Un nuevo informe de la Universidad Nacional de Avellaneda revela que desde fines de 2015 la Asignación Universal por Hijo perdió 14,3% de poder de compra de la Canasta Básica Total (CBT).

La novedad de la extensión de los créditos de Anses para jubilados y pensionados a la AUH, demás perceptores de pensiones no contributivas y la pensión por más de siete hijos, plantea interrogantes respecto de la forma de resolver la acuciante situación que atraviesan los sectores más vulnerables. El contexto económico actual de deterioro del poder adquisitivo de los sectores populares no se explica por otra razón que las políticas económicas implementadas por la gestión de Mauricio Macri, las cuales derivaron en un incremento de los productos de consumo básico, que son el principal factor que explica la capacidad adquisitiva en los estratos socioeconómicos más bajos. Entre las medidas que determinaron la suba exponencial en los precios de los alimentos, se cuenta principalmente la devaluación superior al 50% de los primeros días de gestión de Cambiemos, potenciada por el incremento del tipo de cambio de las últimas semanas. También influyó fuertemente la eliminación de buena parte de las retenciones a las exportaciones de productos primarios, lo cual anula el desacople entre los precios internos y las cotizaciones a precio de mercado internacional. Por último, fue determinante la quita de controles al comercio minorista, lo cual atentó contra la posibilidad de generar referencias de precios divulgadas, además de una importante apropiación de excedentes por parte de los empresarios más concentrados. En ese marco, desde el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), elaboraron un análisis integral sobre la implementación de estas líneas crediticias para beneficiarios de la asignación. El reciente informe evalúa cuantitativamente el costo financiero de estas líneas de créditos al consumo. Además, se evalúa empíricamente el deterioro de ingresos acumulado por la AUH en el último año y medio. A continuación, se presentan algunos breves extractos del análisis de la UNDAV.

A partir de un ejercicio financiero de comparación entre la evolución de la mensualidad de la AUH y el nivel general de precios, los economistas de la UNDAV estudiaron la “evolución real” del valor de la AUH. Esto es, indagaron en la trayectoria del poder adquisitivo concreto de la asignación, siendo ya filtradas las distorsiones producto de los incrementos de precios. El siguiente gráfico expone el recorrido de esta serie desde los inicios de la implementación del programa, por el mes de noviembre de 2009 hasta la actualidad. Cabe aclarar que esta evolución de la AUH a precios constantes presenta un fenómeno de “efecto serrucho”, producto de que, en los primeros seis años de su implementación, la recomposición en su poder adquisitivo se realizaba una vez por año, mientras que desde 2015 se recompone una vez por semestre. En ambos casos, en todos los períodos intermedios entre dos sucesivos ajustes, el “poder de compra real” de la asignación disminuye hasta el mes en el cual se actualiza.

EVOLUCIÓN REAL DE LA AUH.

(a precios constantes, noviembre 2009=100)

Fuente: elaboración propia en base a datos de Anses e índice de precios de la consulta Bein & Asociados.

Como se puede observar, el contraste es notorio. En los casi seis años que transcurrieron desde la puesta en marcha de la AUH hasta el final de mandato de Cristina Fernández de Kirchner, la mejora del poder adquisitivo de la asignación gravitó en torno al 18%. En cambio, desde la asunción de Cambiemos, producto de los factores previamente mencionados, el valor real de esta transferencia mermó en 8,6%. Cabe aclarar que todas las cifras sobre inflación se calcularon en función al Índice de la Consultora de Miguel Bein, insospechado de ofrecer una medición conservadora en el período previo a 2016.

Por otro lado, el informe de la UNDAV consigna que “otra cuestión no menor para analizar en relación a estos préstamos es el aspecto financiero subyacente a las condiciones técnicas del préstamo”. Como se anunció recientemente, la tasa de interés aplicada para estas líneas crediticias al consumo será del 24%. Un primer punto a marcar es que, como se señaló en la introducción, este porcentaje de costo financiero es más elevado que la inflación esperada para los próximos doce meses, con lo cual no hay ningún tipo de subsidio en esta línea crediticia, Más aún, en caso de verificarse las expectativas actuales del 17,1% para los próximos doce meses y del 12,7% para los próximos veinticuatro meses, este nicho de negocios dejaría una ganancia nada despreciable para los bancos que intermedien en la operación.

A partir de la misma proyección financiera, los economistas de la Universidad de avellaneda calcularon el peso de la adquisición de estos préstamos al consumo en relación a los ingresos por AUH. Tanto en el caso de devoluciones a 12 meses, con un tope de $3.000 por hijo, como en el caso de reintegros a 24 meses, con un techo de $5.000 por hijo, el peso sobre las finanzas familiares no es menor. El siguiente gráfico sintetiza algunos números de costo financiero, en función a los dos escenarios consignados.

