Una Investigación periodística realizada por Letra P desnudó un entramado de corrupcion que incluye a los referentes de Cambiemos Laura Alonso, Federico Pinedo y Jorge Triaca entre otros. La alta funcionaria a cargo de la Oficina Anticorrupción (OA) contrató a la consultora Consuasor por $82.500 mensuales para realizar tareas de comunicación estratégica, que incluyen prensa y manejo de redes. Tarea que se realizó en 2017 y parte de este año por personal de la consultora prohijada por el Pro que no figuraba en los registros de la OA.

"La turbiedad es máxima porque quien llevó a cabo artilugios extendidos en el tiempo para fraguar un vínculo irregular es la secretaria de Ética Pública, Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Laura Alonso", expresa la nota. 

En concreto, Alonso contrató a la consultora Consuasor, muy ligada al PRO, por más de 80 mil pesos mensuales para las tareas de "comunicación estratégica" durante todo 2017 y lo que va de 2018. El problema es que nunca figuró en los registros. 

Para disimular esto, la OA extendió un contrato a los dos únicos dueños de la consultora por montos que alcanzaron casi el millón de pesos anual. Aunque, otros integrantes de la entidad realizaron funciones sin figurar en los documentos

La documentación relevada por Letra P demuestra que, después de ocultar esta actividad durante meses, Alonso decidió dar de baja los contratos y, en simultáneo, la consultora 'desapareció del mapa'.

Según la investigación, "Sosa Loprandi y Giúdice (los dueños de esta consultora) son viejos conocidos del oficialismo, al punto que recibieron contratos similares en media docena de organismos públicos: Justicia, Trabajo, Defensa, Medio Ambiente" y otros como la propia oficina de Pinedo.

"La responsable de Transparencia intentó esconder el vínculo con Consuasor mediante un artilugio al que no se animó ninguno de sus colegas", expresa la nota y afirma: "Mediante una nota fechada el 11 de abril pasado la OA procuró negar la información sobre el pago a Liprandi y Giúdice".

Mes y medio después, la oficina de Alonso realizó otro intento de ocultar la información, tras las reiteradas denuncias de medios como Página 12, e informó el 2 de marzo que no tenía en sus registros pagos realizados a Consuasor. Dos meses más tarde se dio a conocer que los contratados eran casualmente los dueños de la firma, amigos del PRO.

Federico Pinedo, quien mejor y de más larga data conoce a los miembros de Consuasor, cambió el contrato A2 por $70.000 con Sosa Liprandi por dos de $35.000 de locación de servicios; uno para Sosa Liprandi y el otro para Giúdice. Los contratos no figuran en la web del Senado, ni en la de Consuasur que la elimió de su sitio web.