteriores. Si tomamos la inflación acumulada desde diciembre 2002 como base a diciembre 2015, la misma se ubica en 845%, mientras que el salario se incrementó de $200 a $8.060 para el mismo periodo, es decir 3.930%. Con todo, la mejora del salario real fue del 426.5% para todo el periodo.

Pasando a la coyuntura, los economistas de la UNDAV mencionan que “en el periodo comprendido entre diciembre de 2015 y mayo de 2017, vemos que los incrementos en el SMVyM especialmente en el año 2016 fueron insuficientes para mantener el poder de compra”. Mientras que a fines de 2015 el salario básico era de $5.588, en mayo de 2017 el mismo alcanzada los $8.060, incrementándose un 44,24%. Así, al medir la inflación acumulada publicada por el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, tenemos 57,05% para todo el periodo analizado, es decir que el aumento del salario se queda 12,81 puntos porcentuales por debajo de la inflación, perdiendo así salario en términos reales.

Evolución del Salario Mínimo Real por Países

(En % de variación acumulada. Dic. 2015 – Mayo. 2017)

Argentina tiene el salario mínimo con menor poder de compra de la región

Como se desprende del gráfico, Argentina es el único país de los 6 analizados que ha tenido una pérdida de poder adquisitivo del salario mínimo comparado con la inflación acumulada, perdiendo más de 8 puntos porcentuales. Por su parte, el país que más ha incrementado su salario real fue Bolivia, con 16,3%, seguida de Brasil (+10,2%) y Uruguay (+8,8%). Esta disparidad de nuestro país con la región se produce ya que los otros países tienen inflaciones relativamente más bajas a pesar de tener incrementos de salarios menores en términos porcentuales.

Particularmente Argentina para evitar que se repita dicha situación debería incrementar el salario mínimo por encima del nivel de aumentos de precios. Así, consignan los economistas de la UNDAV que “cuando nos referimos a la cobertura del SMVyM, hablamos de la capacidad que tiene el mismo de hacer frente a diferentes necesidades de gastos y consumos”. Para poder cuantificar dicho análisis, el informe considera la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que es la que se utiliza como parámetro para medir la indigencia por ingresos y que está compuesta solo por alimentos; y la Canasta Básica Total (CBT), donde se agrega a la CBA otros consumos como servicios y productos duraderos. El SMVyM en diciembre de 2015 era de $5.588, mientras que según el Instituto de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires marcaba una CBA DE $1.274 y una CBT de $2.328 para el mismo mes para una familia unipersonal. El grado de cobertura para la primera canasta es de 4,39 (el SMVyM alcanza para cubrir 4,39 veces dicha canasta), mientras que para la segunda es de 2,4. Si realizamos el mismo análisis para junio de 2017, el SMVyM llega a $8.060, la CBA a $1.915 y la CBT a $4.693. La cobertura de la CBA descendió a 4,21 mientras que la de la CBT a 1,72.

Cobertura del SMVyM sobre la CBT y la CBA

(En número de veces)

Argentina tiene el salario mínimo con menor poder de compra de la región

La dinámica inflacionaria que se ha presentado en la Argentina en los últimos meses y la actualización insuficiente del salario mínimo han provocado que cada vez sea mayor la proporción que debe destinarse del ingreso mínimo laboral para poder costear los bienes de la Canasta Básica Total (CBT) y más aún, de la Canasta Básica Alimentaria (CBA). El caso analizado por el Observatorio UNDAV sólo toma en cuenta un hogar unipersonal, pero si tenemos en cuenta hogares donde existe más de un miembro y solo una persona tiene ingresos, la situación se agrava. Tener una reducción de la cobertura de la CBA y la CBT no hace más que redundar en un incremento indirecto tanto de la indigencia y de la pobreza a nivel social.

Con todo lo anterior, del análisis llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la evolución del salario mínimo, vital y movil, surgen las siguientes conclusiones sintéticas acerca de su trayectoria en el último año y medio:

⦁ En una comparativa entre seis economías latinoamericanas, nuestro país es el que más deterioro de poder adquisitivo del salario mínimo registra. Medido en relación a la cantidad de productos que se pueden adquirir, se encuentra una merma cercana al 27% en el último año y medio.

⦁ A su vez, en el último año y medio, el salario mínimo acumuló un deterioro de ocho puntos porcentuales, producto de la aceleración de la inflación, que superó ampliamente al reajuste pactado en 2016.

⦁ En contraste, los demás países de la región muestran avances en su salario mínimo real. Bolivia, por caso, registra un incremento superior al 16% en igual período.

⦁ Con todo, la cobertura de productos de la canasta básica total con el salario mínimo, vital y móvil disminuyó un 28% entre diciembre de 2015 y junio del corriente año.