Por Martín Piqué @MartinPique

El intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, fue uno de los protagonistas en la cumbre peronista de La Pedrera, en San Luis. Junto con el anfitrión, el gobernador Alberto Rodríguez Saá, y el jefe del bloque del FpV-PJ en Diputados, Agustín Rossi, Capitanich fue clave en la gestación de la idea. También en los preparativos y detalles previos. El ‘Coqui’, como lo llama toda la dirigencia política, había lanzado la primera piedra al convocar al 140° aniversario de la capital chaqueña a Rodríguez Saá y la intendenta de La Matanza, Verónica Magario. Fue a principios de febrero. Este viernes, en el inicio del encuentro que popularizó el eslogan “Hay 2019”, Capitanich fue muy duro con los dirigentes de su partido que se dejan amedrentar o presionar por el gobierno. “Estamos cansados de los cobardes y de los que se dejan apretar”, fueron sus palabras. “El pueblo peronista quiere que estemos juntos y unidos para dar la batalla”, exhortó desde el miniestadio cubierto del impresionante complejo deportivo oficial de la provincia puntana.

Un rato después de los discursos, en un alto previsto para refrescarse y comer algo, Primereando conversó largamente con el ex jefe de gabinete. En el diálogo, Capitanich analizó los avances de la búsqueda de la unidad y las amenazas que pretenden boicotearla. También opinó sobre las ausencias de ciertos dirigentes que en un primer momento habían asegurado su presencia. La entrevista se concretó en un apartado de la carpa blanca estructural reservada para los dirigentes e invitados especiales. A su alrededor, como suele suceder en estos casos, se veía un ajetreo permanente de allegados, gente que buscaba felicitarlo o simplemente intercambiar alguna impresión. Horas más tarde, cuando las instalaciones del polideportivo ARENA –que se utiliza para peleas de boxeo o partidos de básquet- ya estaban vacías, Capitanich iniciaba el regreso al Chaco. Lo esperaba una larga travesía en auto.

-En su discurso en San Luis usted criticó a los “cobardes”. Todos interpretaron que aludía a los dirigentes del peronismo que, por distintas razones, deciden ausentarse de los encuentros por la unidad. O que directamente trabajan para boicotear esa unidad. “Estamos cansados de los cobardes”, fue su frase completa. ¿A quiénes se refería y por qué?

-Hay muchos compañeros y compañeras que especulan hasta último momento respecto a sumarse a una corriente de construcción colectiva. Y, la verdad, nosotros vemos que cuando hay un despedido en una industria que se cierra, producto de la apertura indiscriminada y de la destrucción del aparato industrial, esos empleos no se recuperan. Y generan un pasivo contingente y un intangible que, inexorablemente, tiene un impacto desde el punto de vista de la exclusión social y de la calidad de vida de nuestro pueblo. Entonces, cuando hay un modelo de base neoliberal-conservador, como el que está encarnando Mauricio Macri, y sin embargo desde el campo nacional, popular y democrático no tenemos la capacidad para unir en la diversidad y para oponernos primero y generar alternativas después, me parece que o no hay convicción o hay cobardía. Es necesario entender que este no es tiempo de cobardes. Es el tiempo de la convicción.

-En el mismo encuentro de San Luis, el jefe del bloque en Diputados, Agustín Rossi, habló de la “práctica de la extorsión” por parte del gobierno. Algo que en los últimos tiempos se ha visto en el mundo sindical. ¿Los dirigentes del peronismo que no estuvieron en San Luis fueron extorsionados?

-Es muy probable, porque el gobierno de Macri tiene el mayor nivel de inversión en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) de la historia democrática contemporánea. De los últimos 34 años. En términos proporcionales, es la mayor inversión. Los servicios de inteligencia operando a full, con mecanismos extorsivos. Y también con agentes judiciales y con una metodología de hegemonía mediática, que genera una destrucción sistemática de dirigentes opositores. Estas prácticas ocurren porque en la Argentina no hay Estado de Derecho, porque se ha reducido sustancialmente la libertad de expresión y porque existe persecución política.

