El presidente volvió a referirse al escándalo político que sacude Brasil y aseguró que "no piensa irse". Además, pidió que la Justicia suspenda los cargos en su contra porque, describió, los audios que lo comprometen son "fraudulentos". La oposición pidió "elecciones abiertas ya". Siguen las protestas en todo el país.

Hace unos meses, el mandatario argentino Mauricio Macri presentó a Michel Temer como "un socio estratégico para la región". Lejos quedaron aquellos días. Ahora, el presidente brasileño pende de un hilo: una grabación despertó sospechas sobre el pago de coimas a empresarios y a Ricardo Cunha, el hombre que fue clave para el jucio político con Dilma Rousseff. Por ahora el Gobierno de Cambiemos prefirió el silencio.

Envuelto en el escándalo, Temer salió nuevamente a la prensa para señalar que no "piensa renunciar" y cuestionó a la Justicia que lo investiga. Entiende que la "grabación es fraudulenta". "Esa grabación clandestina fue manipulada y alterada con objetivos subterráneos", dijo el mandatario. Además, agregó que "Brasil no saldrá de sus carriles. Yo continuaré al frente del gobierno". El Supremo Tribunal lo investiga por "obstrucción a la Justicia, corrupción pasiva y asociación ilícita".

La semana pasada, miles de personas se manifestaron en todo el país a grito de "fora Temer". Los próximos días, se convocarán nuevas marchas con el mismo reclamo. Desde la oposición piden que haya elecciones abiertas. En ese sentido se manifestó el ex presidente Lula Da Silva: "Queremos que Temer salga ya, pero no queremos que un presidente sea electo indirectamente". El propio Lula podría ser el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores.

El presidente volvió a referirse al escándalo político que sacude Brasil y aseguró que "no piensa irse". Además, pidió que la Justicia suspenda los cargos en su contra porque, describió, los audios que lo comprometen son "fraudulentos". La oposición pidió "elecciones abiertas ya". Siguen las protestas en todo el país.

Hace unos meses, el mandatario argentino Mauricio Macri presentó a Michel Temer como "un socio estratégico para la región". Lejos quedaron aquellos días. Ahora, el presidente brasileño pende de un hilo: una grabación despertó sospechas sobre el pago de coimas a empresarios y a Ricardo Cunha, el hombre que fue clave para el jucio político con Dilma Rousseff. Por ahora el Gobierno de Cambiemos prefirió el silencio.

Envuelto en el escándalo, Temer salió nuevamente a la prensa para señalar que no "piensa renunciar" y cuestionó a la Justicia que lo investiga. Entiende que la "grabación es fraudulenta". "Esa grabación clandestina fue manipulada y alterada con objetivos subterráneos", dijo el mandatario. Además, agregó que "Brasil no saldrá de sus carriles. Yo continuaré al frente del gobierno". El Supremo Tribunal lo investiga por "obstrucción a la Justicia, corrupción pasiva y asociación ilícita".

La semana pasada, miles de personas se manifestaron en todo el país a grito de "fora Temer". Los próximos días, se convocarán nuevas marchas con el mismo reclamo. Desde la oposición piden que haya elecciones abiertas. En ese sentido se manifestó el ex presidente Lula Da Silva: "Queremos que Temer salga ya, pero no queremos que un presidente sea electo indirectamente". El propio Lula podría ser el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores.