Un reciente informe de la Universidad de Avellaneda (UNDAV) revelo que la canasta de productos escolares aumentó un 27,8% respecto al ciclo lectivo 2017 y más de un 115% respecto a dos años atrás.

Conocido el dato del mes de enero del índice de precios al consumidor, se confirma la presunción de rigidez a la baja en el IPC. La imposibilidad de quebrar el piso del 1,5%, incluso en meses de baja dispersión estacional, implica un reajuste en las herramientas utilizadas. Por caso, el “sesgo contractivo en la política monetaria”, determinado por una tasa de interés real positiva -y alta- ha mostrado limitantes como instrumento unívoco para combatir la inflación. Buena parte de la razón de este fenómeno se encuentra en el componente inercial del proceso inflacionario en Argentina. El mismo, a su vez, está fuertemente influido por el proceso de puja distributiva. Uno de los fenómenos sintomáticos de la influencia de la historia pasada sobre la evolución actual y futura de los precios son los segmentos de demanda elástica. Esto es, aquellos segmentos de bienes y servicios que pueden ser postergados o reemplazos conforme suben sus precios. Una de las características de los regímenes de alta inflación estructural es que aún en estos sectores, que ven altamente menguada su demanda por efecto del alza generalizada de precios, se verifica una decisión comercial de remarcar. Dicho de otro modo, la inercia de la inflación predomina por sobre la posible merma en la demanda de consumo. El caso de los productos de la canasta de productos escolares se encuadra en este conjunto de bienes. Típicamente las familias tienen la posibilidad de reprimir ciertas compras reciclando productos de años anteriores, o promoviendo un ahorro respecto al consumo habitual. No obstante, en el estudio empírico de los últimos años, se observa el predominio del mencionado efecto inercial, con lo cual el precio relativo de los ítems de la canasta escolar no se modifica a la baja respecto a otros bienes de la economía.

En ese marco, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) desarrolló un seguimiento de precios de los útiles, insumos, y demás productos típicos de la canasta escolar. Producto de un relevamiento en canales de venta tradicionales y comercio digital, constituyeron una muestra de 54 productos, compuesta por tres canastas de 18 productos, representativas de tres segmentos de poder adquisitivo. En ese sentido, además de estudiar el costo monetario de la canasta, el informe compara su evolución en relación a diferentes medidas de ingresos como el salario mínimo y las transferencias por AUH y becas Progresar. En breves términos, los principales resultados cuantitativos del informe se resumen a continuación:

La canasta escolar está constituida por un conjunto de bienes esenciales para la correcta realización del proceso de aprendizaje pautado en el ciclo educativo. Si bien el proceso educativo está formado por distintas variables, como la formación de los docentes, la infraestructura y el contexto social general del alumno, no debe subestimarse la posibilidad de poder contar con una canasta de bines que incentiven y favorezca el proceso de asimilación de conocimientos, como textos educativos adecuados, material didáctico y vestimenta para tal fin. Más aun, considerando las nuevas herramientas multimediales, los avances en comunicación, educación digital, etc. Así, el informe de la UNDAV señala que “si bien la valuación de dicho conjunto de bienes es en forma de stock, los gastos suelen efectuarse a lo largo de todo el año, a medida que los recursos se van consumiendo”. Por ese motivo, los precios que la componen pueden tener variaciones a lo largo del ciclo. Por otra parte, los efectos de la inflación sobre la canasta escolar pueden ser subestimados por algunos consumidores. En parte en este segmento, las familias no suelen tener una referencia periódica de la evolución de los precios, debido a la preminencia de un consumo concentrado en intervalos concretos del año.

Además, tiene influencia la posibilidad de postergar consumo, respecto de algunos ítems del sector. Así, por ejemplo, un guardapolvo puede reutilizarse al año siguiente, lo mismo que otras indumentarias de uso escolar. Más aún, según indican desde el Observatorio de la UNDAV, “típicamente algunos de los bienes que integran la canasta pueden ser remplazados por segundas marcas o alternativas más económicas. Por tales motivos, la comparación debe hacerse sobre la misma canasta homogénea a lo largo del tiempo. A nivel de nuevas estrategias de consumo, debido a los altos costos de la canasta, se comenzó a difundir el uso de herramientas informáticas digitales que permiten intercambiar, textos, uniformes, u otros útiles escolares para ahorrar dinero. A todo esto, se suman las compras colaborativas, el cooperativismo escolar y las compras mayoristas, como métodos para sortear la suba de precios y tratar de defender el poder adquisitivo del salario”.

El incremento de la canasta tiene lugar en un escenario de aumento generalizado de preciso, en donde los consumidores tienen que resignar cada vez más calidad de bienes para mantener cierto nivel de consumo. Por eso, es muy importante garantizar el acceso a la canasta de bienes para el ciclo lectivo, ya que una canasta de precios elevada puede influir en la deserción escolar de sectores económicos en situación de vulnerabilidad, que ahora deben soportar otros incrementos de precios como transporte y servicios.

En cuanto a la elaboración de la canasta elaborada por el Observatorio de la UNDAV, se trata de una muestra homogénea de 54 productos, cuya marca y canales de comercialización se replicaron en los tres últimos informes previos al comienzo del ciclo lectivo. Los siguientes puntos resumen los aspectos más relevantes del seguimiento llevado a cabo durante la última semana de enero y las dos primeras del corriente mes:

• Se recorrió un total de 12 establecimientos de comercialización final (librerías, polirubros y supermercados) del área metropolitana. Para el interior del país, se tomó información disponible en páginas web de librerías y supermercados. Cabe destacar que estas bocas de expendio son idénticas que las de los últimos dos informes elaborados en relación a esta temática.

