(Por Ignacio Cantala)

En el minuto 27 del extraordinario documental “La Revolución Justicialista” el General Perón ya viene desbordando las imaginaciones con escenas y racontos sobre los primeros actos del gobierno que surgió de la Revolución del 43`.

Se sabe que Perón tuvo un destacado papel en la concepción de esas líneas de acción, en la preparación de los cuadros y en la planificación de ese gobierno que, a la postre, fue el proto peronismo.

Perón hace un notable relato de la planificación, aspecto propio de su formación militar, que luego difundirá como marca registrada justicialista. Advierte en ese minuto 27 que encargó un análisis de las estadísticas y “…que lo coordinó el Dr. José Figuerola (sic), que era un gran estadígrafo, posiblemente el mejor estadígrafo que había en la Argentina”. Parece que el Dr. Figuerola le advirtió al General que la estadística disponible era toda falsa. Cuenta Perón que Figuerola le dijo: “Vea General dicen que las tres mentiras más grandes las dicen los curas, las mujeres y la estadística”. Separando el condenable acto de injusticia machista (pensémoslo, hace 70 años como atenuante) la frase guarda gran actualidad.

La estadística encuestoril del presente de la Provincia de Buenos Aires sin dudas arrancaría esas sonrisas proverbiales del General: las encuestas difundidas expresan la tensión corporativa sobre el destino del voto en el polo no peronista en el distrito más grande del país.

Porque por más que se esfuercen en poner en el centro de la atención el mayor o menor rechazo que el peronismo “bueno” tiene para con CFK, su participación en la oferta electoral peronista o los límites éticos que pueda poner el PJ bonaerense a la participación de una procesada en sus listas (oh, nooo…), por más sanata que haya, el asunto interesante es como se reparten votos Macri/Vidal y Massa/Stolbizer. Los mismos votos.

Si observamos bien, los discípulos del Dr. Figuerola dicen cosas parecidas. La mayoría de los estudios de opinión pública en la Provincia de Buenos Aires presentan el mismo cuadro: las fuerzas del centroderecha (Cambiemos y el Frente Renovador) se disputan, casi estrictamente y entre sí, una franja bien demarcada que agrupa al 45% del electorado.

La presión del complejo mediático y corporativo sobre todas esas informaciones que se obtienen en “la Provincia” se vehiculiza a través de datos, adjetivos, énfasis y editoriales que ponen de manifiesto, ora lo preocupado que está Macri, ora cuanto cae Massa. Pero todo gira en torno a ese gran problema que es la representación del espacio no peronista en un contexto de ajuste duro de la fuerza de trabajo, tal como lo reclama ese espacio.

Las diferencias al interior del bloque de poder económico que acuerda con el ajuste del salario y las condiciones de vida de los trabajadores se proyectan en los deseos sobre “cómo vienen” los números en la Provincia. Clarín en representación del gran capital nacional (jojojo…) opera a través de su máquina encuestadora Managment and Fit y baja al macrismo a niveles que ni en los sueños húmedos del administrador del Resistiendo con Aguante se pueden imaginar. Para eso lo sube a Massa a…35 puntos!!!!!!!.

Ricardo Rouvier, insospechado de macrista, lo tiene en 10 puntos a Massa, y un poco más arriba a Cambiemos, con Carrio como emblema, candidatura bastante dudosa a esta altura. Analogías en Diciembre midió algo similar, con Massa sensiblemente mejor.

Esta semana, para seguir sumando a la mentira general, Elypsis (evidentemente cercana a Cambiemos) lo muestra a Massa bajando en la consideración popular, a caballo de la acusación de impostor que le plantara el sincerísimo Presidente Macri, luego del affaire del impuesto a las Ganancias. Bien definido Massa en el campo encuestoril: baja su imagen positiva, y se mueve entre 10% y 35% de intención de voto. En fin.

Entonces, repasando sobre lo que todos coinciden y para no crear una mayor confusión: el Frente para la Victoria, con Cristina Fernández de Kirchner, en todas las mediciones detenta sus ya proverbiales 31 puntos; luego, según quien encargue el estudio científico, Cambiemos y el Frente Renovador se repartes casi 45%; los indecisos suman 10%; la izquierda, el voto en blanco y “otros”, el restante 14%. Todo esto en promedio, como diría el Dr. Figuerola.

Todos estos guarismos vertidos a siete meses de la contienda PASO, sin controlar ninguna variable económica y social, sin evaluar los efectos del ajuste en la economía, los cambios geopolíticos producto de la asunción de Trump, eventuales temas de coyuntura, desastres naturales y desempeño del primer equipo nacional de futbol en las eliminatorias mundialistas.

Que sigan midiendo con perseverancia y rigor científico diría el General, porque las mentiras estadísticas tienen patas cortas y las verdades electorales raigambre histórica.