En una serie de publicaciones que Tullio enumeró en su cuenta personal de Twitter, el especialista en derecho constitucional reprochó:

1.- Me parece bien incorporar tecnología a la votación en forma segura y confiable. Sin embrago, eso no está garantizado en el proyecto de Reforma.

2.- La ley no es una expresión de deseos. Deben describirse procedimientos, atribuirse responsabilidades y funciones y mecanismos de control.

3.- El éxito de la iniciativa del gobierno no es la sanción de la ley sino la realización exitosa de las elecciones.

4.- La implementación gradual es razonable por la magnitud del cambio y la complejidad del proceso.

5.- Gradualidad es comenzar por distritos sin elección local de medio término o sin simultaneidad.

6.- Los que entendemos algo de elecciones nos hemos pronunciado por no aplicarlo o por aplicarlo gradualmente. ¿De qué consenso nos hablan?

7.- Automatizar la votación no es contradictorio con legislar sobre boleta única papel. Cuando uno es gobierno debe tener plan alternativo.

8.- No estaría mal que el gobierno se tome esto en serio y ponga a alguien que sabe a explicar la razón de sus opciones tecnológicas.

9.- Ante los cuestionamientos técnicos no somos (sólo) los especialistas quienes debemos responder sino los responsables políticos del tema.

10.- Las ideas que inspiran el proyecto son buenas, pero hacer una elección- y más un cambio radical - requiere el esfuerzo de todo un Estado. Para trazar un nuevo mapa es bueno haber recorrido el camino, conocido la zona. No se hace por aproximación.