• Los 54 productos muestreados se dividieron en tres canastas uniformes de 18 productos, de acuerdo a la marca comercial, con el propósito de generar tres segmentos de consumo representativos de nivel adquisitivo.

• En los casos en los que no se encontró el mismo producto que el año anterior, se lo reemplazó por otro de características similares, asignándole una ponderación reducida en su incidencia relativa en el valor de la canasta.

A continuación, se presentan los resultados agregados del informe elaborado por los economistas de la Universidad Nacional de Avellaneda, relativo a la valorización de la canasta por productos relevados para el segmento intermedio, tanto como su evolución porcentual anual y acumulada.

Como se ve, el incremento medio es del 27,8% en relación a igual período del año pasado. Cuando se acumulan estos valores, se encuentra una suba acumulada del 115% en dos años. En el detalle por producto, se encuentran aumentos considerables en “lápices negros sin goma” (+49%), goma de borrar (38%), pegamento cola (+36%) y cuadernos (+34%). En contraste, los productos que menos se incrementaron fueron los lápices de color (+17%) y sacapuntas (+20%).

A continuación, se presenta el detalle por segmentos de poder adquisitivo. Como se comentó, su formulación responde a la búsqueda de segundas marcas para el caso de la canasta más frugal, tanto como segmentos premium, para la canasta más dispendiosa.

Otro análisis sustantivo que se encuentra en el informe del Observatorio UNDAV es el relativo a la comparación entre canastas por segmento socioeconómico. Del relevamiento por estratos de consumo se desprende que, en términos globales, las canastas más caras fueron las que mayor incremento sufrieron, con un aumento medio del orden del 32,6% respecto al año anterior. En contraposición, la canasta premium sólo subió un 23,1%, aunque el acumulado bianual ya duplique su costo respecto a dos años atrás. Las razones de este fenómeno de segmentación asimétrica no pueden desvincularse de la merma del consumo. Ocurre que los útiles y accesorios del segmento premium son los que más sufrieron la caída en la demanda por efecto sustitución con segundas y terceras marcas. Estos nichos, por añadidura, no vieron tan menguado su nivel de ventas, y pudieron remarcar precios en mayor medida. Es relevante señalar que este efecto “desplazamiento” en la demanda, termina siendo perjudicial, como efecto colateral, para los segmentos socioeconómicos medios y bajos, que ya no disponen de opciones más frugales para mover su canasta de consumo y no en todos los casos disponen de la opción de postergar compras o “reciclar” materiales de períodos anteriores.

Como es esperable, este fenómeno afecta la capacidad de compra de las familias. Con salarios, estipendios y demás transferencias que crecen por debajo de la inflación general y de la inflación segmentada, el resultado previsible es de una disminución en las cantidades de productos de la canasta escolar que las familias pueden adquirir. A modo de acercamiento intuitivo, en el siguiente cuadro, los economistas de la UNDAV exponen los ingresos provenientes de tres fuentes alternativas con los precios de los productos de la canasta relevada. Este análisis facilita indagar en una medida incipiente de poder adquisitivo, neto del efecto precios.

Como se puede ver, en este caso los resultados son discordantes. En el último año, sólo se produjo una merma de capacidad de compra en el salario mínimo, vital y móvil, cercana al 8%. En cambio, la AUH vio virtualmente sostenido su poder adquisitivo de productos escolares (+0,2%), mientras que el programa de becas Progresar, verificó un importante incremento del 8,7%. Estos resultados, igualmente, contrastan con lo ocurrido en el acumulado de los dos últimos años. Así, como producto de la falta de actualización monetaria del programa de becas al estudio primario, secundario y universitario, entre los años 2016 y 2017, se produjo un deterioro de su poder adquisitivo del 35,5% en el último bienio.

Con todo lo anterior, del estudio analítico llevado adelante por los investigadores del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV sobre la evolución del costo de la educación en Argentina, se desprenden las siguientes conclusiones sintéticas:

• En términos agregados, los resultados muestran un incremento del 27,8%, determinando un valor actual de la canasta total en torno a los $2.113 para el segmento de poder adquisitivo medio.

• En el detalle por producto, se encuentran aumentos considerables en “lápices negros sin goma” (+49%), goma de borrar (38%), pegamento cola (+36%) y cuadernos (+34%). En contraste, los productos que menos se incrementaron fueron los lápices de color (+17%) y sacapuntas (+20%).

• En función a estos números, importa la evolución del poder adquisitivo. Comparando el valor de la canasta escolar contra medidas indicativas de ingresos como el salario mínimo, se observa un deterioro acumulado en los dos últimos años.

• Por caso, con un SMVM se podían adquirir hasta 6,2 canastas a inicios del ciclo lectivo 2016, mientras que actualmente alcanza para 4,5 canastas escolares. En igual sentido, el deterioro acumulado en el poder adquisitivo de las transferencias por AUH y Progresar fue del orden del 22% y del 36%, respectivamente.

• La educación privada también registró una suba significativa en el período. Al ser un servicio sujeto a regulación estatal, resulta más relevante su análisis. Por caso, la cuota de colegios privados (pero subvencionados) aumentó un 92% en dos años en el ámbito de CABA y un 67% en jurisdicción bonaerense.

• Con todo, el incremento de la canasta escolar supera al 115% acumulado en los dos últimos años.