En un dictamen entregado al juez federal Ariel LIjo, el fiscal pidió medidas de prueba en lo que sostuvo se trata de una "averiguación de delito" en base a la denuncia presentada por la empleada Claudia Guebel.

Delgado imputó además a Pedro Fiorda y Juan Carlos Amarilla, presuntos colaboradores del senador por lo que supuestamente ocurrió entre 2016 y 2018.

Delgado aludió a la "necesidad de reconstrucción histórica de los hechos" y para ello sugirió "que mediante el mecanismo de Cámara Gesell" el juez ordene "que se amplíe la declaración de la víctima para tener más precisión acerca de la fecha de producción de los hechos y la identidad de las personas que estuvieron".

Además, Delgado le pidió a la Presidencia del Senado que informe si se iniciaron actuaciones solicitó acceder al teléfono de Fiorda. En el caso de Marino, lo invitó a "que decida si quiere aportar su celular, aunque el acceso a sus comunicaciones debe solicitarse de acuerdo al citado artículo 1 de la ley 25.320 para evitar futuros planteos de nulidad".

"No se podrá allanar las oficinas citas en el Congreso de la Nación, de los legisladores ni la intercepción de su correspondencia o comunicaciones telefónicas o electrónicas sin la autorización de la respectiva Cámara", sostiene el artículo 1 de dicha ley.

También pidió que sean citados como testigo al radical Hipólito Solari Yrigoyen y a los colaboradores del senador, quienes estaban en la oficina cuando la víctima ingresó por primera vez, además del perito Claudio Presman, que acompañó la denunciante durante su acusación.

Guebel, quien trabajó con Marino hasta hace tres meses, contó que ingresó a la Cámara de Diputados como empleada en 2001, pero a partir de 2004 y hasta 2016 se desempeñó como secretaria de la Convención Nacional de la UCR.

Hace aproximadamente un año empezó a desempeñarse como asesora de Marino. "Empecé a recibir mensajes de WhatsApp a mi teléfono celular desde su teléfono celular (por Marino) en los que me decía ¿dónde estás?, ¿dónde vivís?, Voy a estar por allá, me doy una vuelta, Preparate que voy a tu casa. Me enviaba videos alusivos al sexo. Quiero aclarar que yo no tenía vínculo alguno con él, ni de confianza ni de amistad. Este tipo de mensajes me los enviaba constantemente, varias veces por semana", sostuvo la mujer en su denuncia.

Dijo que "trataba de contestarle con respuestas evasivas que no comprometieran" su "trabajo y que tampoco le dieran a pensar que estaba interesada en lo que" le "proponía".