-¿La reciente reunión entre Sergio Massa y Florencio Randazzo ejerció alguna influencia en la decisión de varios dirigentes del autodenominado espacio ‘UMET’ -Felipe Solá, Daniel Arroyo, Fernando “Chino” Navarro, Alberto Fernández- desistieran de ir a la cumbre de San Luis?

-Puede ser. La convocatoria a San Luis era amplia, plural, para la que nadie se tenía que sentir excluido y todos sentirnos incluidos. Si queremos construir la unidad del campo popular, es el espacio. El que no quiera participar está en su pleno derecho. Nosotros observamos claramente que las perspectivas electorales del macrismo son inversamente proporcionales a la unidad del peronismo. Los que contribuyan a la división del peronismo están contribuyendo al crecimiento de las posibilidades electorales del macrismo. Es una cuestión clara. Nosotros estamos poniendo los cimientos que son necesarios para construir la unidad. El que quiera estar, que esté. Y el que no quiera estar, obviamente que no esté.

-Massa y Randazzo hace mucho que no se encontraban. Venían con un perfil bajísimo. ¿Están alentados desde el gobierno para armar una propuesta electoral que vaya por afuera del peronismo y que lo divida todavía más?

-Las opciones que nosotros tenemos son dos. O planteamos un esquema de amplios parámetros de unidad, sin un análisis meticuloso del prisma ideológico, doctrinario o político de cada uno y respecto al pasado, con la intención de construir el futuro, o también se puede adoptar la otra modalidad. Si no hay una gran PASO, tiene que haber una maximización del voto opositor a través de la minimización del voto oficialista. Son alternativas o variantes.

-Ah, ¿usted está diciendo que si Massa y Randazzo se presentaran juntos podrían terminar dividiendo al oficialismo y restándole votos a la coalición Cambiemos?

-También pueden dividirlo. Es una opción. Depende de cómo uno analice la cuestión. Lo cierto es que la unidad del campo popular es una exigencia de los militantes pero también del pueblo argentino. Eso es lo que estamos haciendo nosotros. Después se verá, en el transcurso del tiempo. Lo de San Luis fue un hecho político muy significativo. Entonces, desde el poder económico y político lo que buscan es tratar de minimizar ese hecho político, que fue significativo, y poner el acento en las ausencias. La otra estrategia del poder es plantear siempre una polarización en torno a Cristina, cuando nosotros lo que tenemos que hacer es bregar por la unidad del campo popular. Y eso significa construir una nueva síntesis política. La construcción de síntesis política se va a ir dando con la emergencia y el paso del tiempo. Lo de San Luis fue el primer paso. Ya vendrán otros pasos sucesivos.

-En los últimos días circuló la versión de que Cambiemos intentará ofrecer apoyo a alguna figura ligada al amplio universo del justicialismo –quizá un ex gobernador o hasta un mandatario provincial en funciones- para que se presente por su cuenta. Como candidato presidencial, por fuera de la estructura orgánica del peronismo, y sin competir en las PASO. ¿Lo ve probable?

-La verdad que no sé. No conozco esa información, esa versión. Pero, la verdad, ningún dirigente que tenga dignidad política puede pactar con el adversario condiciones políticas de esa naturaleza. Eso sería traicionar sus principios y traicionar la voluntad del pueblo al que representa.

-Se comentaba que en la cumbre de San Luis se iba a discutir un método para la selección de candidatos y la integración de las listas. Una metología. Existen las PASO, claro. Pero se habla de implementar el sistema de reparto proporcional D’Hont sin piso, para que todos los sectores que se presenten a las PASO sepan que van a tener una representación. ¿Qué opina?

