Mientras la familia Maldonado y los organismos de Derechos Humanos repudian su accionar en el caso de la desaparición de Santiago con una defensa ciega de la Gendarmería, Cambiemos bancó a la ministra. La confirmó en el cargo y hasta la mandó a timbrear.

El fin de semana todo Cambiemos estuvo en lo que es su actividad preferida de campaña: el timbreo. Los funcionarios, con visitas arregladas por facebook, visitan y se sacan fotos con vecinos que difunden por las redes sociales para demostrar su "cercanía" con los ciudadanos.

En esa iniciativa sorprendió la presencia de Patricia Bullrich, la más que cuestionada ministra de Seguridad que está en el centro de la polémica por su actuación en la desaparición e investigación posterior de Santiago Maldonado.

Una encuesta que hizo circular esta semana Casa Rosada explica el apoyo del Presidente: a pesar del caso Maldonado, la ministra tiene un 55% de imagen positiva.

En un gobierno de encuestas y focus group, el dato sirve para entender también que Bullrich, al igual que el resto de los integrantes del gabinete, haya participado ayer en el timbreo de campaña de cara a las elecciones del 22 de octubre. A la ministra de Seguridad le tocó Berazategui.

Por su parte el ministro de Justicia, Germán Garavano, parece despegarse de la estrategia de Bullrich de defender a Gnedarmería a toda costa. Ayer sostuvo que “hay gendarmes que no dijeron la verdad” al inicio de la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado y pidió terminar con “operaciones o mentiras que se les dicen a los jueces”.

Garavano consideró que “lo que hoy está saliendo a la luz” es que “probablemente” haya gendarmes que “no dijeron la verdad en un primer momento” sobre su actuación durante el desalojo de la protesta mapuche en Esquel.