El análisis de la canasta básica escolar es uno de los temas que siempre están en el candelero en esta época del año. Este año, cobra aún mayor relevancia cuando el incremento de dicha canasta se considera en el marco del proceso inflacionario en curso. El mismo, mostró su pico más algo durante el 2016 y muestra sustanciales señales de replicarse en el corriente año. Por otro lado, la caída del consumo global, afecta contra diferentes comercios PyME, que tienen que cerrar sus puertas, y se potencia el efecto de concentración en los canales de venta minorista.

Un Informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) muestra las variaciones de precios de la canasta básica escolar para el período febrero 2016 - febrero 2017.

La Canasta Básica Escolar: un 69% más cara que el año pasado

Como se puede observar en la tabla que sigue los productos que componen la canasta básica escolar tuvieron incrementos significativamente mayores a la inflación anual para igual periodo. De los 18 productos seleccionados, 11 de ellos (el 61%) presentaron aumentos mayores al 41% de inflación, tomando como referencia el índice de precios al consumidor para la Capital Federal. También puede verse que sólo uno de estos redujo su precio en el periodo que va desde febrero de 2016 a febrero de 2017. Dentro de los productos de la canasta básica escolar algunos productos más que duplicaron sus precios, interanualmente. En efecto, los precios de crayones, marcadores, tijeras y cuadernos aumentaron más del 100%.

Si analizamos la incidencia que tienen algunos de los anteriores productos sobre el costo total de la canasta, se encuentra que la mayor parte del mismo (76%) se explica por el precio de la mochila escolar (que tuvo un incremento interanual del 65%) y del guardapolvo (con un aumento del 90%). Como se sabe, ambos elementos son indispensables para el comienzo de las clases. Agregando la totalidad de los artículos, se consolida el costo total de la canasta básica escolar, que pasó de febrero 2016 de $980,74 a febrero 2017 a $1653,58, lo que representa un incremento interanual del 69%.

Por otro lado, si se analiza el poder de compra del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVyM) – que pasó de $6060 a $8060 - y de la Asignación Universal por Hijo (AUH) – de $837 a $1103 - respecto a la Canasta Básica Escolar, se registran pérdidas en la capacidad de compra en cantidades. Ocurre que en el periodo febrero 2016 - febrero 2017, la cobertura del SMVyM sobre la Canasta Básica Escolar disminuyó de 6,18 veces a 4,87 veces (es decir, con un SMVyM se pueden comprar 1,3 canastas menos en el 2017, comparado con 2016), mientras que la AUH pasó de 0,85 de cobertura a 0,67.

De este modo la canasta básica escolar para el corriente año se caracteriza por contener incrementos en los precios de los productos que la componen que se ubican marcadamente por encima de la inflación general (tanto la anualizada a la fecha, como la proyectada para los próximos meses). En tanto, como viene sucediendo para la generalidad de los precios de la economía, los aumentos no poseen correlación con las mejoras salariales que se produjeron hasta el momento. En un contexto de inflación cercana al 70% para los útiles, de una actualización insuficiente de los ingresos nominales de los trabajadores, y con un escenario de merma generalizada en las ventas minoristas, el panorama para las librerías y comercios dedicados a la venta de artículos escolares resulta poco alentador.

En un contexto en el que los márgenes de ganancias se incrementan para pocas empresas y los precios aumentan en la medida que hacen caer el poder de compra real de los salarios (en el orden del 22% respecto a la canasta escolar), la reactivación de la discusión paritaria cobra primordial importancia. Si no se implementan aumentos en los salarios que recuperen el poder de compra perdido en el año 2016 por el proceso inflacionario (recordemos que la pérdida salarial en el 2016 dependiendo del sector se dio entre el 10 y 15% en la mayoría de los casos, y para sectores con menor poder de negociación, de un 20%) y cubran los incrementos futuros, no solo la canasta escolar será más cara, sino todos los bienes y servicios de la economía, deteriorando el salario en términos reales.