La norma, aprobada durante el gobierno de Fernando de la Rúa, profundizó la flexibilización laboral del menemismo, pero además significó un enorme escándalo de corrupción. Conocida como la Ley Banelco, fue derogada durante la presidencia de Néstor Kirchner.

En el multitudinario acto de Racing, Cristina Fernández de Kirchner recordó la responsabilizad de Margarita Stolbizer, actual aliada de Sergio Massa, en la flexibilización laboral del año 2000, durante la presidencia de Fernando de la Rúa

“Me acuerdo que una diputada de la primera Alianza fue la miembro informante, fue la diputada que presentó, fundamentó y pidió el voto para aprobar esa ley contra los trabajadores”, dijo Cristina y amplió: “esa diputada hoy acompaña, dicen que desde la oposición, una fórmula como senadora”.

“Dice que no va a votar en contra de los trabajadores ¿Y cómo le voy a creer si ya lo hizo una vez?”, se preguntó la ex presidenta y candidata a senadora nacional por Unidad Ciudadana.

La reforma laboral de la Alianza era una profundización de las leyes antiobreras del menemismo, que avalaban los contratos “basura” y protegían a los empresarios que despedían sin pagar indemnizaciones. La nueva norma avanzaba en darle carácter jurídico a la flexibilización laboral.

En la sesión del 24 de febrero de 2000, Stolbizer decía: “Este proyecto busca ratificar este compromiso constitucional con el derecho del trabajo (...). El derecho laboral establece limitaciones al avance y al poder que tiene el empleador frente a su trabajador, y también le impone la irrenunciabilidad de los derechos que hubiera adquirido a partir del derecho del trabajo”.

“Nosotros necesitamos recuperar el derecho colectivo por sobre el derecho individual, recobrar el protagonismo de los representantes de los trabajadores para garantizar la disminución del grado de debilidad y vulnerabilidad que hoy padecen cuando se reúnen con su empleador para resolver el conflicto”, agregaba la legisladora de la Alianza.

Pero además de la flexibilización, la norma significó un enorme escándalo cuando el sindicalista Hugo Moyano denunció en el Senado que el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, había comentado que disponía de una “Banelco” para garantizar la aprobación de la reforma.

Luego de unos meses de la sanción definitiva, el senador Emilio Cantarero (PJ) admitió públicamente haber cobrado coimas. Tres años después se probó la existencia de los sobornos. Mario Pontaquarto, el secretario parlamentario del Senado que se encargó de ir a buscar el dinero a la SIDE, ratificó que había recibido la orden del propio De la Rúa.

Cuando en 2004, en pleno gobierno de Néstor Kirchner, la llamada Ley Banelco fue derogada en el Congreso, Stolbizer hizo una tibia autocrítica: “El pueblo espera un mea culpa del radicalismo y de la Alianza. Yo estoy dispuesta a hacerlo sin ningún tipo de pudor, porque creo que si somos capaces de reconocer los errores sin culpa y sin vergüenza, pero con arrepentimiento, recién ahí podremos tener la autoridad para construir y diseñar una perspectiva de futuro”.