Vecinos del barrio Campo Verde en San Salvador de Jujuy, que defendían la continuidad de un espacio verde , fueron ferozmente reprimidos por efectivos de la policía provincial. Durante el operativo, en el que la mayor parte de los agentes no utilizaban la identificación obligatoria, se registraron varios heridos y numerosas detenciones, incluyendo a la diputada Natalia Morales y los concejales Andrea Gutiérrez y Guillermo Alemán, quienes también fueron golpeados.

La represión estuvo a cargo de 300 agentes de los cuerpos de infantería, caballería y otras divisiones de la policía de la provincia, y derivó en un cuestionamiento a las autoridades de Jujuy por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que el jueves pasado había enviado un pedido de informes por otro episodio represivo en ese lugar, aunque el requerimiento nunca fue contestado.

Los vecinos del barrio denunciaron la brutalidad policial, que luego de haber montado un impresionante operativo de seguridad con cientos de efectivos, terminó avanzando a los golpes contra una manifestación pacífica de vecinos, sin importar la presencia de mujeres, niños y adultos mayores.

El conflicto, que ya lleva más de una semana, derivó de la determinación del gobierno de Gerardo Morales de construir un establecimiento escolar de nivel secundario en el único espacio verde que los vecinos de la zona buscan preservar para la recreación de niños, jóvenes y adultos.

Los enfrentamientos por la defensa del predio había comenzado por la mañana, cuando los efectivos de la policía jujeña se instalaron en el lugar "a fin de garantizar la seguridad de los trabajadores de la empresa constructora y de los vecinos del barrio", según declaraciones de integrantes del gobierno provincial.

Vecinas de la zona, en simultáneo, se habían apostado en el sitio con la intención de evitar que se completara el desalojo y arrancaran las obras de cercado.

Poco después de las 16, los policías avanzaron contra las mujeres apostadas, entre las que había personas de edad avanzada, las empujaron con caballos y las golpearon con la intención de alejarlas de los márgenes del predio, de acuerdo con diversos testimonios; lo que provocó que otros grupos de personas, que observaban en los alrededores se sumaran a la protesta con la intención de resistir el desalojo.