Un informe de la UNDAV, analiza el impacto negativo del modelo económico de Macri sobre el sector industrial.

El sector industrial es sin dudas el más castigado del modelo económico implementado en los dos últimos años. Además de la liberalización creciente del comercio exterior y la persistencia de un tipo de cambio ficticiamente bajo en buena parte del período (debido el influjo de capitales especulativos), se suma la endeblez de un consumo interno que no termina de recuperarse. Como se sabe, nuestro país junto con Brasil, son las dos economías que presentan internamente entramados industriales con determinado grado de desarrollo relativo suficiente para abastecer el mercado interno. No obstante, aspectos relativos a la escala de producción, la inversión en investigación y desarrollo, de acceso al financiamiento, impositivos y logísticos, impiden alcanzar un nivel de competitividad suficiente como para competir con los grandes productores fabriles de escala global. En esta coyuntura, se vuelve imprescindible la generación de barreras (para)arancelarias efectivas. Conocida la reciente medida del levantamiento de 300 licencias no automáticas, la tendencia marcha en rumbo contrario.

En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un documento analítico relativo a la coyuntura industrial, tanto en materia de actividad y empleo como de comercio con el resto el mundo. A partir de los recientes datos oficiales del EMI y EPI del Indec, y demás información del mercado, desarrollamos un informe cuantitativo con foco en los sectores más sensibles de la industria fabril local. Algunos de los principales resultados del documento al que tuvo acceso este medio, se presentan en los siguientes párrafos.

El año 2016 presentó las mayores dificultades en materia productiva, con caídas pronunciadas en sectores impactados por la masiva entrada de importaciones y el descenso de la demanda interna. Asimismo, en 2017 se presentan situaciones divergentes en los rubros de la industria local. Según comienza indicando el informe de la Universidad Nacional de Avellaneda, “en algunos casos se observa cierta recuperación, mientras que otros continúan en expansión o en baja. Hacia el final del año, se advierte una desaceleración en el crecimiento. El cambio en el paradigma económico marca el signo de la tendencia para cada sector”. Analizando las cifras, la última publicación del INDEC del Estimador Mensual Industrial (EMI) de la industria manufacturera, había registrado una caída de 4,6% en 2016. En los primeros cuatro meses de 2017 continuó cayendo, para comenzar a mostrar signo positivo a partir de mayo. Hasta noviembre, el EMI había presentado un rebote positivo de 1,9% en el acumulado anual, por lo que todavía no había recuperado la caída del 2016. El crecimiento más significativo se observó en los meses de junio, julio y agosto, con aumentos de 6,6%, 5,9% y 5,1%, respectivamente. En noviembre, el indicador ya presentaba una desaceleración considerable en su crecimiento, expandiéndose al 3,5% interanual (casi la mitad del crecimiento de los meses más auspiciosos). En cuando a las expectativas de las firmas para el período diciembre 2017 febrero 2018, los economistas de la UNDAV señalan que “también confirman una situación de pre estancamiento, ya que el 50,3% prevé que la demanda interna se verá estable respecto del mismo período anterior, mientras que para la demanda de exportaciones un 54,7% proyecta estabilidad”. Si se analiza la industria manufacturera por bloques, se notan disparidades marcadas. En el acumulado hasta noviembre, los mayores crecimientos se registran en la industria metalmecánica excluida industria automotriz (+9,1%); industrias metálicas básicas (+8,6%) en donde se destaca la producción de acero crudo (10,5%); industria automotriz (+7%) y productos minerales no metálicos (+5,8%) destacándose la producción de cemento (+10,6%). Así, los rubros que más crecen están ligados a la construcción y la obra pública, dos variables que se expandieron en el último tiempo por la mayor demanda de créditos hipotecarios indexados y el gasto del gobierno nacional en el período previo a las elecciones legislativas. Por último, los bloques que subieron, pero en menor ritmo, fueron productos de caucho y plástico (+1,8%) y edición e impresión (+1,1%). El resto de los bloques tuvo un magro desempeño. Las caídas se registran en la industria textil (-10%), con una baja del rubro hilados de algodón de 13,1%; industria del tabaco (-3%); refinación de petróleo (-2,1%); sustancias y productos químicos (-1,7%) destacándose el descenso de fibras sintéticas y artificiales de 15,3% y productos químicos básicos de 6,4%; industria alimenticia (-1%) con fuerte caída en lácteos de 6,2% y papel y cartón (-0.1%).