COSTO FINANCIERO PRÉSTAMOS A BENEFICIARIOS DE AUH.

Fuente: elaboración en base a datos de Anses y estimaciones propias

Como se observa, el peso de la devolución de los préstamos gravita entre 2,7 y 3,2 meses de AUH. Por tanto, las madres que se comprometan a tomar una de estas líneas crediticias para consumo, deberán devolver $3.404 en la alternativa a un año. Esto representa casi 3 veces el monto que perciben por la asignación en el plazo de un mes. Dicho de otra forma, de las cuotas de un año que empieza en el mes de enero, cobrarían tan solo hasta el mes de septiembre, y los últimos tres meses se destinarían casi completos a la devolución del préstamo. Esto representa casi 3 veces el monto que perciben por la asignación en el plazo de un mes. Dicho de otra forma, de las cuotas de un año que empieza en el mes de enero, cobrarían tan solo hasta el mes de septiembre, y los últimos tres meses se destinarían casi completos a la devolución del préstamo. Por último, en tanto ejercicio numérico tentativo, se expone la ganancia financiera que tendrá el Banco Nación a partir de la obtención de esta cartera de créditos. Ocurre que el Poder Ejecutivo estructuró esta línea crediticia con más puntos de contacto con un crédito privado tradicional que con uno destinado a apuntalar a sectores vulnerables. Ex profeso, se establece una tasa de interés fija (24%) para la devolución del préstamo, en un entorno de inflación decreciente. Más aún, en un sendero bajista de la variación de precios, es esperable que el diferencial entre tasa de inflación esperada se potencie conforme pasen los meses.

Asimismo, un simple cálculo permite advertir cuanto perdieron los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo debido a la dinámica inflacionaria de los últimos meses. Según consigna el informe de la UNDAV, “en este punto, si la AUH se hubiese incrementado al ritmo de la inflación, el monto que deberían estar cobrando las familias por cada hijo destinario del programa unos $1.386. Si se multiplica el diferencial entre lo realmente cobrado y lo que se debería haber cobrado para mantener el poder de compra de la AUH se tiene que, producto de la inflación y del ajuste insuficiente del monto nominal de la Asignación, las familias beneficiarias dejaron de percibir más de $2.420 por cada hijo, desde diciembre de 2015”. Esto representa casi 3 veces el monto que perciben por la asignación en el plazo de un mes. Dicho de otra forma, de las cuotas de un año que empieza en el mes de enero, cobrarían tan solo hasta el mes de septiembre, y los últimos tres meses se destinarían casi completos a la devolución del préstamo.

Evolución AUH, inflación, y brecha de poder adquisitivo.

(EN PESOS CORRIENTES DE CADA MES)

Fuente: elaboración propia en base a datos de Anses e índice de precios del Instituto de Estadísticas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Con todo lo anterior, del estudio analítico llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre los créditos destinados a beneficiarios de la AUH para consumo, se desprenden los siguientes resultados sintéticos:

•A partir de un cálculo financiero simple, se cae en cuenta que el esfuerzo de la devolución del préstamo equivaldrá al pago de 2,7 meses completos de la asignación por hijo, para la línea a un año, mientras que será de 3,2 meses para la línea a dos años de plazo.

•Esto redunda en una importante tasa de interés real (descontada inflación), que será cobrada a los beneficiarios de AUH. La misma, trepa al 5,9% para la línea a un año y al 10% para la línea a dos años.

•Por otro lado, se concluye que esta línea de créditos no resulta suficiente para hacer frente a la pérdida de poder adquisitivo del último año y medio. En la comparación entre la evolución nominal de la AUH desde diciembre de 2015 y la evolución del índice de precios, el deterioro real alcanza el 8,6%.

•Esto contrasta con una mejora cerca al 18% desde 2009 hasta 2015.

•Además, si se adiciona el dinero perdido por los beneficiarios de la AUH desde diciembre de 2015 hasta la actualidad, producto de la inflación creciente, se acumulan $2.422.

•Este monto, implica el 80% del valor máximo de préstamo por hijo en la línea crediticia a un año. Por tanto, se decide prestar a las familias casi lo mismo que vieron deteriorado su poder adquisitivo.

•Por este desacople entre la AUH y la inflación se registra, en tal período, un deterioro en la capacidad de compra de la canasta básica alimentaria del 4%. Este número trepa al 14,7% cuando se evalúa la canasta básica total.

•En términos de productos de consumo masivo, la AUH se registra un deterioro del 42,6% en el poder de compra de leche, 40% de harina, 37,2% de huevos, 30,6% de fideos, entre otros.