El Gobierno insiste con el argumento de "no hay plata", por ende, "no queda otra" que ajustar 100 mil millones de pesos sobre jubilados, pensionados y beneficiarios de asginaciones familiares y AUH. En total, el recorte alcanza a 17 millones de personas de los segmentos sociales más vulnerables. Sin embargo, la afirmación de falta de recursos es muy discutible: en 2018, el Banco Central pagará $ 350 mil millones en intereses de las LEBACS, un negocio financiero que paga tasas muy altas.

Desde 2016, el Gobierno nacional alienta una timba financiera a través del Banco Central. Mediante las LEBACS, los inversores pueden obtener tasas que no encuentran en ningún otro negocio. En ese juego sólo entran los grandes jugadores, que pueden recibir hasta 20% en dólares al año. Hasta el momento, el Central confirmó que las tasas en ese rubro serán del 30%. Se calcula que uno cada dos tres que ingresa al país lo hace para invertir en esa bicicleta financiera.

Por esas altas tasas, el año que viene el Banco Central, que conduce Federico Sturzenegger, deberá pagar intereses a los inversionistas por 350 mil millones de pesos. Los especialistas en cuentas públicas hacen el siguiente análisis: es una suma superior a todo el "ahorro" que el Estado realizará en 2018 vía el tarifazo y al ajuste a los jubilados.

Sin dudas, el de las LEBACS es el problema económico más grave que enfrenta la política económica macrista. Por un lado, porque el rojo cuasifiscal está en el orden de los 60 mil millones de dólares. Esa cifra representa la cantidad de instrumentos que hay en manos de inversores. ¿Qué puede pasar si todos quieren vender al mismo tiempo? Por otro, el Banco Central mantiene tasas altísimas para que justamente los inversores no abandonen las LEBACS. Pero hay un problema: ese precio de la tasa es una referencia para todo el sistema financiero y productivo. ¿Quién invierte si no logra una rentabilidad que esté cerrca del 30%?