La Agrupación de Argentinos Graduados en Cuba (AAGC), emitió una gacetilla a raíz del fallecimiento del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, en el momento que miembros de ese colectivo se encuentran en Córdoba celebrando su primer encuentro nacional.

En el comunicado titulado “Fidel, Siempre”, los facultativos destacan que “el proyecto transformador, revolucionario y profundamente humanista que Fidel supo conducir desde el 1 de enero de 1959 hasta ayer a la noche se encontró a lo largo de todos estos años acompañando las causas más justas para la construcción de un mundo mejor, donde el hombre no sea lobo del hombre”.

En ese sentido desde la AGGC se explica: “Tu muerte nos sorprendió en Córdoba, a donde nos dimos cita para, una vez más, crearnos en la solidaridad con aquella también nuestra patria, y avanzar en nuestras tareas y obligaciones”.

El documento expresa: “hoy lloramos en un puño la ida del Comandante. Nuestras vidas no serán lo mismo, en este mundo injusto, “desmerengado” habría dicho Fidel. Por eso ´caiga quien caiga, muera quien muera, la Revolución cubana no desaparecerá´”.

La AAGC, nuclea a cientos de profesionales argentinos que estudiaron en la mayor de las Antillas carreras como medicina, deportes, historia, ingeniería, periodismo y otras especialidades.

Desde el regreso de los graduados a Argentina, el colectivo mantiene diversos trabajos sociales, políticos y culturales en los cuáles vuelcan lo instruido en Cuba en diferentes programas territoriales y ministeriales de los que son parte.

Desde 2005 hasta la actualidad la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) graduó alrededor de mil estudiantes argentinos.

Por su parte la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes (Eiefd) formó a media centena de licenciados, mientras que por las aulas de distintas universidades de todo el país se recibieron otros 20 argentinos.

Declaración de la Agrupación Argentina de Graduados en Cuba:

Fidel, siempre

Y a nosotros, los integrantes de la Agrupación Argentina de Graduados en Cuba (AAGC) – un colectivo de profesionales formados en centros universitarios en la mayor de las Antillas – no nos bastarán las palabras ni nos alcanzarán las horas para decir ¡gracias Fidel, gracias pueblo cubano!

Tu muerte nos sorprendió en Córdoba, a donde nos dimos cita para, una vez más, crearnos en la solidaridad con aquella también nuestra patria, y avanzar en nuestras tareas y obligaciones.

El proyecto transformador, revolucionario y profundamente humanista que Fidel supo conducir desde el 1 de enero de 1959 hasta ayer a la noche se encontró a lo largo de todos estos años acompañando las causas más justas para la construcción de un mundo mejor, donde el hombre no sea lobo del hombre.

Por eso en las universidades públicas cubanas se graduaron en diferentes carreras cientos de miles de jóvenes de diferentes latitudes de la tierra; 1100 de ellos somos argentinos, que durante este fin de semana estamos realizando nuestro primer encuentro.

Como coincidencias de la vida, el 25 de noviembre de 1956 partiste en el Granma desde México con 81 de tus compañeros para cambiar radicalmente la historia de Cuba, América Latina y el mundo; ahora nos toca a nosotros (y a los pueblos del mundo) seguir lo que nos enseñaste y continuar con tu legado por el bien de la humanidad.

Por eso, hoy lloramos en un puño la ida del Comandante. Nuestras vidas no serán lo mismo, en este mundo injusto, “desmerengado” habría dicho Fidel. Por eso “caiga quien caiga, muera quien muera, la Revolución cubana no desaparecerá”.

Nuestro homenaje con los siguientes versos que Juan Gelman escribiera una vez, hace mucho ya: “Dirán exactamente de Fidel gran conductor, el que incendió la historia, pero el pueblo lo llama “el caballo” y es cierto. Fidel montó sobre Fidel un día y se lanzó de cabeza contra el dolor, contra la muerte; pero más todavía contra el polvo del alma. La Historia parlará de sus hechos gloriosos; prefiero recordarlo en el rincón del día en que miró su tierra y dijo soy la tierra, en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo y abolió sus dolores, sus sombras. Sus olvidos; y solo contra el mundo levantó en una estaca su propio corazón, el único que tuvo, lo desplegó en el aire como una gran bandera, como un fuego encendido contra la noche oscura. Como un golpe de amor en la cara del miedo. Como un hombre que entra temblando en el amor, alzó su corazón, lo agitaba en el aire, lo daba de comer de beber de encender. Fidel es un país; yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro. La Historia arreglará sus cuentas, allá ella; buenas noches Historia, agranda tus portones, entramos con Fidel con el caballo”.

Córdoba, 26 de noviembre de 2016.