Mientras Caracas ese epicentro de una estrategia desestabilizadora y golpista, el periodista insignia del Grupo Clarín no pudo pasar más allá de migraciones del principal aeropuerto venezolano por no tramitar la visa de periodista. Otra bizarra puesta en escena de la que hablarán y desinformarán, hasta el cansancio, los grandes medios del país.

Jorge Lanata otra vez avanza con su circo mediático, en está ocasión intentó hacer una cobertura "sorpresa" en el país que gobierna Nicolás Maduro, pero fue deportado al aterrizar porque no contaba con los papeles para ingresar.

En Venezuela la constante desestabilización política y el mantenido intento de golpe de Estado se encuentran a la orden del día. Desde hace más cien días las diferentes acciones realizadas por un sector de la oposición arrojó cerca de 130 muertos producto de la violencia política a la que apuesta la oposición en esa nación suramericana.

La oposición, con fuertes y aceitados vínculos con la Embajada de Estados Unidos (EE.UU.), en lo política preveé la instalación de un gobierno paralelo (un gobierno en el exilio, pero dentro del país), con nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el anuncio de la elección de un “presidente” del “gobierno de unidad”, una vez “instalado” éste, Washington desconocería al gobierno constitucional de Maduro, apoyando económica, militar y diplomáticamente al gobierno bizarro de la oposición.

Desde Caracas se esperan nuevas formas de acción violenta, tras las ya practicadas como cortar el acceso a zonas urbanas, atacar con grupos de choque y paramilitares las zonas populares, asediar e incendiar instituciones pública (incluyendo hospitales, canales de televisión, centros eléctricos), incendiar personas (con la excusa que pueden ser chavistas). Ahora surge el uso de armas largas, morteros y ataques contra fuerzas de seguridad (esperando la reacción).

En lo comunicacional, las órdenes son las de invisibilizar, desconocer la existencia del chavismo. Internacionalmente, EEUU asumió públicamente la responsabilidad y los gobiernos sumisos deberán cumplirle y han impuesto un imaginario colectivo contrario al gobierno. La matriz mediática legitima toda la violencia desplegada por la oposición, la presenta como justa, épica y necesaria (hasta la del centenar de muertos).

Hasta ahora el circo no funcionó tan bien como esperaban. La cumbre de presidentes del Mercosur en Mendoza no logró sacar una declaración fuerte ni expulsar a Venezuela del organismo regional: la triple alianza argentino-brasileño-paraguaya sufrió otra postergación de sus planes. Esta semana puede ser definitiva y no se debe excluir la posibilidad de una expulsión desde la presidencia pro tempore brasileña en aplicación del Protocolo de Ushuaia.