Lejos quedaron los tiempos en que el Gobierno nacional celebraba que el valor del dólar era decidido por la "libre juego de la oferta y la demanda". Preocupado por una posible profundización de la devaluación (que acumula 10% en tres meses), el Banco Central salió a intentar controlar a la divisa norteamericana. La corrida bancaria terminó con una pérdida de reservas por más de mil millones de dólares.

Así las cosas, el dólar se mantuvo en $ 20,55, después de haber llegado a estar casi 30 centavos más. Sólo el viernes, el Central perdió 400 millones dólares, es decir, 8200 millones de pesos, algo así como el presupuesto mensual de un programa social.

De fondo, están los problemas económicos que la gestión macrista no logra resolver más allá de su discurso optimista. Las responsabilidades son compartidas por Casa Rosada y el Central. El primero, acumula dos superávits gemelos, tanto comercial como fiscal. El primero, se encuentra en niveles récords en la historia del país. El segundo, se multiplicó por el endeudamiento.

Por su parte, el Central acumula un rojo importante por la bicicleta financiera que alentó durante los dos últimos años vía Lebacs y altas tasas. Esos estragos empiezan a pasar factura.