-Entre nosotros empezamos a construir los cimientos de lo que significa este edificio. Que necesita de arquitectos y de ingenieros. Los ingenieros, para movilizar dinámicamente actores que permitan participar en este proceso. Y los arquitectos, para construir acuerdos programáticos que pretendan vehiculizar una propuesta que pueda garantizar el triunfo electoral en 2019. Acá están los cimientos. Este es el primer paso, ladrillo por ladrillo. Es necesario hacerlo de la manera que se está haciendo. Con mucha prudencia y con mucha sistematicidad. El segundo encuentro se realizará en un mes, entre las opciones de Avellaneda o Escobar (N. de la R: en la noche del sábado, cuando el Encuentro de la Militancia Nacional ya había finalizado, empezó a circular la versión de que la segunda edición de la cumbre peronista por la unidad podría realizarse en Mar del Plata). Se va a definir pronto. En cualquiera de las dos circunstancias se tomará una decisión, y este proceso seguirá con esta característica de ser amplio y dinámico. En San Luis se congregaron muchos militantes de base territorial de distintos partidos políticos en una auto-convocatoria.

-A pesar de toda esa pretensión, de ampliar y sumar nuevos sectores, en San Luis fue más visible el componente kirchnerista. El foro tuvo el tono de un acto del FpV en el gobierno, con Cristina de presidenta. Eso sí, con la incorporación de Hugo Moyano en un rol político. ¿Este sesgo más ‘K’ puede perjudicar la construcción del “Hay 2019”?

-Nooo. Yo creo que José Luis Gioja, si bien durante los últimos años acompañó claramente como gobernador de la provincia de San Juan, es presidente del partido con posterioridad al 10 de diciembre de 2015. Y en la Cámara de Diputados conformó un bloque alternativo a lo que fue el bloque arquetípicamente denominado kirchnerista. Segundo, el caso de Hugo Moyano: él fue un opositor contumaz al kirchnerismo. Alberto Rodríguez Saá también. De manera que hay muchos que, efectivamente, sin ser kirchneristas, han expresado su oposición dura al macrismo. Aunque no sean los más visibles. Repito: éste es el primer paso. Acá hay que seguir juntando. Si uno advierte que parte de lo que es Unidad Ciudadana está en esta construcción, el PJ está acá, y obviamente hay otras tendencias para sumarse a la construcción desde distintos partidos políticos, me parece que vamos en el buen camino. Y si el movimiento sindical también forma parte, desde Hugo Moyano a Hugo Yasky, está muy bien. Estamos empezando con los cimientos.

-¿Qué significa la presencia de Hugo Moyano en el encuentro de San Luis? Para algunos analistas, en términos electorales el gremialista de los Camioneros es “pianta votos”. Pero para el peronismo es muy importante y para el sindicalismo, también.

-El movimiento obrero organizado es la columna vertebral del movimiento nacional, popular y democrático. Por lo tanto, un movimiento obrero unido, organizado y solidario, es la base de la construcción política de 2019.

-La inflación sigue aumentando y el contexto internacional ayuda muy poco. ¿Cómo ve el estado de la economía? ¿Y qué tanto puede influir en las presidenciales del año próximo?

-Veo que se agudizan de manera extraordinariamente perversa los desequilibrios macroeconómicos. Estamos con un número recórd de déficit de balanza comercial en el mes de enero de 2018, y a su vez tenemos un acumulado de 8500 millones de dólares de déficit de balanza comercial de 2017. Tenemos 28500 millones de dólares de balance de cuenta corriente del año 2017. Tenemos una tasa de crecimiento de la economía, durante el año 2017, que no alcanza a compensar la caída del ingreso por habitante que se registró durante el bienio de gestión de Cambiemos. Tenemos una tasa de inflación que está descontrolada. A nivel precios mayoristas hemos tenido en dos meses consecutivos, en un bimestre, una acumulación superior al 4%. La última medición es de 4,6%. Entonces, lo que podemos observar es un déficit enorme de la administración económica del propio gobierno. Si uno evalúa el acumulado del índice de precios (al consumidor) del bienio, da aproximadamente 62%. Y cuando se mira eso en relación a los deciles de la sociedad de menores ingresos, da cerca de 92% acumulativo. En resumen: con la combinación de tarifazo, 77.000 pérdidas de empleo de base industrial, apertura indiscriminada de las importaciones, destrucción del aparato productivo local y grandes deficiencias en el volumen de las exportaciones, observamos que se sigue profundizando el deterioro de los déficits gemelos: comercial y de cuenta corriente. Estamos ante un problema extremadamente serio. Una crisis muy seria del sector externo. Y vemos una incapacidad objetiva para enfrentar esto por parte del gobierno.

