Este miércoles el Senado definirá la suerte del proyecto de ley de la interrupción voluntaria del embarazo. La discusión parlamentaria tendrá como telón de fondo dos grandes movilizaciones.

El proyecto de interrupción voluntaria del embsrazo se debatirá en la Cámara Alta con mayoría de votos en contra: 37 senadores se inclinarán por el “no” -es decir, la mitad más uno de los miembros de la Cámara- y 31 lo harán por el “sí”, independientemente de su pertenencia política, dado que el debate atravesó transversalmente a los bloques.

Las únicas dudas son las del senador santafesino Omar Perotti -quien también presentó su propio proyecto de despenalización- y el tucumano José Alperovich -que aclaró que no dará a conocer su posición hasta este miércoles, aunque se inclinaría a favor-.

Con este escenario, al sector “verde” no le alcanzará con sumar esas dos adhesiones del bloque Justicialista; si llegara a lograrlo, debería revertir al menos tres votos de la facción contraria para triunfar, o bien podría ilusionarse con ausencias del bando “celeste” al momento de la votación.

Los detalles de la sesión se acordaron este martes en una reunión de Labor Parlamentaria: los miembros informantes hablarán cada uno 15 minutos; luego, los senadores que se anoten en la lista de oradores individualmente tendrán 10 minutos; y finalmente habrá 30 minutos para cada discurso de cierre.

El debate podría arrancar con una discusión reglamentaria, dado que el proyecto no consiguió dictamen de comisiones la semana pasada porque los senadores en contra se negaron a firmar despacho, y los que están a favor no reunieron suficiente cantidad de firmas -según la interpretación oficial, se necesitaba mayoría absoluta en cada una de las tres comisiones-.

Por eso, a pesar de que ya fue votada la “preferencia con o sin dictamen” para el proyecto en cuestión, los legisladores que se oponen a la ley podrían reclamar la habilitación del tratamiento por los dos tercios de los votos.

Lo que se someterá a votación es el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados el pasado 14 de junio, que despenaliza el aborto hasta las 14 semanas de gestación; incorpora la práctica al sistema público de salud; y penaliza a los médicos que se rehúsen a hacer la intervención, aunque se contempla el derecho a la objeción de conciencia de los médicos, y se la prohíbe a nivel institucional.

Dado que entre los senadores “verdes” no había acuerdo unánime en torno a esta redacción, este sector decidió plegarse a la postura de los cordobeses Laura Rodríguez Machado, Ernesto Martínez y Carlos Caserio, que proponen modificaciones que obligarían a devolver el proyecto a la Cámara de Diputados.

Entre otras cosas, en la nueva propuesta se reduce el plazo para el aborto no punible de 14 a 12 semanas; se eliminan las sanciones para médicos; y se incorpora la objeción de ideario para instituciones privadas de salud “por adscripción a determinada religión, confesión o culto”.

Sin embargo, para que estos cambios prosperen, los senadores deberían primero votar en general a favor del proyecto aprobado en Diputados, y recién en la votación en particular, artículo por artículo, podrían incorporar las modificaciones.

Sea cual sea el resultado, la jornada de este miércoles quedará en la historia: es la primera vez que el Congreso discute en los recintos el proyecto de aborto legal, seguro y gratuito, que este año se presentó por séptima vez con un nivel de adhesiones récord y la venia del presidente Mauricio Macri para dar la discusión.