Más allá de que los números son altos, la comparación con el 2017 pasado asusta aún más: hace un año, los que hablaban de reducción de porciones eran el 34% de los consultados.

Por su parte, un 64% afirma que no le alcanza el sueldo o el ingreso familiar para llegar a fin de mes, mientras que un 30% asegura que sintió hambre alguna vez en el último año porque no tenía suficiente dinero para comprar alimentos.

En el segundo cordón urbano, que incluye localidades como Quilmes, Berazategui, Florencio Varela, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza, entre otros, las estadísticas son más crudas: más de un 40% dijo que pasó hambre en algún momento de 2018 por falta de dinero para comprar alimentos. Y en esas zonas, casi el 60% dice que teme perder su trabajo en los próximos meses.

“Esta es la consecuencia de un plan económico en el que sólo ganan el sector financiero, la soja, la minería y las empresas de servicios públicos con los tarifazos”, analizó Matías Barroetaveña, responsable del estudio.