Asimismo, desde el Observatorio apuntan que “cuando el análisis se centra en la coyuntura del mes de noviembre de 2017, respecto del mismo mes del año anterior, se observa un buen ritmo de crecimiento los rubros ligados a la construcción como cemento (+14%) y acero crudo (+18,1%)”. Por otro lado, el estudio marca que "se desaceleran o descienden otros más ligados al consumo del mercado interno (y la posible competencia importadora) o a la exportación. Las caídas más importantes se registran en los rubros azúcar y productos de confitería (-30,9%); materias primas plásticas y caucho sintético (-14%); cigarrillos (-7,4%); molienda de cereales y oleaginosas (-7,1%); productos farmacéuticos (-7,2%); petróleo procesado (-4,4%) y automotores (-3,3%)”. Por otro parte, si se analizan las cifras de producción cuantitativa publicadas por el INDEC en las Estadísticas de Productos Industriales (EPI), los guarismos observados muestran puntualmente cuales fueron los sectores que se beneficiaron y perjudicaron con los cambios económicos implementados en el último tiempo.

En el rubro productos alimenticios, bebidas y tabaco, el sector oleaginoso presentó una caída en el período enero octubre 2017 respecto al año anterior de 4,4% y el aceite de girasol aumentó 18,1% (los subproductos de ambas oleaginosas cayeron 3,5% y subieron 17,7%, respectivamente). Los productos cárnicos tuvieron un crecimiento en vacunos, aviar y porcina de 8,5; 2,7 y 7,3%, respectivamente, y una caída en ovina de 1,2%. Donde se observa una importante caída es en las leches refrigeradas (-19,6%) después de haber caído 22,1% en 2016, y en la leche no refrigerada (-7,7%). Otros productos lácteos tuvieron resultados dispares. La manteca y el yogurt cayeron un 12,7% y 4,3%, respectivamente (luego de haber caído 2,9 y 3,5% en 2016), mientras que el queso sube un 5,6%, lo mismo que la crema (+17,9%). Por último, los postres y el dulce de leche bajan 5,6% y 10,3%, respectivamente.

En cuanto a las bebidas, se observa una caída generalizada. En 2017 las Licores finos y cremas bajan 19,2%, los amargos, bíters y fernets 5,9%; el whisky un 17,3%, el vino un 5,1 y 13,4% (destinada al mercado interno y externo, respectivamente), aperitivos, vermuts y quinados 0,7% y otras bebidas espirituosas 13,3%. Por su parte, el despacho de gaseosas baja 3% (a 28,9 millones de hectolitros) habiendo ya caído 10,6% en 2016 y la yerba sube un 3,1%. En términos generales, en el rubro productos alimenticios, bebidas y tabaco, se registraron caídas en dieciocho rubros y aumentos en doce.

Asimismo, el documento de la UNDAV puntualiza que “en el rubro petrolero también se registraron fuertes retrocesos. En los primeros nueve meses de 2017 el petróleo crudo cayó 7,5% y el procesado 2,8% (ya habían caído 3,9 y 2,6% en 2016). Los subproductos del petróleo tienen comportamiento dispar. En 2017 se destaca la producción de asfalto (por la obra pública) que crece un 67,8% (si bien en 2016 había descendido un 13,5%); de lubricantes 17,7%; nafta premium 97 octanos 20,9%, diesel oil 4,6% y aerokerosene 15,9%, mientras retrocede fuertemente la nafta común (-53,9%), la súper (-2,2%), el fueloil (-29,3%), el gasoil (-1,8%) y kerosene (-25,6%). Asimismo, baja la producción de solventes y sube la de aguarrás. En la producción de artículos para el hogar 2016 también fue un año de fuertes retrocesos. La producción de cocinas en dicho año cayó 18,3%, de hornos y anafes un 30,5%, freezers 34,6%, lavarropas 24,8%, heladeras 21,9%, secarropas 10%, aires acondicionados 36,1%, calefones 12,3%, termotanques a gas 17,3% y eléctricos 9,3%. En los diez primeros meses de 2017 varios productos se recuperaron de la caída, aunque todavía la mayoría está por debajo de 2015. En algunos casos como calefones, la producción subió un 243% respecto de 2015. Esto puede explicarse por el incremento de la demanda de dichos productos como sustituto de los termotanques a gas ante el elevado incremento de las tarifas de este recurso energético. Si se compara 2017 vs. 2016, las producciones que subieron fueron freezers 35,7%, heladeras 15,5%, cocinas 18,3% y lavarropas 12%. Continuaron en rojo hornos y anafes (-1,9%), acondicionadores de aire (-12,5%) y calefones (-1,4%2).

