“La farsa de las elecciones no cambia nada. Necesitamos que la gente venezolana controle este país, una nación con demasiado que ofrecer al mundo”, lanzó en forma amenazante en su cuenta de Twitter el secretario de Estado, Mike Pompeo.

“Los últimos días vieron confirmados los pronósticos de un desconocimiento mayoritario de parte de los países latinoamericanos y europeos, así como de Estados Unidos, que hoy anticipó sanciones vinculadas al sector petrolero y prometió que planteará el caso venezolano ante el G-20”, destaca este lunes La Nación tras conocerse la victoria por un nuevo mandato de Nicolás Maduro.

El domingo pasado ese mismo diario La Nación, p advertía de forma indubitable: “es lo mismo que pasó con Bashar al-Assad en Siria, que tampoco se podía ir y sigue ahí. Se puede hacer poco porque quienes tienen que hacer son los propios venezolanos (…)”. Y sobre una posible escena militar como la actual en Siria decía: “de momento no, porque eso implicaría algún tipo de intervención militar de parte de la comunidad internacional. El problema es quién lo haría. América Latina no lo va a hacer. Por ahí algunos gobiernos querrían, pero ningún gobierno individual ni colectivamente tiene la capacidad militar ni logística ni política para montar una operación de ese tipo. ¿Quién queda? Estados Unidos, pero va a ser muy difícil que Donald Trump se meta en este avispero. Si Estados Unidos decidiera hacerlo, la respuesta de la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos sería oponerse o situarse al margen. Es una situación totalmente endemoniada que de momento no tiene salida”.

 “Washington ya le había pedido al gobierno de Maduro que cancelara las ‘supuestas elecciones, a las que anticipó que rechazaría por su completa falta de legitimidad, lo cual hizo ayer a través de distintas autoridades. ‘La farsa de las elecciones no cambia nada. Necesitamos que la gente venezolana controle este país, una nación con demasiado que ofrecer al mundo’, insistió en su cuenta de Twitter el secretario de Estado, Mike Pompeo”, destaca el diario de los Mitre.

En Buenos Aires, donde participa de la cumbre de cancilleres del G-20, el segundo de Pompeo, John Sullivan, dijo que Washington considera la aplicación de sanciones petroleras, el principal activo del país y su única fuente de divisas.

“Tenemos que asegurarnos de adherir a nuestro objetivo, que es apuntar a los funcionarios corruptos del régimen y no al pueblo venezolano”, señaló Sullivan. “No queremos dañar al país de una forma que sea difícil de reparar luego de que la democracia sea restaurada”, añadió.

Sullivan precisó que las sanciones petroleras serían “un paso significativo” y que “están bajo revisión activa”, en tanto prevé discutir una respuesta a las elecciones en la reunión de cancilleres del G-20 que comienza hoy en Buenos Aires.

La presión norteamericana se da en coincidencia con la del llamado Grupo de Lima, que se creó el 8 de agosto de 2017 a partir de una declaración firmada en la capital del Perú por 12 países de la región críticos con Maduro (entre ellos la Argentina) con el objetivo de “explorar formas de contribuir a la restauración de la democracia en ese país a través de una salida pacífica y negociada”.

El domingo pasado, el diario La Nación publicó la nota “Elecciones en Venezuela. Carlos Malamud: ‘Es una situación endemoniada, por ahora no tiene salida’”, en la cual un especialista consultado por ese diario – Carlos Malamud, del Real Instituto Elcano (España) – destaca que “hay que pensar en una salida original, desconocida, el problema es definir cuál. El gobierno de Nicolás Maduro tiene una gran capacidad de resistencia, entre otras cuestiones porque no tiene marcha atrás, no hay retaguardia; si se van, terminan presos, entonces no se pueden ir. Y es lo mismo que pasó con Bashar al-Assad en Siria, que tampoco se podía ir y sigue ahí. Se puede hacer poco porque quienes tienen que hacer son los propios venezolanos”.

Ante la siguiente pregunta –“¿Imagina una situación similar a la de Siria en Venezuela?”- Malamud dice: “De momento no, porque eso implicaría algún tipo de intervención militar de parte de la comunidad internacional. El problema es quién lo haría. América Latina no lo va a hacer. Por ahí algunos gobiernos querrían, pero ningún gobierno individual ni colectivamente tiene la capacidad militar ni logística ni política para montar una operación de ese tipo. ¿Quién queda? Estados Unidos, pero va a ser muy difícil que Donald Trump se meta en este avispero. Si Estados Unidos decidiera hacerlo, la respuesta de la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos sería oponerse o situarse al margen. Es una situación totalmente endemoniada que de momento no tiene salida”.