Otros tiempos: en 2007, Graciela Ocaña era funcionaria kirchnerista, se desempeñaba en el PAMI, y firmaba un convenio con Julio Grondona, presidente de AFA. Lo hacía en el marco del programa "Abuelos y nietos en el fútbol". Además, "la hormiguita" se mostraba elogiosa con el jefe del fútbol y posaba para la foto, sonriente. Varios años después, lo señalaría como un jefe mafioso.

“Don Julio, si me permite que lo llame de esta manera, debo testimoniarle mi alegría por esto documento que estamos firmando. En esta casa siempre encontré oídos dispuestos a escuchar y personas preparadas para ayudar”, aseguró Ocaña hace 10 años mientras se firmaba un convenio para beneficiar a trabajadores pasivos.

“Esta mujer que nos acompaña le cambió el rumbo a un instituto como el PAMI. La gestión de mi querida Ocaña, es el signo de un país que está en el camino de la recuperación”, le respondió Grondona, afectuoso. Ambos posaron para los fotógrafos, sonrientes.

Una década después, Ocaña olvidó aquella foto y aquellos elogios. En 2014, denunció al programa Fútbol para todos. Después, se la agarró con Grondona, que ya dejó de ser "Don Julio": “Si Grondona estuviera vivo, estaría preso. Él fue quien exportó al mundo un modelo de corrupción: el de la AFA”, aseguró hace unos días.

¿Cuándo empezó ese "modelo de corrupción" que ahora describe la dirigente macrista? Si comenzó antes de 2007: ¿Ocaña no se había enterado?