Aunque el propio Mauricio Macri se envalentona frente a empresarios y repite sistemáticamente que la economía argentina ya arrancó, su mujer, Juliana Awada, suspendió 70 trabajadores en sus locales de Cheeky. Hace dos meses que no cobran salario y no saben como seguirá su situación.

"Se empiezan a sentir las mejoras en la economía", dijo el pasado 31 de agosto Mauricio Macri, ante un atento auditorio, colmado de empresarios que estaban allí para celebrar el día de la industria junto con el Presidente de la Nación.

Sin embargo, y en paralelo a su optimismo, la realidad parece tenerla al otro lado de la cama. Es que en la empresa de Juliana Awada, su esposa, las mejoras no sólo no se empiezan a sentir, sino que se nota, y fuerte, la política de ajuste.

La firma emblema de Cambiemos, Cheeky, en los últimos meses dispuso un agresivo plan de suspensiones que dejó sin salarios a 70 empleados, entre ellos algunos con entre 15 y 20 años de antigüedad.

La reconocida firma textil propiedad de Juliana Awada, la Primera Dama de la Nación, decidió reducir puestos de trabajo en el rubro de vigiladores y, sin preventivo de crisis que lo avale, ya tiene a 70 empleados suspendidos que no cobran su sueldo hace dos meses y no saben qué será de su futuro.

Desde el Sindicato de Trabajadores de Vigilancia Privada (STVP), manifiestaron “su absoluto repudio a la empresa de seguridad High Top Segurity (tercerizada) y a la empresa de ropa infantil Cheeky, conocida marca que pertenece a Juliana Awada —esposa del presidente de la Nación— por haber dispuesto las suspensiones de setenta compañeros de vigilancia”.

“Las suspensiones resultan absolutamente ilegales, porque la empresa no inició el procedimiento preventivo de crisis previsto por ley para este tipo de situaciones”, sostuvieron en un comunicado de prensa.

“Las empresas mencionadas se amparan en supuestos recortes de gastos dejando sin cobrar desde hace dos meses a los compañeros, y por si fuera poco, sin garantizarles la continuidad en sus puestos de trabajo”, añadieron.

El gremio ya denunció la maniobra empresarial frente al Ministerio de Trabajo de la Nación, y con su intervención se encuentra peleando a fin de destrabar el conflicto. “No vamos a permitir la ganancia empresaria a cambio del hambre de los vigiladores”, señalaron.

En este marco, el jueves el STVP y otras organizaciones sindicales movilizarán las 8.00 de la mañana en la puerta de Cheeky ubicado en la calle Cuyo 3040 Martínez (San Isidro), para denunciar su situación y buscar una salida urgente.