Efecto tarifazos. El protagonista es Néstor Elio Fernández, un docente salteño que decidió sentarse cerca de las 9 en una confitería de la capital de su provincia, en La Nueva Gran Flauta, ubicada en calle Victorino de la Plaza.

Aprovechó la mañana para desayunar, cargar su computadora y adelantar en ella parte del trabajo que debe realizar a diario frente a sus alumnos.

Según  El Tribuno, este hecho, que se difundió ayer, el protagonista relató: Pedí una taza de mate cocido con dos tortillas y enchufé mi notebook. Fue grande mi sorpresa cuando, al ir a pagar la consumisión, me dijeron que eran 85 pesos. Entonces pregunté por qué ese monto y me dijeron que eran 40 pesos por la carga de la notebook”.

“Es la primera vez que me pasa. Yo soy del interior, del norte salteño, y cuando salgo a hacer trámites me tomo un tiempo para desayunar o esperar en un café para continuar con mis quehaceres. Pero nunca me pasó que me cobren por cargar el celular o la notebook”, señaló Fernández, quien comentó que en el ingreso al local vio una cartel que decía “carga de celular 20 pesos”, pero, según afirmó, pensó que se refería a la “carga de crédito”.

Por su parte, desde el bar se defendieron y aseguraron que la situación es “insostenible”. El encargado del local, Fernando Maita, en declaraciones al mismo medio expresó: “Pedimos disculpas al cliente si se sintió ofendido por una situación, que, en definitiva, no buscamos. El tema es que estamos muy angustiados por la situación económica”. “La realidad es que la situación está insostenible”, subrayó, y cerró: “Se me hace difícil seguir trabajando, la verdad, y espero que esta situación no nos perjudique aún más”, cerró.

Fuente: El Tribuno, Noticias en Red