Según informó la Central Única de Trabajadores (CUT), el paro general fue un “éxito”: se adhirieron 40 millones de empleados en todo el país.

Pararon los transportes, la escuela, la administración pública, los bancos y los comercios. Además, hubo piquetes y movilizaciones convocadas por organizaciones sociales. La policía reprimió en varias ciudades.

La huelga fue considerada como “histórica” por gremios y partidos políticos opositores al gobierno de Michel Temer. El eje central de la protesta son las reformas laborales y previsionales que busca hacer el Ejecutivo brasileño. “Se pretende casi volver a la esclavitud”, advirtieron desde el sindicalismo. “El movimiento sindical y el pueblo brasilero están haciendo historia", dijo por su parte el expresidente Lula Da Silva, principal referencia del Partido de los Trabajadores. “Ni los domingos las ciudades tienen tan poco tránsito como el que vi hoy”, siguió. Los funcionarios del Gobierno optaron por el silencio.

Además del paro, organizaciones sociales, como el Movimiento de Trabajadores sin Techo, realizaron piquetes en los accesos a diferentes ciudades. En Río de Janeiro y San Pablo, la policía reprimió a manifestantes que salieron a la calle con consignas críticas del Gobierno.

La reforma laboral de Temer cuenta con media sanción en Diputados. Ahora deberá discutirla Senadores. “Si se aprueba, se dará vía libre a la flexibilización laboral como nunca vimos”, aseguraron desde la CUT. Por su parte, los cambios en el sistema previsional serán votados en mayo. Entre otras cuestiones, aumenta de 30 a 40 los años necesarios de aporte.