Según un Informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) en el primer cuatrimestre se duplicaron las importaciones de muebles terminados, en relación al promedio de los últimos cinco años. Esta situación trajo como consecuencia una consolidación de la merma en la producción local del orden del 10% y una disminución en la facturación de las empresas superior al 25%.

La cadena de valor foresto-industrial es una de las economías regionales más prolíficas, no sólo en las provincias del noreste argentino, abundantes en bosques nativos, sino también en todos los principales centros urbanos, debido a la capilaridad y tradición cultural que en nuestro país mantienen las actividades nucleadas en establecimientos de carpintería. En la coyuntura, el sector se encuentra castigado por diversos factores los cuales, acumulados, erosionan la rentabilidad del sector. Por un lado, la retracción económica general de los últimos dos años, que desplazó consumo de bienes durables, producto del menor ingreso disponible a nivel agregado. Este efecto redundó en una merma en las ventas en el orden del 25%, afectando en mayor medida a las Pymes del sector. Asimismo, también se produjo una fuerte erosión en los márgenes de las empresas de transformación primaria, producto del proceso interno de inflación de costos que no pudo ser traspasado a los precios en la misma proporción, sobre todo por el impacto de los incrementos tarifarios de la primera mitad de 2016 en una actividad que es altamente dependiente de la energía eléctrica. Por último, se destaca a nivel local la absorción de producción excedente de otras economías, en un marco de flexibilización del régimen comercial. Con ese marco general, este medio tuvo acceso al último informe publicado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), el cual da cuenta de la crisis actual del sector, a partir de una caracterización integral del desempeño de sus principales variables.

En la caracterización del estado actual de la cadena de valor, los economistas del Observatorio UNDAV consignaron que “el complejo maderero y mueblero sufre la fatiga por la acumulación de años carente de un plan estratégico que promueva la agregación de valor, la especialización en fabricación de partes y componentes, y la innovación en materia de diseño”. Ocrurre que, dada la imposibilidad de competir por escala sin un clúster interindustrial con Brasil, nuestro país sigue desaprovechando la ventaja comparativa producto de su vastedad de bosques nativos e implantados en la transformación primaria y secundaria, sin avanzar en desarrollos industriales de tercer nivel, o sea aquellos de mayor potencial exportador. La industria mueblera, mayormente emplazada en las cercanías de los mercados de mayor densidad, crece de manera desordenada, sin integrarse a un patrón de especialización diferencial. La coyuntura del complejo maderero y mueblero no escapa a la generalidad del resto de los sectores de la economía con agregación local de valor sobre la producción. La combinación de aumento de los costos, de las importaciones y caída del consumo, repercuten negativamente sobre la rentabilidad del sector. A nivel agregado, se estima que en 2016 las ventas se contrajeron un 25%. Diferentes estimaciones establecen, incluso, que la crisis es más profunda que la vivida en el año 2001 y que los sectores más afectado (como en la provincia de Misiones) son los productores de terciados, compensados fenólicos y pisos, cuyas ventas cayeron por el desplome del mercado interno y por la competencia de productos importados, que llegan al mercado nacional incluso a precios inferiores a los costos de producción locales. En otras provincias como Salta, los más afectados son los fabricantes de muebles.

Según un informe elaborado por el Observatorio de la Industria de la Madera y el Mueble (OIMyM), una iniciativa de FAIMA y el INTI madera y muebles, en 2016 la producción de la cadena de valor foresto industrial mostró una contracción del 10,2% respecto de 2015. Dicho guarismo se explica por una caída del 10,5% en la producción de muebles y un retroceso del 10% en la producción de madera aserrada y sus subproductos. El panorama no es muy alentador, ya que el 80% de las empresas no espera una mejora de la producción de cara a 2017. Según el informe en cuestión, en 2016 las ventas de la cadena de valor cayeron alrededor del 25%. Las ventas vinculadas a madera aserrada y sus subproductos (más ligadas a la actividad de construcción) sufrieron una contracción mayor, que llegó al 26,3%, mientras que las de muebles (ligadas a la evolución del consumo final de la población) lo hicieron en un 24,2%. Este contexto tiene impacto en las decisiones de inversión de las empresas. Se calcula que las intenciones de inversión han caído alrededor de 15 puntos porcentuales respecto de las inversiones que se han venido realizando en herramientas, maquinarias, tecnología informática, infraestructura y rodados.

Producción y ventas del sector maderero.

(en % de variación anual)

Crisis en el sector maderero por el incremento en la importación de muebles

Fuente: elaboración propia en base a datos del Observatorio de la industria de la madera y el mueble (OIMyM).

Las compras de muebles terminados en el exterior crecieron significativamente en el 2016 producto de la nueva estrategia comercial encarada por el Gobierno. En síntesis, no se ponen mayores trabas a las importaciones de productos con valor agregado, privilegiando la posibilidad que tienen algunos sectores asalariados de conseguir un producto importado a un menor precio, que los puestos de trabajo que se pierden como consecuencia de la menor participación de la producción nacional. En el caso específico del sector de la madera y los productos manufacturados afines se ha dado en el transcurso del 2016 una mayor apertura a la entrada de productos foráneos. Si bien las cifras en valores absolutos no son elevadas, lo preocupante es el cambio en la tendencia que se observa durante los últimos meses y más aún cuando se tiene en cuenta el contexto recesivo en el cual se encuentra la economía nacional. En este sentido, el sólo hecho de mantener las importaciones de un año a otro, mientras caen las ventas en el mercado interno, implica que los productos importados desplazan a la producción local. Teniendo en cuenta que las importaciones durante los últimos meses no sólo no se mantuvieron constantes, sino que aumentaron (tanto en dólares como en cantidades) refleja una situación que de no alterarse podría ocasionar serias dificultades para la actividad del complejo maderero en su conjunto.

Agrega el informe de la UNDAV que “durante el 2016 crecieron las importaciones de la mayoría de las posiciones que componen el capítulo relativo a muebles”. En el agregado, estas importaciones en valores subieron 35% en 2016 interanual, mientras que las importaciones en cantidades aumentaron 40% durante el mismo lapso. Cabe destacar con respecto a la diferencia entre lo importado en valores y en cantidades que lo observado implica que entraron más productos, pero a un menor precio unitario. Es decir, los muebles importados poseen un menor valor unitario en 2016 con respecto a 2015. Este fenómeno también complica a la fabricación nacional de muebles en la medida que debe competir con productos que en lugar de aumentar de precio se presentan cada vez más económicos en relación a la producción doméstica.

Las importaciones de muebles de dormitorio (camas, mesas de luz, cómodas y armarios) crecieron 50% en valores y 71% en cantidades. En valores absolutos se pasaron de comprar en el exterior muebles de dormitorio por 3,1 millones de dólares en el 2015 a 4,7 millones de dólares en el 2016. Por su parte, las importaciones de muebles de cocina se incrementaron 32% en valores y 30% en cantidades. En tanto, las importaciones de muebles de oficina se mantuvieron bajas en relación a total importado de muebles (2% del total) con variaciones interanuales en valores y cantidades poco significativas (-2% y -4%, respectivamente). Las importaciones de asientos (sillas, sillones y sofás) crecieron 53% en valores y 61% en cantidades.

El análisis de los datos con un mayor nivel de desagregación permite divisar cuales fueron las posiciones que más aumentaron interanualmente en el 2016. En el rubro “asientos” las subas más importantes fueron las que siguen: sillas (+170% en valores y +228% en cantidades), sillones y sofás (71% en valores y 76% en cantidades), sillones y sofás transformables en cama (25% en valores y 45% en cantidades). Por otra parte, las importaciones de armarios pasaron desde 2,2 millones de dólares en 2015 a 3,5 millones en 2016 (+58% en valores y +57 en cantidades).

Las tendencias para el primer cuatrimestre del corriente año confirman lo sucedido en 2016. Los muebles de producción transnacional comienzan a destacarse en el mercado local ocupando una mayor participación relativa. En este sentido, en el siguiente gráfico se puede observar la evolución de las importaciones de muebles finales para los primeros cuatrimestres de los últimos años. Si se tienen cuenta la evolución de las importaciones por cantidades, se registra un incremento cercano al 100% en las importaciones de muebles del primer cuatrimestre del año, con respecto al promedio del quinquenio 2012-2016. Mientras que la variación de lo importado en el primer cuatrimestre de 2017 con respecto al mismo periodo de 2016 fue +60%. Por otra parte, entre el primer cuatrimestre del 2017 y el primer cuatrimestre del 2015 casi se duplica lo importado (+94%). En valores absolutos se importaron 85.959 unidades de muebles en los primeros cuatro meses del 2015, 104.364 en 2016 y 167.003 en 2017.

Importaciones del sector mueblero

(En cantidades, al primer cuatrimestre de cada año)

Crisis en el sector maderero por el incremento en la importación de muebles

Fuente: elaboración propia en base a información de Aduana.

Con todo lo anterior, del estudio de los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la situación actual del complejo foresto-industrial, se desprenden las siguientes conclusiones cuantitativas para resaltar:

•En el último año se consolidó una merma en la producción local del orden del 10% y una disminución en la facturación de las empresas superior al 25%. La tendencia declinante se desacelera en 2017 pero sigue manifestándose a la baja. Por la caída en las ventas en volúmenes, la industria está trabajando con un 40% de capacidad ociosa. Por ejemplo, las ventas de madera aserrada, que tienen una fuerte correlación con el retroceso de la actividad de la construcción, cayeron más que el promedio.

•En materia comercial, el panorama no es más alentador. En el último año se produjo un reemplazo de producción local por importaciones, sobre todo en aquellos nichos orientados a segmentos de consumo masivo, sin distinción por diseño o marca.

•Por caso, en el primer cuatrimestre de 2017 la importación de mesas se incrementó un 97%, mientras que las compras externas de escritorios crecieron casi en un 400%. Por su parte, cómodas, mesas de luz y armarios, registraron sendos aumentos de 89%, 96% y 192%, respectivamente.

•Por el lado de las exportaciones, disminuyeron fuertemente las ventas de tableros de madera (-84%) y de madera contrachapada (-82,3%, mientras que se incrementaron los envíos de madera en bruto (+11%) y madera aserrada (+3%), lo cual trasunta una tendencia a la reprimarización. Así, las importaciones de muebles subieron casi un 100% en el primer cuatrimestre de 2017, respecto al promedio del quinquenio anterior.