Por último, el material de los economistas de la UNDAV semana que “los productos electrónicos están dentro de los que más bajaron en el 2017, por las nuevas condiciones de mercado”. En los primeros nueve meses de dicho año la producción de televisores cayó 9,2%, la de reproductores de video 26,3%, de equipos de audio un 7,6%, de cámaras fotográficas 82,2%, de aires acondicionados para audio 19,3%, monitores 73,3%, discos compactos 94,7% y notebooks 100%.

La situación descripta impacta fuertemente en el empleo. La crisis del sector lechero se manifiesta con el cierre de numerosos tambos y el despido de trabajadores en empresas del rubro. Recientemente, por citar algunos ejemplos, la firma láctea La Mucca de la localidad de Diaz en la provincia de Santa Fe despidió a 25 trabajadores de su planta. La empresa láctea Ganave de Córdoba cerró sus puertas y despidió a trece trabajadores, a los que les ofrece el 30% de indemnización. En el sector gaseosas se registraron 40 despidos en la planta de Córdoba. La alimentaria de origen brasileño BRF (ex Quickfood) despedirá a 180 trabajadores de su planta bonaerense de Baradero al reducir un turno en la elaboración de salchichas. En 2017, la fábrica de alimentos Nevares cerró sus puertas en la localidad bonaerense de Carlos Keen y dejó a más de 60 trabajadores en la calle, sumado a más de 30 trabajadores despedidos en su planta de Tortuguitas. Por otro lado, en el sector petrolero, la empresa Halliburton despidió a 29 trabajadores en la provincia de Santa Cruz. Se calcula que solo en diciembre de 2017, los despidos en los sectores en crisis afectaron a más de 1.500 personas.

Con todo lo anterior, del estudio analítico llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la dinámica de la coyuntura industrial de cara al mercado interno, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

• En términos generales, después de una caída del orden del 4,6% en el año 2016, en 2017 se verificó un incipiente rebote, del orden del 2%. En al acumulado bianual, la trayectoria fabril sigue un 2,7% por debajo de la registrada en 2015.

• En el análisis por sectores, se destaca la merma en la producción textil, que cerró 2017 con un segundo año de deterioro de alrededor del 10%. En orden de magnitud, la siguen la industria del tabaco con una caída del 3%, y el sector petrolero, con una merma del 2,1% en el año pasado.

• Estas mermas son aún más dramáticas analizando el acumulado en relación a 2015. Así, el sector textil destruyó producción en el orden del 15%, la industria del cuero y calzado se redujo en un 9% y la petrolera decreció un 6%.

• En materia de creación de puestos de trabajo, el contexto actual sigue sin recuperar los niveles de 2015. Del comparativo acumulado en base al SIPA, con datos al mes de octubre, se registran 20.000 puestos industriales registrados menos que hace dos años atrás.

• En materia de importaciones, la situación es crítica. El sector textil es el más dañado, con ingresos de indumentaria terminada que superan el 100% acumulado en cantidades, en los últimos dos años. Lo siguen cuero y calzado (+45% acum.), alimenticia (+8%) y petrolera (+5%).

• Así, en el año 2017, todos los rubros industriales de bienes de consumo registraron importaciones que crecieron más del 10%.