Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asumió el sábado pasado la presidencia de México luego de participar por 42 años de distintas luchas sociales y políticas, las cuales inició en las comunidades chontales de su estado natal, Tabasco.

Conocido entre los mexicanos como AMLO, por las sigla de su nombre y apellido, el flamante jefe de Estado mexicano, es originario de la región del Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco. Tiene 65 años y se presentó en siete elecciones, de las cuales se reconoció su triunfo en dos: para jefe de Gobierno del Distrito Federal, en 2000, y las presidenciales del 1 de julio último, tras obtener más de 30 millones de votos abanderado por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que fundó en 2014.

En 1988 se unió a la Corriente Democrática que encabezaban Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo y fue candidato a gobernador de su estado. Tras las elecciones, publicó el libro Tabasco, víctima de un fraude.

Al crearse en 1989 el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fue nombrado dirigente estatal y dos años después encabezó el primer éxodo por la democracia al Zócalo capitalino, con lo cual logró que se reconociera el triunfo perredista en Cárdenas, Tabasco, y otros dos municipios de Veracruz.

En 1994 fue nuevamente candidato a la gobernación de Tabasco y documentó ante la Procuraduría General de la República (PGR) el fraude en su contra. Entonces encabezó un segundo éxodo por la democracia.

También estuvo al frente de jornadas de resistencia civil por la democracia y justicia en Tabasco que incluyó el bloqueo de 59 pozos petroleros.

Fue presidente del PRD nacional del 2 de agosto de 1996 al 10 de abril de 1999, y se opuso a que se concretara el rescate bancario, mejor conocido como Fobaproa, del que fue el principal crítico.

El 5 de febrero de 2000 tomó posesión como jefe de Gobierno del Distrito Federal y el 7 de abril de 2005 la administración de Vicente Fox le plantó un proceso de desafuero ante la Cámara de Diputados por haber incumplido un ordenamiento judicial. Un movimiento social de apoyo detuvo el procedimiento.

El 29 de julio de aquel año pidió licencia al cargo como jefe de Gobierno e inició su precampaña a la Presidencia de la República con intensos recorridos por el país.

En ese proceso electoral se desató una campaña mediática de desprestigio en su contra y ganó la elección el candidato del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón, con diferencia de 0,56 por ciento de la votación, a pesar de que se documentaron numerosas irregularidades.

López Obrador encabezó una resistencia civil pacífica contra el fraude, con un plantón desde el Zócalo hasta Paseo de la Reforma.

Nuevamente contendió por la Presidencia en 2012, contra Enrique Peña Nieto, al que no le reconoció el triunfo al documentarse que el priísta excedió con creces los topes de gastos de campaña.

Ahora pretende llevar a México a su cuarta transformación, en combate contra la pobreza, la corrupción, la violencia e inseguridad y por la justicia social.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en su mensaje de investidura que el combate a la corrupción, y la austeridad republicana serán fórmula y práctica de su gobierno.

Apuntó que esa ecuación liberará cuantiosos recursos y no habrá necesidad de imponer impuestos ni aumentar los precios de los combustibles más allá de la inflación, afirmó.

No vamos a endeudar el país, expresó en referencia al abultado débito público que hereda del gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto y de administraciones anteriores que dilapidaron la riqueza nacional.

Adelantó que no se gastará más de lo que ingrese a la hacienda pública. Se respetarán los contratos, pero no habrá más contratos corruptos y bajo el influyentismo, advirtió.

Las inversiones de nacionales y extranjeros estarán seguras, porque en México habrá honestidad, estado de derecho, reglas claras, crecimiento económico y confianza, apuntó.

Refirió planes de inversión económica y social para que los mexicanos tengan trabajo y vivan en sus lugares de origen sin tener que emigrar.

Habló del Tren Maya en el sureste del país y la reforestación de un millón de hectáreas y la construcción de una línea férrea para comunicar el Atlántico y el Pacífico en el Istmo de Tehuantepec; también de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, todos proyectos generadores de empleo.

López Obrador anunció que desde el 1 de enero funcionará una zona libre de 25 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera con Estados Unidos, que será la más grande de su tipo en el mundo.

En esta franja se reducirán los impuestos, la gasolina, el gas y la electricidad y aumentará al doble el salario mínimo. Será la última cortina de desarrollo para retener a nuestros compatriotas en el territorio nacional, explicó.

Enumeró planes como el de atención de salud y medicamentos gratuitos en zonas pobres, que se extenderá luego a todo el país e indicó que la reforma educativa será cancelada.

No habrá aumentos al salario mínimo por debajo de la inflación. Dos millones de jóvenes sin posibilidades de empleo ni estudios tendrán aprendizaje remunerado.

Obrador indicó que se otorgarán 10 millones de becas para estudiantes de todos los niveles educativos; habrán 100 nuevas universidades públicas.

Aumentará al doble la pensión a los adultos mayores con carácter universal. Un millón de personas con discapacidad recibirán igual pensión, agregó.

Su gobierno, remarcó, atenderá de inmediato a los damnificados de los sismos. Otorgará créditos y apoyos a los campesinos, pequeños productores y comerciantes.

Dijo que defenderá el medio ambiente. No se permitirá el fracking ni transgénicos, subrayó.

Gobernaremos para todos, pero primero los pobres y desposeídos, concluyó el nuevo presidente de México.