A la luz del reciente acuerdo con el FMI, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaboró un informe que demuestra que en 2019 se mantendrá la tendencia macrista de sacar recursos del bolsillo de asalariados y pobres, para transferírselos a los sectores más acomodados.

El estudio, publicado ayer por Página/12 revela que entre los recortes que aplicará en 2019 el Gobierno se “ahorrarán” por ejemplo $ 56.000 millones en subsidios al consumo de gas y electricidad, y otros $ 30.000 millones al transporte.

También habrá un ajuste de $ 30.000 millones en salarios públicos, y recortes a las provincias que representarán $ 45.000 millonesen salud y educación y $ 9000 millones en otros rubros, mientras que a las universidades nacionales llegarán aproximadamente $ 20.000 millones menos.

Sin embargo, la falta de recursos y la necesidad de bajar el déficit que aduce el gobierno para efectuar todos estos recortes que afectan directamente a los que menos tienen son argumentos que se ven desmentidos por lo que pasa en el otro extremo de la escala social: los más ricos.

Según los cálculos del CEPA, si el Gobierno no otorgara a esos sectores privilegiados sus constantes beneficios impositivos, el Estado podría obtener en 2019 unos $ 125.000 millones que evitaría recortar a los estratos más vulnerables.

Entre esos beneficios el informe meciona la eliminación y disminución de las retenciones a los exportadores de granos, la baja de los aportes patronales, la reducción de la alícuota para las ganancias no distribuidas por las empresas, la suba del mínimo no imponible para el impuesto a los Bienes Personales y la eliminación del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta.

De este modo, queda claro que, ahora con el FMI, el gobierno seguirá su peculiar “política redistributiva” como lo hizo hasta el momento: quitando dinero de los bolsillos de los pobres para que los ricos puedan pagar menos impuestos.

Fuente: Página 12, Portal de Noticias