Más de 20.000 policías comenzaron a reprimir con brutalidad las masivas manifestaciones anticapitalistas que se desarrollan en Hamburgo. Al presidente argentino lo escracharon con una bandera que decía “Macri no vendas nuestra Argentina”.

El presidente Mauricio Macri llegó a las 8.05 hora argentina (13.05 en Alemania) al aeropuerto Internacional de Hamburgo, mientras miles de personas protestan en las calles de la ciudad contra la Cumbre del G20, que arrancará mañana y se extenderá hasta el sábado.

Los manifestantes anticapitalistas, que reciben a los líderes mundiales bajo la consigna “Bienvenidos al infierno”, también escracharon a Macri, destacando su política entreguista y vendepatria.

“Presidente Macri no vendas nuestra Argentina”, podía leerse en alemán en una bandera que colgaba desde un puente repleto de activistas.

Poco después, cuando la marcha principal había recorrido apenas 300 metros desde la zona de Fischmarkt hacia el centro de la ciudad, la policía germana comenzó la brutal represión con camiones hidrantes, gases y palazos.

La canciller alemana Angela Merkel desplegó para la Cumbre a unos 20.000 efectivos con vehículos blindados, helicópteros y drones de vigilancia, a los que se sumaron fuerzas especiales de Países Bajos y Austria.

El G20 está integrado por los países del G8 (Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Rusia), más la Unión Europea, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía.

Para los dos días de la reunión, se esperan unas 100.000 personas movilizadas contra las políticas de esos países, “responsables de situaciones terribles como el hambre, la guerra o el desastre climático”, según advierten las organizaciones convocantes.