La nueva vieja política a la que se lanzó desde hace unos meses María Eugenia Vidal tiene ya su primer choque con La Rosada. Es que "Mariu", abocada a recorrer los distritos bonaerenses en pos de que intendentes de diferentes espacios den el salto a Cambiemos, prefiere no modificar las reglas del juego.

Con un piso de intendentes, que espera ampliar en base a las promesas de garrochazos que cosechó en el último tiempo de parte de jefes comunales peronistas, Vidal prefiere competir en 2017 con la boleta en papel.

El ex massista Joaquín De la Torre, asumirá el lunes al frente del ministerio de Producción, aunque se sabe que su rol dentro del gabinete tendrá un claro perfil político. Y trabajar para que algunos intendentes se sumen a Cambiemos será uno de los objetivos.

La Gobernadora sostienen que las reformas que impulsa el propio Mauricio Macri le calzan perfecto a Sergio Massa, el líder del Frente Renovador que se mantiene con muy buena imagen en las encuestas, pero que no termina de consolidar un polo importante de intendentes con manejo territorial.

Desde el oficialismo sostienen que los únicos capaces de fiscalizar una elección en el Conurbano son Cambiemos y el Frente para la Victoria.

Según publicó el portal LaPolíticaOnline, Vidal, Jorge Macri y Emilio Monzó le plantearon el rechazo a la boleta única electrónica a Marcos Peña durante una cena. Eran las primeras semanas de gestión del nuevo gobierno y la respuesta del jefe de Gabinete fue contundente: “Esto sale si o si”.

Desde esos sectores del PRO sostienen que hoy el escenario es diferente y se ilusionan en que la reforma se dilate para que no pueda ser implementada el año próximo.