Así lo afirmó la ex alta funcionaria de Gobierno, Yamila Buryeile, quien estuvo al frente de esa destacada cartera hasta que fue echada de su trabajo por compartir una foto en un acto con un funcionario kirchnerista. Había votado a Macri y ayudó a la nueva gestión a identificar trabajadores que militaban en el FpV. “Echaban gente porque no les gustaba su cara o lo que ellos llaman su performance”, dijo indignada.

El 26 de septiembre pasado Yamila Buryeile fue notificada por su jefe (el subsecretario de Coordinación Política del Ministerio de Agroindustria, Hugo Rossi) que se quedaba sin trabajo por haberse sacado una foto con el ex gobernador y actual senador por Santiago del Estero, Gerardo Zamora, en un viaje a esa provincia, consigno hoy Agepeba.

Según Rossi, que además es delegado de la Sociedad Rural en uso de licencia desde junio pasado, la foto “no cayó bien arriba”, en sentido al ministro de esa cartera, Ricardo Buryaile.

La imagen de la discordia data de una actividad organizada por la Confederación General Económica (CFE) en la provincia de la cual fuera oriundo el legislador kirchnerista y a la que Buryeile había asistido con el permiso del propio Rossi. “Me tuve que pedir el día y me saqué la foto con Zamora porque me regaló un poncho, pero a los pocos días mi jefe me citó y me dijo que no había caído bien arriba”, explicó a la revista Kamchatka la ahora ex secretaria privada de Rossi.

Sin embargo, las autoridades del edificio de Paseo Colón 982 desoyeron esas razones. Cuatro días después de la curiosa charla con Rossi y sin mayores precisiones, el responsable de Recursos Humanos, Eduardo Vian, le comunicó a la joven trabajadora que prescindirían de sus servicios a partir de ese mismo momento, aunque su contrato vencía en diciembre. Automáticamente, le impidieron ingresar a su oficina, de la cual, desde marzo, habían tratado de desplazarla sentando a su escritorio a una empleada del gusto y preferencia del subsecretario. Buryeile no pudo saludar siquiera a sus compañeros o retirar sus pertenencias.

Buryeile admite que es probable que su árbol genealógico se conecte con el mismo tronco del que proviene Buryaile, cuyo apellido es casi calcado.

A pesar de lo ocurrido, la lejanísima pariente del ministro nunca fue kirchnerista. “Yo voté a Cambiemos pero me doy cuenta que son una mierda”, asevera. Incluso, distingue a los funcionarios que precedieron a los radicales: “Eran de La Cámpora y te invitaban a repartir volantes pero te respetaban si no querías hacerlo porque, por lo menos, eran más persona”.

Recién operada por un desgarro de abdomen, Buryeile presentía que su desvinculación estaba al caer por el continuo maltrato de su jefe, un abogado de 32 años que, según su currículum, trabajó en el estudio Beccar Varela, asesoró a empresas cotizantes en la Bolsa de Comercio y también a la Presidencia de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados. Su ex secretaria asegura que allí pasó a planta permanente un día antes de asumir como subsecretario de Estado, sin olvidarse de solicitarle al Congreso la correspondiente licencia por el ejercicio de un cargo de mayor jerarquía.

En su CV cuenta incluso con el enunciado que refiere a su paso por el parlamento. “Me echaron por una foto con un kirchnerista pero yo voté a Cambiemos”, señala con énfasis la trabajadora despedida, al paso que muestra facturas que se utilizaron para rendiciones de caja chica y que muchas veces eran para uso personal del “perseguidor” macrista.

Arrepentida de la fidelidad que mostró para con la nueva conducción del área cuando, efectivamente, señalaba a los trabajadores que se identificaban con el gobierno anterior, reconoce que no puede precisar cuántos de los que ella “marcaba” se quedaron sin su puesto, pero asegura que se concretaron despidos con ese modus operandi. “Echaban gente porque no les gustaba su cara o lo que ellos llaman su performance”, indica, y advierte que dentro del ministerio rondan el silencio y el temor entre los empleados.