-A través del equipo que comanda Marcos Peña, y con la figura de Jaime Durán Barba por detrás, el gobierno busca instalar que el peronismo es el pasado y Cambiemos el presente y el futuro. Para eso utilizan a los trolls. Pero también las mediciones cualitativas, los focus group permanentes, los datos que obtienen de las redes sociales y las plataformas de búsqueda. El objetivo del macrismo, se sabe, es apuntar sobre el electorado menos politizado, no ideologizado. Pero lo que sí está claro es que Cambiemos está muy atento a los cambios culturales y a los nuevos fenómenos sociales. ¿Le preocupa que el peronismo pueda sonar desactualizado para una franja importante de la sociedad?

-El peronismo siempre fue adelantado a los tiempos. La República Argentina pudo generar todo un sistema de radarización del país con tecnología nacional. Fue obra del peronismo. La energía nuclear en la Argentina la desarrolló el peronismo. La producción aeronáutica, la marina mercante, fueron desarrolladas por el peronismo. La mayor inversión en ciencia y tecnología del país, con 1000 científicos repatriados y dos satélites lanzados por ARSAT, fueron una iniciativa del gobierno de Cristina. Lo mismo que el tema de Atucha 3 en materia de energía nuclear. Nosotros creemos, objetivamente, que el desarrollo de la innovación tecnológica lo hicimos nosotros. Yo quisiera ver cuál fue el desarrollo científico-tecnológico que han producido o promovido desde este gobierno. La verdad, no lo veo. Han bajado el presupuesto de Ciencia y Tecnología, han bajado el presupuesto educativo, han eliminado prácticamente el otorgamiento de net-books y de libros a los chicos y a las escuelas. Hablan de mejorar la calidad educativa con la reducción del presupuesto. El gobierno de Cambiemos es una contradicción permanente.

-A partir de algunos fallos recientes de la Justicia comenzó a ganar fuerza una interpretación que advierte sobre el inicio de un giro del Poder Judicial en su relación con el gobierno. Me refiero al fallo de la Corte Suprema que anuló la pretensión del gobierno de que un Tribunal Oral Federal bastante amañado, el TOF9, interviniera en la causa por encubrimiento a Irán que ahora pasa a juicio oral, con Cristina imputada. O el fallo que ordenó la excarcelación del empresario Cristóbal López. Además del fallo que echó para atrás la prisión domiciliaria al represor Miguel Etchecolatz. ¿La Justicia percibe algo en el futuro y se está preparando?

-Es muy difícil percibir cuál es la interpretación de los hechos de carácter social por parte de la Corte Suprema y de la administración de Justicia en general. Lo cierto es que la administración de Justicia ha cometido tropelías que vulneraron claramente el funcionamiento del Estado de Derecho. Cuando se viola el debido proceso, cuando se violan las garantías constitucionales… Objetivamente, la administración de la justicia no ha existido en el marco de los parámetros que deben existir en un Estado de Derecho. La verdad que estos fallos que usted menciona no me permiten a mí hacer un juicio de valor respecto de cuál es la percepción de los hechos sociales. Lo que sí digo es que los excesos cometidos, desde el punto de vista de las privaciones flagrantes a las garantías constitucionales, exigen una reforma profunda del sistema judicial y de la administración de justicia. Porque muchas veces las arbitrariedades manifiestas se conocen solamente en casos resonantes, pero no sucede lo mismo con cerca del 40% de los casos, en los que observamos a personas encarceladas sin fallo firme, sin condena firme. No puedo interpretar cuál es la visión que tienen ellos. Lo que sí digo es que han cometido tropelías en la administración de justicia.