(Por CEPA) El Gobierno Nacional decidió reemplazar a Melconian por González Fraga al frente del Banco Nación. Más allá de ligeros matices en la mirada económica, ambos economistas reflejan un rumbo común en materia económica.

La mirada económica. El recambio en la dirección del Banco Nación implicó la salida de un economista

amante del ajuste ortodoxo, quien había sido mencionado por el propio Menem como su candidato a

Ministro de Economía en un eventual nuevo gobierno, y que sostenía a principios de noviembre de 2015

y en plena campaña electoral “…Y ahora no se puede más subir los sueldos por no sé cuánto y las

jubilaciones arriba de esto…”.

Su reemplazante no se aleja demasiado de ese lugar. Cuando se refirió a la política del gobierno kirchnerista indicó “le hizo creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior”, además de cuestionar a los pobres actuales inquiriendo “a mí me gustaría saber qué tan pobres son los pobres".

Los deberes a favor del establishment. En 1984, cuando era jefe del Departamento de Deuda Externa del

BCRA, fue Melconian quien sepultó las investigaciones sobre fraudes de grupos económicos con los

seguros de cambio, mecanismo por el cual se estatiza la deuda pública.

Tal como menciona Maximiliano Montenegro en Pagina 12, en agosto de 1984, se crea el cuerpo de

inspectores de la deuda externa dentro de la órbita del BCRA. Esta área pone a la luz las maniobras

realizadas por las mayores empresas de la Argentina (multinacionales como IBM, Esso, Kodak, Renault y

Cargill, y de la oligarquía diversificada como Pérez Companc, Bridas, Macri y Aluar) consistentes en

autopréstamos, falsos créditos y otras maniobras por 6000 millones de dólares. Entre las empresas

figuraba SIDECO y SOCMA del Grupo Macri. Melconian fue quien elevó el informe al Directorio del BCRA,

a contramano de los indicado por los auditores, con la propuesta de cerrar los cuestionamientos a las

compañías. Finalmente, las deudas fueron consideradas legitimas e incluidas en la deuda pública

argentina.

El caso de González Fraga es similar. Como cuenta Verbitzky, en cuanto González Fraga se hizo cargo del

BCRA, “disolvió su Centro de Estudios Penales, creado por el penalista David Baigún, entre cuyas

finalidades estaba la realización de investigaciones empíricas sobre los delitos financieros [y] la

sincronización de las tareas de prevención delictiva”.

Los negocios primero. Ya en épocas más recientes, Melconian no se privó de demandar al país ante el

juez Griesa, como titular de u$ 772.268 en bonos. El esfuerzo del conjunto de los argentinos para atender

dichas obligaciones no fue un impedimento para el hoy ex Presidente del Banco Nación.

Por su parte, tal como indicó oportunamente el diario Miradas al Sur, “antes de asumir en el BCRA,

González Fraga había sido representante y lobbista del inversor saudita Gaith Pharaon, dueño del Banco

de Crédito y Comercio Internacional (Bcci) que fue el epicentro de un escándalo financiero a escala

planetaria cuando se comprobó que sus principales inversiones provenían del tráfico de armas y

estupefacientes”. González Fraga, utilizando la consultora Alpha, que “vendió” a su socio para asumir en

el Banco Central, autorizó que el Bcci instalara una sucursal en nuestro país y construyera el Hotel Hyatt

a través de la empresa presidida por Gaith Pharaon, que sólo invirtió 11 millones de dólares, porque el

resto (27 millones) se saldaron con títulos de deuda pública argentina que el Bcci compró al 20 por ciento

del valor reconocido por el Banco Central.

Los parecidos mencionados dan cuenta de una coherencia, al fin y al cabo, característica de la ortodoxia

económica, que no solo comparte fuertes premisas teóricas sino además tiene un historial común de

beneficios al poder económico., cada vez que tuvo la oportunidad.

Centro de Economía Política Argentina.