Por Andrés Fidanza

Nicolás Dujovne fue el único economista del grupo de whatsapp que se mantuvo en silencio. Los otros tres le contestaron a Alberto Fernández. Eligieron hilos de tuits para hacerlo, después de intercambiar opiniones entre los cuatro. “En 2020, la deuda aumentó más que en el promedio 2016-19”, aseguró el exministro de Economía Hernán Lacunza. El expresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda en Diputados durante el ciclo macrista (ahora es el vice), Luciano Laspina, se sumó a la pelea argumental por las redes. 

El ex presidente del Banco Central, Guido Sandleris, también defendió la toma de deuda con el FMI por parte de Mauricio Macri. Los cuatro dirigentes del equipo económico amarillo siguen en contacto entre ellos y con el expresidente. Dujovne es el único que mantiene un perfil bajo estricto. Los consejos a Macri son el único hilo que une al excolumnista televisivo de Carlos Pagni con la política. Por fuera de esa línea, está retirado y dedicado exclusivamente a un emprendimiento privado. 

Dujovne es socio del secretario de Hacienda y Crédito Público de México, José Antonio González Anaya, en un fondo de inversión que se especializa en los mercados emergentes. En concreto, administran el dinero de distintas personas (millonarias) y compañías.

El exministro de Macri conoció a su actual socio en julio de 2018. Fue durante uno de los encuentros previos a la cumbre central del G-20 realizada en Buenos Aires. El gobierno de Cambiemos ya había pedido el auxilio desesperado del FMI, en lo que sería el principio del fin. 

Dos meses más tarde, en septiembre de 2018, el ministro de Hacienda y Finanzas Dujovne y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagard, anunciarían la aprobación de un crédito por 57.100 millones de dólares. Era el préstamo más alto en la historia del FMI.

Sobre ese dato machacó Alberto Fernández en la apertura de sesiones ordinarias el lunes pasado. El presidente anunció que el gobierno hará una denuncia penal contra quienes tomaron la “mayor deuda fraudulenta y de malversación de caudales que recuerda nuestra memoria”. Se trató de un misil teledirigido a Macri, pero también a Dujovne. Laspina, Sandleris y Lacunza son actores menores en esta maniobra, más orientada a conseguir un efecto político que una condena judicial. Especialmente, Lacunza, quien asumió como ministro tras la derrota de las PASO en agosto de 2019. 

Macri y Dujovne optaron por no responder. El expresidente esta vez dejó pasar la oportunidad. “Es darle entidad”, explicaron cerca de Macri, quien hoy hace base en una oficina ubicada a tres cuadras de la quinta presidencial de Olivos. Dujovne, en cambio, ya no alza su voz en público. 

Ahora mismo Dujovne está en la Argentina, en su casa de Bajo Belgrano. Pero es un habitué de Uruguay: no tiene inconvenientes para entrar y salir de ese país, por contar con cédula uruguaya. ¿Motivo? Es dueño de una casa en José Ignacio, cerca de Punta del Este.

La sociedad Dujovne y González Anaya cuenta con una tercera pata: un exbanquero del grupo estadounidense Goldman Sachs. A diferencia de la relación reciente que tiene con el mexicano, Dujovne conocía al banquero de su vida previa como consultor y dueño de su empresa financiera. Casualmente, una de las últimas tareas de Dujovne como ministro de Macri fue encontrarse con inversores de Goldman Sachs en Nueva York. En junio de 2019, les prometió aplicar dos medidas en la Argentina: una reforma laboral y una quita del impuesto a las exportaciones. La única condición previa era que Macri consiguiera la reelección.

Conocido como Pepe Toño, González Anaya era en 2018 el delegado del por entonces presidente mexicano Enrique Peña Nieto, del histórico PRI. Dujovne y Pepe Toño se entendieron rápidamente. El secretario de Hacienda de México se había doctorado en la Universidad de Harvard y tenía facilidad para entender la dinámica financiera global. Dujovne, también. Previo a su salto a la política, tentado por Macri, había sido economista jefe del Banco Galicia y había fundado y manejado una consultora financiera.

Dos años y medio después de aquel cruce en el G-20, Dujovne y González Anaya están alejados del poder político. Le sacan el jugo a sus contactos y expertise desde otro ámbito.