La reunión se realizó el 4 de noviembre con los representantes de Argentina y España. Allí Camacho pidió asilo político al cónsul argentino, Roberto Dupuy, en caso que fracasara el levantamiento contra Evo Morales. Desde el gobierno argentino le informaron que en el consulado de Santa Cruz no lo podían alojar, que debería hacerlo en la embajada argentina en La Paz, la que tenía inmunidad.

Camacho además le contó que en este proceso insurreccional participarían las fuerzas armadas y que si no renunciaba Morales ingresarían a la casa de gobierno.

La información quedo volcada en un cable que el consulado argentino envió al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde su canciller Jorge Faurie le informó al presidente. Ahora se entiende porque Macri nunca declaró el golpe de Estado en Bolivia.

Un dato que ayuda a entender el odio de Fernando Camacho sobre Evo Morales no es tanto por su fanatismo religioso o de desprecio al pueblo indígena, sino a intereses económicos. La llegada al poder de Morales implicó la expropiación de la empresa de producción y distribución de gas la familia Camacho. Según la base de datos Offshore Leaks, compilada por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación con los informes de los Panama Papers, entre los accionistas de la empresa insignia de los Camacho, Navi International Holdings, está Radmila Jovicevic de Marinkovic, la madre de Branko. Una comisión legislativa investigó la participación de Camacho  en los Panamá Papers y concluye que actuó como intermediario  en el esquema offshore  para favorecer el ocultamiento de fortunas, el lavado de dinero y evasión de impuestos.

Fuente: El Cohete a la Luna, Info135